Resurrección en los nichos
La joya de la corona de Izquierda Unida en la provincia vende la recuperación de La Chanca como el gran logro de la legislatura
BATALLAS
electorales
Los alcaldes de Conil son de escribir mucho. El anterior, el que ganó las últimas elecciones, Antonio Roldán, el que inventó el proyecto Conil lee en la playa para los veranos, publicó con la edición de la Oficina de Prensa del Ayuntamiento, una recopilación de reflexiones que se llamó Mandar obedeciendo, cuyo título era una declaración de intenciones de alcalde. Ya habiendo cedido la alcaldía a su delfín para irse a la Junta, Roldán publicó otro libro: Conil, el esfuerzo colectivo. En él Roldán, con algo de autobombo, contaba la transformación de la localidad desde abajo. Al acto acudió el líder nacional de IU de entonces, Cayo Lara, y el andaluz, Antonio Maíllo, que dijo: "Quien considere que da igual quién gobierne, que se venga a Conil y vea. Esto es un ejemplo del freno a la especulación y la apuesta por un modelo de ciudad amable y profundamente humano".
Los dirigentes de IU miman Conil y a sus alcaldes porque esta localidad turística, ciertamente amable y encantadora, es la joya de la corona de una coalición que se hunde en las encuestas nacionales y que necesita referentes, paraísos vinculados a sus siglas. Eso es Conil. Por eso en el bar El Resbalón, uno de los más típicos de Conil, decorado con un osario de atunes de la almadraba, se puede ver el cartel del mitin en el que el líder nacional, Alberto Garzón, arropó a su candidato y alcalde, Juan Bermúdez, un hombre con cara de bueno que, como me dice un reportero de La Janda 8, "es como la Virgen de las Virtudes en procesión, que se va parando cada cuatro pasos a charlar con los vecinos". Garzón se deshizo en elogios en el mitin ante 300 personas con todo lo que era y significaba Conil, ejemplo de cómo había que cambiar las cosas. Y Bermúdez también escribe, como su antecesor. Lo hace en un blog con un apartado en el que los vecinos pueden preguntar y el alcalde les responde personalmente. Por lo demás, habla de generalidades, del día del libro, del día de Andalucía, los días y los días.
El gran cambio de esta legislatura en Conil se llama La Chanca. Y La Chanca merece que nos detengamos un poco porque es uno de los complejos más extraordinarios de la provincia. En 2008 era un solar de malas hierbas y algunas ruinas empotrado entre tiendas de flotadores, delfines de plástico y bares con anuncio de paella, al final del paseo marítimo. El historiador y profesor de Secundaria Antonio Santos, alma de la asociación La Laja, explicó a Conil lo que había sido aquello. La Chanca había sido casi una ciudad dentro de una ciudad vinculada a la almadraba, a la pesquería del atún, y cuya construcción se remontaba al siglo XVI. El origen de Conil está aquí porque, en su origen, sólo existía La Chanca. Adosado al complejo donde estaba la industria de salazones , el patio de almacenes, el pajar y el astillero se colocó un cementerio. Observar fotos no tan antiguas de su abandono es un ejercicio deprimente de una modernidad falsa, la de los años 80 y 90, mirando permanentemente a otro lado.
Del año 1997 data un primer proyecto para hacer viviendas sociales, que luego fue sustituido por otro para crear un gran centro cultural. Hoy La Chanca es una realidad, un gigantesco espacio que incluye un centro de interpretación -lo de los centros de interpretación es un hábito inevitable- de la almadraba, donde se explica con modernas técnicas al visitante en qué consiste esa trampa mortal de laberintos que sigue siendo la forma más ecológica de capturar el atún en su paso por el Estrecho. Aunque ha habido críticas al proyecto, pasear por La Chanca es hacerlo por un lugar en el que se puede respirar, sin grandes alturas, con todos los compartimentos ordenados en torno a un gran patio central. "Yo dejo a mi niña de tres años aquí con la biblioteca, lugares de actividades, proyecciones...", me explica una comercial de la televisión de La Janda. El cementerio con sus nichos que se encuentra en el lateral noroeste ha vuelto a ser un lugar vivo. Esperan al alcalde en este lugar para una entrevista televisiva, pero el alcalde llega tarde. Todos los alcaldes llegan tarde a todos sitios.
La gestión de Conil tiene muchos más ángulos, naturalmente, que la recuperación de La Chanca, de la que el pueblo parece orgulloso cuando se pregunta dónde está y rápidamente te relatan en qué consiste y lo que era cuando no era nada. Una de las partes de esa gestión corresponde al antecesor de Juan Bermúdez y se puede ver en una valla azul descolorida, muy grande, que es una alerta para forasteros jaraneros. Beber en la calle está sancionado con una multa de 300 euros. Roldán abrazó en su día la ley antibotellón como una bendición. Bermúdez, cuentan, ha seguido con la política, aunque el verano es el verano, dicen los camareros en el paseo marítimo."Y Conil vive del verano".
Además del verano, Conil vive de la fruta. Gran parte de la fruta que se consume en la provincia llega de aquí. Lo saben bien tanto la candidata del PSOE, Salud Camacho, que ha trabajado en la industria agroalimentaria como directiva, como el candidato andalucista, Manuel Zara, el único cartel que repite en estas elecciones, que vive de la fruta y la hortaliza. Un ejemplo de la dimensión que tiene este comercio es la cooperativa Nuestra Señora de las Virtudes, creada en 1963, y en la que depositan su mercancía cerca 500 hortelanos de La Janda para su comercialización. Esta cooperativa es un ejemplo de cómo crear valor a un producto y a una marca. Pero no es suficiente.
Ambos se quejan de que Conil no puede depender sólo de la temporada veraniega. El municipio cuenta ahora con 2.700 parados. Si uno observa los gráficos oficiales se encuentra con el dibujo veraniego de un valle entre dos colinas de desempleo que apunta a que existe una población que saca los ingresos del tirón de una población cada vez más atractiva para el forastero. Es difícil figurarse otra cosa cuando en pleno mayo se ve el paisanaje de bañadores y sillas de playa en el paseo marítimo con los chiringuitos estables, los tradicionales bares de Conil, ya con clientes pidiendo paellas preparadas y los pescados exhibiéndose en las vitrinas. Incluso Costas hace su tradicional paseo del arreglo de playas, que ya está concluyendo, con un delegado de Gobierno que acompaña al alcalde y lleva de excursión a su candidata, la candidata popular, la novel Manoli Puente, que tiene el reto de mejorar los nefastos resultados de hace cuatro años, cuando Conil fue uno de los pocos pueblos de la provincia que le dio por completo la espalda al cambio de la gaviota. Manoli tiene una imagen mucho más amable, más moderna. Y también habla de empleo. Pero al final las propuestas, que incluyen medio ambiente y muchas más, como debe ser en todo programa electoral, acaban en las playas y en un litoral magnífico, el que llega hasta Roche. El paraíso que bajo ningún concepto quiere perder IU. Su referente. Un partido en caída en picado demoscópica gobernando paraísos.
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