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Cómics

El ojo surreal

  • Llega a las librerías 'Polen dorado', un tomo manga compuesto por una serie de relatos breves, que nos transportan al personal mundo de su autor, el mangaka Seiichi Hayashi

Detalle de la ilustración de portada.

Detalle de la ilustración de portada.

En multitud de ocasiones, el meternos en la piel de un autor nos puede resultar dificultoso debido a sus propuestas. Es por ello que es recomendable, dentro de lo posible, informarse del devenir de éste, ya que así vamos a poder comprender mucho mejor su obra.

Este es el caso, a mi entender, de uno de los nombres que ilustraron las páginas de la mítica revista japonesa Garo, baluarte independiente desde el cual una serie de creadores (Shin´Ichi Abe, Tadao Tsuge, Yoshiharu Tsuge…) dieron rienda suelta a su creatividad, desembarazándose de las reglas y convenciones, narrando unas historias que se salían del canon del manga más popular.

Uno de ellos fue Seiichi Hayashi, que si bien es muy conocido por sus trabajos dentro del mundo de la animación (llegó incluso a realizar una versión de su propio manga, Elegía roja, en el año 2007) ha dejado una serie de historias, la mayoría con una fuerte carga surrealista, un universo propio, muy personal, repleto de imágenes que, si sabemos interpretar, nos abrirán la puerta a la obra del mangaka.

Es por ello que, si al lector le apetece y parece apropiado, comience por el final de este volumen publicado por la editorial Gallo Nero. No os preocupéis, mi consejo no os va a revelar nada en absoluto en materia de ficción, ya que rematando este tomo se incluye un texto en el que el autor repasa su infancia y juventud, sin cortarse un pelo a la hora de plasmar sus sentimientos hacia todo lo que le rodeaba por aquellos tiempos, sobre todo para un chaval como él, que sin un futuro claro en mente, y que convivía con una madre aquejada de una enfermedad mental y una situación económica que era de todo menos boyante…

Pero lo que más llama la atención, sobre todo por su ausencia, es la presencia de un padre. Esa figura está totalmente excluida del texto, hecho que, ya leyendo una de las historias cortas incluidas en el volumen, titulada La libélula roja, donde seguiremos a pequeño Mamoru en su quehacer diario, empezaremos a comprender que el autor ha plasmado multitud de detalles de su propia existencia en las viñetas de sus relatos, con una versatilidad gráfica que llama la atención, ya que si la historia de Mamoru y su madre tiene un estilo extremadamente sencillo, naif, en Vivir entre las flores, donde lo biográfico toma el primer puesto, el autor colorea las viñetas, cosa extremadamente rara en unos tiempos en los que el manga, debido a su económico precio, se solía publicar siempre en blanco y negro.

Es precisamente en esta historia donde el autor se desnuda más y muestra sin tapujos, tanto su relación con su madre como con las otras mujeres que se cruzan en su vida, y el sexo.

Pero hablando de ese ojo surreal del título de esta reseña, tanto La canción de cuna de Amanba, como la que da título al tomo, Polen dorado, nos meten de cabeza en una narración en la que debemos dejarnos llevar por los iconos propios del medio narrativo japonés y el pop, en los que se mezclan valerosos guerreros, cautivas muchachas, enmascarados crueles, robots, gigantescos esqueletos. Es un universo propio, rico en detalles, en el que si ponemos de nuestra parte, vamos a poder disfrutar de este viaje a ninguna parte, que nos dejará colgando de un “continuará”…

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