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"Yo creía que eran de la Cruz Roja"

  • Objetivo. Emotivo encuentro de Martín Cartaya con Pepi Medina, una de las comunistas del Altozano a la que fotografió con sus dos hijos y con Mariana Cordero en febrero de 1978

Pepi Medina se busca en la foto de M. Cartaya. Primera a la izquierda. Pepi Medina se busca en la foto de M. Cartaya. Primera a la izquierda.

Pepi Medina se busca en la foto de M. Cartaya. Primera a la izquierda.

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El fotógrafo debía venir de la hermandad de la Estrella. Cuando pasó por el número 5 de la plaza del Altozano, junto a un despacho de quinielas, creyó ver una mesa petitoria de la Cruz Roja. Cuando miró por el objetivo, se dio cuenta de que rojas sí que eran, pero de la Agrupación Triana Norte del Partido Comunista. La foto la hizo Jesús Martín Cartaya en febrero de 1978. Cuarenta años después, ayer se reencontró con Pepi Medina, una de las Comunistas en el Altozano, como aparece titulada la fotografía. La otra es la actriz Mariana Cordero. "El Sábado Santo del año anterior, cuando legalizaron el Partido Comunista, Mariana y yo recorrimos toda Sevilla con Juan Diego ondeando las banderas del Partido", recordaba ayer emocionada. "Yo soy muy romántica y esto es romanticismo puro".

"Niña, ésta es Pepi", cuenta que dijo una de sus amigas al ver la foto en la exposición La Sevilla de Martín Cartaya, en Cicus. Con tantos amigos que conocieron la cárcel y la represión del franquismo, esa misma frase, "nosotros somos los comisarios", tendría entonces un sentido bien diferente. Álvaro Pastor y Pepe Morán son los comisarios de la exposición y los que ayer propiciaron este encuentro entrañable. Una reconstrucción del tiempo como la que hace Cortázar en el relato Las babas del diablo, que llevó al cine Michelangelo Antonioni en Blow Up.

En la foto aparecen dos niños. Ismael tenía siete años; Ibán, cinco. Los hijos de Pepi. "Menos a las manifestaciones, porque pegaban tela, me los llevaba a todos sitios, a repartir octavillas, a la pegada de carteles". Ismael vive con su madre, Ibán tiene dos puestos de jamones en el mercado de la Boquería de Barcelona. La han hecho abuela de Pau, Ismael y Biel. Los dos primeros nacieron en 2001 y podrán votar en las próximas elecciones. Gracias a luchadoras como su abuela.

"Mi suegra no me quería porque decía que había metido a su hijo en el comunismo, pero él con catorce años, de prácticas de tornero en Hispano Aviación, ya hacía la hoz y el martillo". El fotógrafo es bético y la modelo sevillista. "Soy roja hasta en eso. Mi médico era de Alianza Popular y cuando me veía decía: ya está aquí la Pasionaria".

Se casó con el tornero un día del verano de 1970. "No fuimos de luna de miel porque yo he trabajado de modista diseñadora y al día siguiente de la boda tenía que entregar un traje". Ha cosido para Victorio & Lucchino y para Almacenes Arias. Ha hecho trajes de flamenca, de boda y de comunión. Todos los sacramentos en el costurero de una comunista que dejó el Partido cuando sus camaradas se fueron con Podemos.

La foto de Martín Cartaya le ha venido de perlas para un libro colectivo que va a editar el Ayuntamiento con las vivencias de cuarenta mujeres comprometidas contra el franquismo. "Tenía otra foto con el mismo chaleco, pero me la cogió uno de mis hijos para un trabajo. Le pusieron un diez, pero perdió la foto".

Jesús Martín Cartaya participó ayer con sus comisarios y con Luis Méndez, subdirector de Cicus, en una mesa redonda sobre su exposición. Antes, le dedicó a Pepi el catálogo donde aparece esta historia de hace cuarenta años. El año que legalizaron al Partido Comunista, el Betis ganó la primera Copa del Rey. El año de la foto -y de la Constitución-, el Betis bajó a Segunda. Currobetis.

Cuando Martín Cartaya la inmortalizó junto a los tres signos de la quiniela, Pepi, que creció en el número 52 de Rodrigo de Triana, ya vivía en el Núcleo Residencial Santa Ana, junto al Cachorro. "Todos los viernes salía con 25 ejemplares de Mundo Obrero y me iba a la plazuela de Santa Ana para repartirlos". No ha sido el único encuentro de vida y obra, como diría el clásico. También ha aparecido por la exposición uno de los espectadores de la foto del partido de Alcosa. Martín Cartaya hizo la foto del Altozano y siguió camino de su casa en Reyes Católicos, la calle donde nació, donde actualmente está ubicado el hotel Bécquer.

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