El agua desembalsada desde el lunes supone dos veces el pantano del Gergal

  • El agua subió ayer en la dársena y anegó parte de la isla de la Cartuja · La situación se estabiliza en los pueblos ribereños · El río ha arrastrado esta semana un excedente de casi 1.000 hectómetros cúbicos

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Los pantanos que abastecen a Sevilla y su provincia siguen desembalsando agua. En sólo cinco días, el pantano del Gergal ha alividado más de 65 hectómetros cúbicos, casi lo equivalente a dos veces su capacidad. Este pantano es el que suelta el agua que se vierte directamente al río Guadalquivir, pues los otros tres -la Minilla, Aracena y Zufre- están situados más arriba y funcionan en cadena. Según los datos facilitados ayer por la Agencia Andaluza del Agua, esta circunstancia, sumada a las precipitaciones intensas de los últimos días, ha llegado a elevar considerablemente el caudal de toda la cuenca. Así, a su paso por la provincia sevillana, el río Guadalquivir ha arrastrado un excedente de casi 1.000 hectómetros cúbicos sobre su volumen habitual. Para buscar un precedente similar hay que retroceder a 1996, cuando se produjeron inundaciones similares a las ocurridas esta semana en diversos pueblos ribereños, en los que poco a poco se vuelve a la normalidad.

Por el momento, según informa la Delegación del Gobierno de la Junta, el caudal del Guadalquivir decrece "a buen ritmo" a su paso por la provincia. El momento de mayor alarma se produjo ayer por la tarde, durante las horas de la pleamar, cuando se preveía un aumento del nivel del agua, situación que no llegó a producirse. La bajada del caudal también se debe a que las presas de la cuenca bética están desembalsando menos agua que en días anteriores, como ocurre en la de Peñaflor, que ayer soltaba 2.000 hectómetros cúbicos de agua, cuando en días anteriores esta cifra había alcanzado los 3.000. El nivel de esta presa se ha reducido dos metros en relación con la del pasado miércoles.

La única alarma que se produjo ayer fue en el municipio de Écija, donde sus habitantes observaron con temor cómo las aguas del Genil volvían a subir tras varios días de calma. Según la Delegación del Gobierno de la Junta, esta crecida estaba "prevista", ya que se contaba con varios desembalses "controlados" de las presas construidas en la trayectoria del principal afluente del Guadalquivir. A última hora de ayer el Genil recuperaba el caudal acostumbrado.

Los municipios que han sufrido esta semana serias inundaciones intentan recuperar la calma, aunque tardarán aún varios días en conseguirlo. La situación de los vecinos de Tocina es la más desesperante. En esta localidad 14 familias desalojadas de sus casas, que han quedado totalmente anegadas, no podrán volver a ellas hasta dentro de dos semanas, según les ha comunicado su alcalde, el socialista Juan de Dios Muñoz. Estos vecinos están realojados hasta el momento en casas de sus familiares, aunque una de ellas ha tenido que recurrir a los servicios municipales para que les ceda unas dependencias en las que poder dormir hasta que regresen a sus domicilios. Los barrios todavía inundados de agua son el de San Antonio, Camino de la Barca, Salamanca y Polígono la Mesta, con 14 naves afectadas.

Una situación similar se vive en Lora del Río, donde los vecinos de la Alameda del Río y la barriada Nueva Sevilla no dejan de achicar agua. Hasta dicha localidad se acercaron ayer el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, que quisieron mostrar su solidaridad con los afectados por la crecida del Guadalquivir. El Puesto de Mando Avanzado habilitado en este municipio el pasado martes continúa activado hasta que desaparezca la alerta. Por lo que respecta a la ciudad hispalense, aún siguen anegadas varias zonas del Charco de la Pava y la vía verde que une Camas con San Juan de Aznalfarache, donde el cauce del río se encuentra ya cerca del paseo fluvial. La dársena que cruza la capital andaluza también ha crecido de forma considerable hasta anegar el Jardín Americano de la Exposición de 1992, en la isla de la Cartuja.

Por otro lado, las últimas lluvias han provocado el corte de las carreteras A-365, a la altura de Montellano; la SE-4104, en Alcolea del Río; la A-378, en el tramo comprendido desde el kilómetro 0 al 18,5; y la carretera A-8100 que une Carmona con Utrera, en el kilómetro 2.

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