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LA ESPAÑA ROMÁNTICA | EXPOSICIÓN

  • La amistad entre el paisajista escocés y el artista gallego cambió en 1833 la historia de la pintura española, como ilustra una muestra de la Real Academia de San Fernando

Viaje a la Sevilla de Roberts y Villaamil

'El castillo de Alcalá de Guadaíra', hacia 1833, de Pérez Villaamil. 'El castillo de Alcalá de Guadaíra', hacia 1833, de Pérez Villaamil.

'El castillo de Alcalá de Guadaíra', hacia 1833, de Pérez Villaamil. / Colección Carmen Thyssen-Bornemisza

Escrito por

· Charo Ramos

Jefa de cultura

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acoge hasta este domingo una serie de magníficas vistas de la Giralda y la catedral de Sevilla, muchas de las cuales no se habían expuesto antes en España, pintadas durante la estancia en la capital andaluza del paisajista escocés David Roberts (1796-1864) y que presta la abadía inglesa de Downside. Forman parte de una muestra exquisita, La España romántica, que ilustra el desarrollo de la imagen decimonónica de este país a través de una amistad artística, la que unió a Roberts con el gallego Genaro Pérez Villaamil (1807-1854), figura clave del paisajismo español.

El encuentro entre estos dos gigantes topográficos de la era romántica se produjo en una España que se había convertido, a principios del XIX, en el país más exótico de Europa gracias en buena medida a su rey, el absolutista Fernando VII, que condenó al exilio a los liberales, reinstauró la Inquisición y descuidó los avances científicos. Aquella España atraería a numerosos viajeros británicos, franceses y norteamericanos que rechazaban la sociedad que emergía de la revolución industrial y revalorizaban el orientalismo. Y uno de ellos fue el artista escocés David Roberts, que tras entrar por Irún en España en otoño de 1832 recorrió Burgos, Madrid, Granada, Málaga y el norte de Marruecos, hasta llegar a Sevilla en junio de 1833, donde permaneció durante cinco meses a los que debe buena parte de su fama.

David Roberts, 'Torre árabe en Sevilla, llamada la Giralda', 1833. David Roberts, 'Torre árabe en Sevilla, llamada la Giralda', 1833.

David Roberts, 'Torre árabe en Sevilla, llamada la Giralda', 1833. / Downside Abbey General Trust

Organizada junto con el Centro de Estudios Europa Hispánica y el Instituto Ceán Bermúdez, y comisariada por Claudia Hopkins, catedrática de la Universidad de Durham (Reino Unido), La España romántica: David Roberts y Genaro Pérez Villaamil ofrece nuevas perspectivas sobre el diálogo entre ambos creadores en el contexto del descubrimiento cultural de España por los viajeros-artistas en el siglo XIX.

"El mundo angloamericano aún desconoce la gran calidad de la pintura romántica española", lamenta la comisaria

También reivindica "la gran calidad e interés de la pintura española romántica, que no es bien conocida y apreciada en el mundo angloamericano, donde se considera a Goya como el único artista español importante desde Velázquez. Espero que esta exposición y el catálogo (bilingüe) ayude mostrar que el arte decimonónico en España es digno de atención", explica la comisaria.

Roberts y Villaamil produjeron varios cientos de vistas de paisajes y monumentos españoles -castillos, catedrales, conventos, palacios-, a menudo incluyendo toques de vida local, y construyeron una imagen romántica de España que todavía tiñe la percepción que se tiene de ella. Ya hace mucho que los historiadores habían señalado la influencia del escocés sobre el gallego, pero nunca hasta ahora se había estudiado con tanto detalle. Y esa relación arranca precisamente en Sevilla en el verano de 1833, con el primer encuentro entre ambos.

La abadía de Downside presta las excelentes vistas de la Giralda y la catedral sevillana del escocés

En su amistad fue decisivo Mr. Brackenbury, el cónsul británico en Cádiz, que sirvió de intermediario entre los dos, como refleja su correspondencia, prestada por la National Library of Scotland. "Villaamil, que entonces tenía 26 años, había vuelto a Cádiz tras una larga estancia en Puerto Rico y aspiraba a consolidarse como paisajista (un género poco desarrollado aún en España). En este momento Roberts estaba a punto de terminar dos impresionantes cuadros -una vista de la de Giralda, y otra del interior de la Catedral con los seises- que atrajeron inmediatamente la admiración de la escena artística. Al igual que Roberts, Villaamil se enamoró de Sevilla, de sus monumentos, de la vida local y de las procesiones religiosas", detalla la comisaria.

El ferrolense copió en ese momento algunos cuadros de su amigo "atraído por el carácter escenográfico del catolicismo sevillano", y se interesó también por el paisaje de Alcalá de Guadaíra, "que se convirtió en un tema favorito".

'Fortaleza de la Alhambra', óleo pintado por Roberts en 1838. 'Fortaleza de la Alhambra', óleo pintado por Roberts en 1838.

'Fortaleza de la Alhambra', óleo pintado por Roberts en 1838. / Caixabank

Para Villaamil, la obra de Roberts actuó como un catalizador: adoptó su estilo, y también los conceptos estéticos de lo pintoresco y lo sublime, pero no lo hizo ciegamente. "Se puede hablar de una influencia directa de la obra de Roberts en Villaamil, pero también hay diferencias entre ellos. Para el escocés, España era sobre todo Andalucía, mientras que Villaamil apuntaba más a Toledo, Burgos y a lugares del norte del país no visitados por Roberts, como vemos en su sobrecogedor paisaje Una procesión en Covadonga, pintado para Isabel II; son cuadros donde desafía los estereotipos promovidos por su amigo, en lo que puede entenderse como un nacionalismo cultural", reflexiona Hopkins.

Gracias a los esfuerzos del CEEH la exposición cuenta con préstamos muy importantes, como los dos cuadros ya citados procedentes de la abadía de Downside que Roberts pintó in situ en 1833: Interior de la catedral de Sevilla durante la ceremonia del Corpus Christi y La Torre árabe en Sevilla, llamada la Giralda. "Estas obras causaron sensación en Sevilla, y tuvieron un rotundo éxito cuando se expusieron en Londres, en parte por su tema novedoso y romántico para el público. Estos dos cuadros son hitos en la historia de la imagen visual de España, y deberían estar en un museo español. Fueron una gran inspiración para Villaamil que incluso copió el Interior de la catedral…, y también pintó varias vistas parecidas de la Giralda y diversas procesiones que hemos podido mostrar en Madrid gracias a los coleccionistas privados", prosigue Hopkins.

La España romántica incluye más de 140 piezas, desde acuarelas, bocetos y grandes óleos a cartas manuscritas, documentos,dibujos, litografías y publicaciones, e incluso lozas procedentes de la fábrica de Pickman en la Cartuja de Sevilla y de William & Sons, en Staffordshire, que fabricó cerámica de temática española usando grabados de Roberts.

En Inglaterra se fabricaba cerámica de temática española usando grabados de Roberts

En ese conjunto se incluyen varias series de grabados que ilustran la difusión de la obra de ambos y su visión del país: los cuatro volúmenes de The tourist in Spain (1835-1838), con textos de Thomas Rosoe y grabados según los dibujos de Roberts, así como su álbum litográfico Picturesque sketches in Spain taken during the years 1832 & 1833; y los tres volúmenes de España artística y monumental (1842-1850) de Pérez Villaamil, con textos de Patricio de la Escosura.

Entre las importantes colecciones públicas y privadas españolas y británicas que han prestado obras para este proyecto destacan las National Galleries of Scotland, la Tate, el Victoria and Albert Museum, el Museo Nacional del Prado y las Colecciones Reales (Patrimonio Nacional), así como la colección de Carmen Thyssen-Bornemisza, que ha cedido un espléndido óleo sobre lienzo de Pérez Villaamil, El castillo de Alcalá de Guadaíra, pintado hacia 1833, el año en que entablaron amistad los dos artistas.

Coorganizan este proyecto el Centro de Estudios Europa Hispánica y el Instituto Ceán Bermúdez

Caixabank, por su parte, presta Fortaleza de la Alhambra, óleo pintado por Roberts cinco años después de su viaje por España para un aristócrata inglés, y que se exhibe en la Real Academia de Bellas Artes enfrentado a un cuadro orientalista de Villaamil de gran formato, El juramento de Álvar Fáñez de Minaya (1847), que presta Patrimonio Nacional e invita a reflexionar sobre la historia medieval y sobre la influencia de las litografías orientalistas de Roberts, que tras sus viajes por España se lanzó a explorar Oriente Próximo.

"Ambos artistas compartían una fascinación por Al-Ándalus, que admiraban como una civilización sofisticada", revela también la comisaria, que ha incluido en la última sección, titulada Progreso y modernidad, la que se considera la primera representación del ferrocarril en España: Inauguración del ferrocarril de Langreo por la reina gobernadora, pintado en 1852 por Villaamil y que aporta el Ministerio de Transportes. "Esta obra supuso un cambio en la imagen de España, pero no tuvo éxito fuera. Por eso, aunque Roberts también captó vistas de construcciones modernas en Londres y Edimburgo, siguió creando imágenes de la vieja España romántica", prosigue.

'Una procesión en Covadonga', 1851, el paisaje más romántico y sobrecogedor de Villaamil. / PATRIMONIO NACIONAL 'Una procesión en Covadonga', 1851, el paisaje más romántico y sobrecogedor de Villaamil. / PATRIMONIO NACIONAL

'Una procesión en Covadonga', 1851, el paisaje más romántico y sobrecogedor de Villaamil. / PATRIMONIO NACIONAL

Es importante el papel que jugó Sevilla no sólo en la forja de esta amistad sino también como lugar central en la formación de la imagen de España, y como tema de inspiración y lugar de encuentro internacional para artistas y coleccionistas. "Cuando la vista de la Giralda de Roberts se expuso en Londres se la calificó como la obra de un genio", subraya Hopkins. Tras regresar a la capital británica, el escocés trabajó intensamente en la transformación de los bocetos de su viaje español en cuadros, acuarelas y grabados que exploran su fascinación por Andalucía: Sevilla, Alcalá de Guadaíra, Carmona, Jerez, Granada y Córdoba. Villaamil también se enamoró de Sevilla, Córdoba y Alcalá pero acabó por desplazar su atención hacia el centro y el norte de España.

Pese al interés de este proyecto expositivo, por el momento no tiene previsto recalar en Andalucía, aunque los organizadores confían en que haya revivido el interés por estos dos pintores y por el tema del intercambio artístico internacional. "La influencia de Roberts se puede ver en la obra de José María Escacena y Daza, pero también en la pintura de Manuel Barrón y Carrillo, José Bécquer y Joaquín Domínguez Bécquer. Además, sus vistas de Alcalá de Guadaíra fueron una referencia para los artistas españoles de aquel momento, y más tarde para los paisajistas de la Escuela de Alcalá", concluye la catedrática de la Universidad de Durham.

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