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Andalucía

El PSOE cierra filas con Griñán y su nuevo equipo

  • La sintonía recuperada el pasado viernes entre la Ejecutiva regional y el PSOE de Cádiz se concreta en la incorporación a la Secretaría de Agricultura del secretario de Organización gaditano, Juan Cornejo.

El Comité Director del PSOE-A, el máximo órgano de decisión de esta fuerza política entre congresos, pondrá mañana punto y final a la crisis desatada tras la dimisión por sorpresa del número dos del partido, Rafael Velasco. Después de una semana convulsa, dará su visto bueno a la solución perfilada el pasado viernes por el propio secretario general, José Antonio Griñán, por la que el puesto vacante no será cubierto y las funciones serán reasignadas entre la cúspide del organigrama, saliendo reforzada, en especial, la secretaria de Organización, Susana Díaz, que ocupará la segunda plaza. Pero esta reunión servirá, sobre todo, para escenificar que el PSOE-A cierra filas con su líder después de este tropiezo, que ha querido resolver de la manera más rápida y menos dañina: al no haber logrado un sucesor de consenso para la vicesecretaría general, mejor no abrir una guerra interna de candidatos.

En ese nuevo esquema de la Ejecutiva regional aprobado hace tres días, no obstante, habrá un cambio de última hora. Fruto de la mejora de las relaciones entre Griñán y el PSOE gaditano, se ha fraguado una operación por la que el actual secretario de Organización gaditano, Juan Cornejo, pasará a la Ejecutiva regional como secretario de Agricultura y para tareas vinculadas a la preparación del programa y la campaña electoral para las municipales de mayo de 2011. Quien hasta ahora estaba en el cargo, María Colón, por una especie de permuta ocupará el cargo que deja libre éste. Con este movimiento, se afianza esa sintonía, ya que la dirección regional recoloca a Cornejo, que en los últimos tiempos ha sido crítico con la gestión del secretario general del PSOE de Cádiz, Francisco González Cabaña.

Salvo esta modificación de segundo nivel, el nuevo equipo de Griñán sigue intacto respecto al aprobado el pasado viernes por aclamación en una Ejecutiva convocada con carácter urgente y a la que asistieron los ocho secretarios provinciales. Así, ganan peso el portavoz del Grupo Parlamentario, Mario Jiménez, y la presidenta socialista, Rosa Torres, que tendrá un papel más activo al ocupar la portavocía del partido, y se incorpora como número tres el delegado del Gobierno en Andalucía, Luis García Garrido, al hacerse con las riendas de la secretaría de Política Institucional. Mientras, uno de los hombres fuertes del Gobierno andaluz, el consejero de Economía, Antonio Ávila, se suma como vocal.

La salida a este conflicto interno dada por los socialistas andaluces contará con el aval de Ferraz. Y será visible en este mismo Comité director, cuya fecha de celebración se ha adelantado no sólo para cerrar cuanto antes este episodio, sino también para aprovechar la primera visita a la comunidad del nuevo secretario de Organización de la Ejecutiva federal, Marcelino Iglesias, en cumplimiento de una orden directa dada por Zapatero: Andalucía es una prioridad.

Con este último trámite, el PSOE logrará dar por zanjada una crisis exprés que ha hecho tambalearse al equipo ideado por Griñán en el último congreso, celebrado en marzo, y con el que se hizo con el liderazgo. Se achacó entonces un exceso de juventud y una falta de experiencia, en la que muchos han querido ver ahora las razones de la salida de Velasco. El ya ex parlamentario y ex vicesecretario general dimitió el pasado 26 de octubre tras hacerse público que la academia de formación para parados en la que trabajaba su mujer recibió ayudas de la Junta por valor de 730.000 euros. Esto derivó en una situación familiar y personal insostenible que, según justificó el propio Velasco, le hacían abandonar su carrera. Griñán, aunque se mostró comprensivo con quien fue su mano derecha, llegó a manifestar que si hubiera estado en su lugar no lo habría hecho, quizás porque lleva "más tiempo en política y habría resistido mejor", sobre todo, al "no haber nada punible ni éticamente reprobable" en este caso.

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