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El aumento de muertos acompasa al avance del virus en los geriátricos

  • El Instituto Carlos III registra 11 fallecimientos entre la semana 32 y la 33, uno más que el mes anterior

Un sanitario traslada una camilla en el exterior de un centro hospitalario de Granada.

Un sanitario traslada una camilla en el exterior de un centro hospitalario de Granada. / PHOTOGRAPHERSSPORTS

Una de las características del actual periodo epidemiológico es la reducción de la edad media de los contagiados, al menos entre los positivos que se detectan. La media de edad de los positivos de Covid-19 está ahora en los 38 años, según el recuento del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), cuyo informe de mediados de julio situaba esa edad en 44.

Que la mayoría de los nuevos positivos sean personas jóvenes –el 42,8% tiene entre 15 y 39 años– está ayudando a que, hasta el momento, los hospitales no estén desbordándose con enfermos graves o críticos. El curso de la enfermedad no suele presentar complicaciones extremas en estos casos. El problema deriva del abordaje del Covid-19 entre las personas mayores de 70 años y de la transmisión del coronavirus en los geriátricos.

La residencia El Zapillo, en Almería, ha sufrido un brote que esta semana ha causado la tercera muerte entre los residentes. Los tres tenían más de 80 años. En esa edad se han contabilizado casi dos mil nuevos positivos en la última semana, mientras que durante el mes anterior el recuento fue de algo más de tres mil, según el ISCIII, en relación a España.

En Andalucía, además de los tres muertos en el geriátrico almeriense, se han añadido 11 muertos en el último segmento epidemiológico analizado –de la semana 32 a la 33–, más defunciones (10) que la suma producida en las cuatro semanas anteriores.

Que la tasa de incidencia de positivos se haya más que duplicado en el último mes entre las personas de la tercera edad será uno de los asuntos que se tratarán en la reunión del grupo de trabajo sobre residencias que reunirá este lunes al vicepresidente de Servicios Sociales, Pablo Iglesias, con los consejeros de las comunidades autónomas. En el encuentro se tratará el alcance y la situación de los brotes de Covid-19 en los geriátricos, así como de las necesidades a las que se enfrentan.

Las residencias, más vulnerables al Covid-19

Hasta no hace tanto tiempo, las residencias de ancianos disfrutaban de la ausencia del virus en sus instalaciones. El estricto confinamiento había surtido efecto y, el pasado 10 de agosto, la Consejería de Salud y Familias proclamaba en su informe correspondiente a la situación del 4 de agosto que no había rastro del coronavirus en ninguno de los 1.107 geriátricos que se reparten por las ocho provincias.

Así constaba en la letra grande del acuerdo publicado en el BOJA de la situación sobre las actuaciones realizadas en los centros residenciales, pues la letra pequeña señalaba algo diferente. Los datos oficiales del 4 de agosto señalaban que el virus estaban circulando. No sólo había 14 residentes y seis trabajadores con síntomas sospechosos, sino que se habían confirmado tres casos entre los profesionales sociosanitarios, uno en Almería, otro en Granada y otro en Córdoba.

El consejero del ramo, Jesús Aguirre, informó el pasado jueves de la existencia de positivos en hasta 27 residencias. Y, una vez más, tachó el escenario de "preocupante".

La Junta ha impuesto una sucesión de medidas de aplicación en los geriátricos. La penúltima vez fue después de la presentación del tercer informe de evaluación de la pandemia. La última, en consenso con el resto de comunidades autónomas, la obligación de un PCR a todos los trabajadores que lleguen de vacaciones. Este lunes volverán a tratar los detalles. Cuantos más contagios haya entre los ancianos, más muertes pesarán.

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