Premios Oscar 'Green Book' y 'Bohemian Rhapsody' frenan la fiesta de 'Roma'

  • Olivia Colman impide la victoria de Glenn Close en una noche donde convivieron lo políticamente correcto y lo convencional.

  • La granadina Nuria González Blanco tampoco ha tenido suerte con su corto de animación 'Late Afternoon'.

El equipo de 'Green Book' luce los premios Oscar. El equipo de 'Green Book' luce los premios Oscar.

El equipo de 'Green Book' luce los premios Oscar. / EFE

Green Book fue elegida la mejor película del año y Bohemian Rhapsody el título más galardonado de la entrega de los Oscar, en unos premios que se movieron entre la corrección política y el conservadurismo y que no culminaron el sueño de ver Roma, de Alfonso Cuarón, coronada como mejor largometraje de la temporada.

En una jugada que recordó el año en que los académicos se decantaron por la correcta y anodina Crash y apartaron de la gloria a la favorita Brokeback Mountain, los votantes eligieron una obra tan sólida como bienintencionada y convencional. Green Book, la emotiva reinvención del otras veces díscolo Peter Farrely, se hizo con los Oscar de mejor película, guión original y actor de reparto (Mahershala Ali, que tras Moonlight ya suma su segunda estatuilla), e impidió que hiciera historia un filme hablado en castellano y mixteco y producido (y exhibido principalmente) por Netflix. Misterios de los Oscar: como ocurrió la vez de Paseando a Miss Daisy o Argo, la Academia ha vuelto a apostar por una película a cuyo director ni siquiera había nominado.

Cuarón, no obstante, fue el triunfador moral con tres galardones destacados: los de dirección, que le entregó su paisano Guillermo del Toro; fotografía, que también firma él; y película en lengua no inglesa, el primero que se lleva México en esta categoría, las dianas que pudo marcarse en una gala en la que Javier Bardem, Diego Luna o el chef José Andrés, que ejercieron de presentadores en algún momento, se permitieron diálogos en español y todo se disponía a una fiesta que no iba a complacer a ese presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, obcecado en levantar un muro que  separase a su nación de su país vecino.

Alfonso Cuarón, tras recibir el premio a mejor director. Alfonso Cuarón, tras recibir el premio a mejor director.

Alfonso Cuarón, tras recibir el premio a mejor director. / EFE

Bohemian Rhapsody, el biopic de Freddie Mercury promovido por los propios integrantes de Queen, que actuaron durante la ceremonia, fue la producción más distinguida al conquistar los Oscar al mejor actor (predecible Rami Malek), montaje, sonido y edición de sonido. Un éxito difícil de imaginar hace unos meses, cuando el intérprete elegido en un principio, Sacha Baron Cohen, se acabó apeando del proyecto al considerar demasiado blando el retrato que se hacía de Mercury, y de que el nombre del director del filme, Bryan Singer, se hubiese omitido en una larga campaña publicitaria después de que el realizador fuera acusado de abusos sexuales.

Fue a medias la noche de México, pero sobre todo fue una gala en que la comunidad afroamericana, lejos de aquella polémica de #oscarssowhite, vio reconocido su talento. Regina King, por El blues de Beale Street, y Mahershala Ali, por Green Book, fueron los mejores actores de reparto. Spike Lee, que ya tenía un Oscar honorífico, ganó la estatuilla al mejor guión adaptado por Infiltrado en el KkkKlan, una película de la que se declaró, en uno de los pasajes más imprevistos de la velada, entusiasta admiradora Barbra Streisand. Y Black Panther se impuso en un buen puñado de categorías técnicas: música, vestuario y diseño de producción, apartados estos últimos en los que se aguardaba la victoria de La favorita.

La primera película de época de Yorgos Lanthimos se contentó con el galardón a la mejor actriz protagonista para Olivia Colman, una intérprete inmensa que volvió a dejar, por séptima vez, a la veterana Glenn Close sentada en la butaca. La actriz de Atracción fatal o Las amistades peligrosas había ganado la víspera el Independent Spirit Award y reafirmaba su buena posición de cara a ese Oscar que tanto se le resiste.

Otra de las aspirantes a la mejor actriz, Lady Gaga, materializó sus posibilidades en el premio a la mejor canción por Shallow, que minutos antes había interpretado sobre el escenario junto a Bradley Cooper. Rodrigo Sorogoyen, candidato por su corto de ficción Madre, prolongó la maldición de los cineastas españoles en este apartado y se fue de vacío. Tampoco tuvo suerte la granadina Nuria González Blanco, cuyo corto de animación Late Afternoon también estaba entre los seleccionados.

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