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Chaves Rey, el cronista de Sevilla | Crítica

El gacetillero como arqueólogo

  • María Isabel Cintas Guillén dedica un minucioso estudio al muy notable periodista sevillano Manuel Chaves Rey, padre del hoy justamente valorado Manuel Chaves Nogales

Retrato a la acuarela del periodista sevillano Manuel Chaves Rey

Retrato a la acuarela del periodista sevillano Manuel Chaves Rey

Una imagen grata al siglo XIX, y hallada con frecuencia en Bécquer, es esta de asimilar al poeta, al artista, al literato, con la enigmática labor del arqueólogo. Y ello por una cuestión que a nadie se le escapa: el XIX es el siglo de la Historia, del Pasado, de su formulación científica, y es por tanto, también, el siglo del misterio, sobrecogedor o cálido, que el hombre encuentra en las ruinas. Esta labor del escritor como cronista, como gacetillero erudito, es la que lleva a uno de sus ápices, en lo que a Sevilla concierne, el periodista Manuel Chaves Rey, padre del hoy justamente celebrado Manuel Chaves Nogales, y al que la profesora Cintas Guillén ha dedicado una parte importante de sus investigaciones.

Lo histórico, lo urbano y lo noticioso se conjugan, necesariamente, en la obra de Chaves Rey

Resulta, pues, coherente, que la figura de Chaves Rey sea ahora objeto de su interés. Un interés múltiple, por otro lado, cuya naturaleza se desprende del propio título de la obra, ya que “cronista de Sevilla” debe interpretarse en su más completa acepción, por cuanto lo histórico, lo urbano y lo noticioso se conjugan, necesariamente, en la obra del gacetillero, para dar cuerpo al periodista de la segunda mitad del XIX, con un leve asomo al siglo XX. Quiere esto decir que Chaves Rey es, a diferencia de su hijo, un integrante de aquel periodismo banderizo, urgente y numeroso, que antecede al periodismo industrial en el que descollará Chaves Nogales. Pero también significa que Chaves Rey es un cronista urbano (Baudelaire y Poe no están muy lejos en el tiempo), con toda la modernidad que ello implica: ya sea el moderno compendio de noticias históricas por parte del periodista, ya sea la propia historificación y estudio del periodismo, como hará el Chaves Rey, tanto en sus Páginas sevillanas como en su Historia y bibliografía de la prensa sevillana, obras ambas en las que se resume este triple afán decimonónico por auscultar el pasado, cronificar y mitificar la urbe y afilar los propios instrumentos de estudio. A lo cual se añade, como ya supondrá el lector, y por los mismos motivos, una mirada “social” que no puede deslindarse, sin dificultad, del ámbito cultural, de la decantación histórica de lo urbano.

Coetáneos o contemporáneos a Chaves Rey son Gómez Ímaz, Juaquín Guichot, Luis Montoto, José Gestoso, José Laguillo, Rodríguez Marín, José Nogales y los hermanos Quintero. Pero también el extraordinario polígrafo cántabro, auspiciado por Valera, Marcelino Menéndez y Pelayo, así como Juan Pérez de Guzmán, duque de T'serclaes, en cuya biblioteca, tanto don Marcelino como Chaves Rey hallaron abundante material para sus indagaciones. No en vano, las Páginas sevillanas, publicadas en 1894, van dedicadas al duque de T'serclaes, “mi respetable señor y amigo”, y vienen acompañadas por una carta-prólogo de José Gestoso, ofreciendo así, al completo, el círculo erudito y literario con el que se compuso el mejor periodismo contemporáneo, antes del periodismo industrial que triunfará, muy poco después, en los años 20 del siglo pasado.

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