Espadas y su mayoría revoltosa

El PSOE-A se renovó sólo por su líder, sin Ejecutiva hasta octubre, las provincias se han lanzado a las batallas

Juan Espadas, en la sala de prensa del Parlamento andaluz.
Juan Espadas, en la sala de prensa del Parlamento andaluz. / Raúl Caro / Efe

"Si hemos quitado a Susana Díaz, ¿por qué no a Irene García?", se pregunta un alcalde de un municipio gaditano en referencia a su secretaria provincial. "Lo que los sanchistas de primera hornada no aguantan en Sevilla y en Málaga es que venga Ángeles Férriz, que estuvo con Susana Díaz hasta anteayer, a darle órdenes", explica otro dirigente socialista. "O Mario Jiménez o Miguel Ángel Vázquez, esto el susanismo sin Susana", comenta uno de esos primeros militantes que apoyaron a Pedro Sánchez desde Andalucía en sus inicios.

El PSOE de Andalucía se ha revolucionado por la base. Cada provincia se prepara para los congresos de diciembre, antes de que se celebre el federal, que será en Valencia los días 16 y 17 de octubre, y el regional, en Torremolinos, del 6 al 7 de noviembre. Para ganar las primarias a Susana Díaz, Juan Espadas se apoyó en varios secretarios provinciales que, como él, habían apoyado antes a la presidenta de la Junta, y que ahora son cuestionados por otras facciones. El caso más llamativo es el de Irene García, en Cádiz, pero ocurre algo similar en Huelva con Maru Limón. Y es peor en Málaga, donde Daniel Pérez, portavoz en el Ayuntamiento de la capital y hombre de confianza de Espadas, es cuestionado por varias familias. Sin embargo, el asunto más delicado ha sido el de Jaén, por la fortaleza del partido en esa provincia y por su enorme influencia en el regional. Allí, Francisco Reyes, secretario provincial, fue cuestionado por Felipe Sicilia y Ángeles Férriz. Peligro, eso es lo que ha obligado a Espadas a intervenir y respaldar a buena parte del status quo provincial.

La renovación en el PSOE ha comenzado por arriba. Como todos los procesos desde que este partido implantó el sistema de elecciones primarias para elegir a sus líderes, pero lo que no estaba previsto es que entre esa elección y el congreso donde se refrenda la voluntad de la militancia y se elige la nueva Ejecutiva transcurran casi seis meses. Juan Espadas es el secretario general del PSOE-A, pero carece de una dirección, la que existe sobre el papel es la de Susana Díaz, porque a excepción de Juan Cornejo, que era el secretario de Organización y número dos, nadie más dimitió.

De este modo, es Espadas en persona, si intermediarios de una dirección elegida en el congreso, el que está entrando en todos los fuegos a intentar controlarlo. Ello le está llevando a una importante erosión antes de que su mandato comience de verdad. Básicamente, las provincias están divididas entre varios grupos de sanchistas, con lo que los susanistas tienen capacidad de desequilibrar la balanza.

Uno de las personas que ha permanecido junto a Susana Díaz hasta el final comenta lo siguiente: "El susanismo ya no existe, eso pasó y nadie está en contra de Juan Espadas, no tiene oposición en las provincias, pero es normal que cada uno se vaya buscando sus huecos". Esta opinión no es compartida por otros dirigentes andaluces, que sostienen que Susana Díaz, en efecto, no volverá a intentar el liderazgo, pero hay quienes ya le han puesto el listón a Espadas: debería obtener, al menos, 33 escaños, los que obtuvo la ex presidenta.

A pesar de los aparatoso que pueda resultar esta crisis local, lo cierto es que la elección de la nueva Ejecutiva en Torremolinos encauzará bastante al partido. Habrá batallas provinciales en diciembre, en los congresos, pero el sistema de primarias permite elecciones que legitiman a los nuevos líderes. Lo que está ocurriendo es la construcción de una nueva mayoría en el PSOE-A. Ha sucedido varias veces a lo largo de su historia, se forma a partir de anteriores contrincantes unidos bajo otro liderazgo, aunque ene sta ocasión no cuenta con el sostén que le daba el Gobierno de la Junta.

Sí hay un problema añadido. El PSOE se va a sumergir en un debate interno, duro como son estos congresos, en unas semanas que serán claves para saber si el presidente del Gobierno andaluz, Juanma Moreno, convoca elecciones. En las próximas semanas, Espadas debe negociar con el PP el Presupuesto de 2022, con el riesgo que ello conlleva. Algunos dirigentes ven con inquietud esta aproximación de Espadas a Moreno, pero lo que se transmite, de modo general, es que el nuevo líder socialista tiene derecho a marcar esta estrategia.

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