Juegos Olímpicos de PyeongChang

Javier Fernández gana el bronce en patinaje artístico

  • El madrileño logra la cuarta medalla olímpica en toda la historia de España en unos Juegos de invierno.

Hanyu Yuzuru, medalla de oro, en el centro, con Uno Shoma, plata, y Javier Fernández, bronce Hanyu Yuzuru, medalla de oro, en el centro, con Uno Shoma, plata, y Javier Fernández, bronce

Hanyu Yuzuru, medalla de oro, en el centro, con Uno Shoma, plata, y Javier Fernández, bronce

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El español Javier Fernández, doble campeón mundial y séxtuple de Europa, le puso el broche de oro este sábado a su brillante carrera deportiva con el bronce olímpico de patinaje artístico de los Juegos de PyeongChang, en una prueba disputada en Gangneung en la que el japonés Yuzuru Hanyu revalidó el título olímpico.

'SuperJavi', de 26 años, que había situado de nuevo al deporte invernal español en lo más alto con sus éxitos de los pasados años, llegaba a Corea del Sur en espera de que el destino le devolviese lo que le había quitado, hace cuatro, en Sochi (Rusia). Donde un mínimo error de cálculo lo dejó fuera de un podio que encabezó Hanyu, de 23, que este sábado se convirtió en el primero en revalidar el titulo desde hace 66 años, cuando lo hiciera en los Juegos de Oslo'52 el estadounidense Dick Button.

El perfeccionista de Cuatro Vientos logró la cuarta medalla en toda la historia del olimpismo invernal español, después de las que habían capturado, en esquí alpino, los hermanos Paco (Sapporo'72, en Japón) y Blanca (Albertville'92, Francia) Fernández Ochoa -hace 46 y 26 años, respectivamente- y la que ganó el pasado jueves, en estos Juegos de PyeongChang, el ceutí de la federación andaluza Regino Hernández en el boardercross de snowboard.

'SuperJavi' afrontó el programa largo desde la segunda plaza, a cuatro puntos de los 111.68 con los que dio el primer golpe Hanyu, con el que comparte pista de entrenamientos, en Toronto (Canadá); y técnicos: el prestigioso Brian Orser y su 'segunda', la también canadiense Tracy Wilson.

Ambos se habían repartido los cuatro títulos mundiales del ciclo olímpico que se cierra en PyeongChang. Yuzuru repitió el año pasado en Helsinki el título que había festejado tres años antes en su país, en Saitama; mientras que Javi se anotó los títulos de 2015 y 2016, en Shanghái (China) y en Boston (Massachusetts, EEUU).

El duelo entrambos parecía servido, pero al final, otro nipón, Shoma Uno, el último en entrar al hielo, le arrebató la plata al campeón madrileño, con el tercer parcial del programa libre (202.73). Algo que no evitó que el sueño se hiciera realidad y que al final, según explicó a Efe nada más competir, el español se sacara la espina de los Juegos de Sochi, hace cuatro años.

Con programas coreografiados por David Wilson, después de patinar el viernes al son de los 'Tiempos Modernos' de Chaplin en el ejercicio corto; este sábado -de nuevo ante la atenta mirada de sus padres, Antonio y Enri; de su hermana, Laura; y de su novia, Marina-, el siempre afable campeón madrileño lanzó su guiño a la cultura española a través de Don Quijote; y, al igual que lo hizo durante el resto de la temporada, basó su programa largo en la versión inglesa de 'El hombre de la Mancha', el musical de Broadway.

Comenzó con el cuádruple toe-loop, seguido por las combinaciones cuádruple Salchow/triple toe-loop y triple Axel/doble toe-loop. Y una secuencia coreográfica precedió a la pirueta sentada con cambio de pie, antes de afrontar sus siguientes cinco elementos, todos ellos saltos: cuádruple Salchow, triple loop, triple Axel, la combinación triple flip/medio bucle/triple Salchow y un triple Lutz.

Un pequeño fallo, al no completar el cuádruple Salchow y dejarlo en un doble, fue lo que le privaría de la plata. Que se acabó colgando al pecho, con un impecable programa al son del 'Nessum Dorma' -de la ópera Turandot, de Puccini-, Shoma Uno, que con 20 años completó el 'doblete' nipón, a 10.95 puntos de los 317.85 con los que Hanyu tocó el cielo en el Ice Arena de Gangneung.

El chino Boyang Jin mantuvo el cuarto puesto (297.77), recuperándolo tras arrebatárselo, por los pelos -al son del 'Marte' de la Guerra de las Galaxias-, al estadounidense Nathan Chen, que se redimió de la pifia del viernes (iba decimoséptimo) con el mejor programa largo de la jornada. Valorado en 215.08, tras marcarse seis cuádruples en su ejercicio.

Chen mejoró en casi nueve puntos el ejercicio de Yuzuru, sensacional, pero sin bordarlo, en esta ocasión. El estadounidense se clasificó quinto, con un total de 297.35.

A Hanyu, que competía en casa, ante un público mayoritariamente integrado por japoneses -que volvieron a inundar la pista con peluches del osito 'Winnie the Pooh' tras su actuación-, le bastó la segunda valoración del día (206.17) para revalidar el título que ganó hace cuatro años en Sochi.

Donde acabó injustamente fuera del podio la gran baza de la delegación española en esta cita olímpica. Javi, que reconoció que algunos nervios sí sintió, al saber que éstos serían sus últimos Juegos -posiblemente también su última gran competición- logró la cuarta puntuación del día (197.66) para amarrar el bronce con 305.24 puntos y saborear una más que merecida medalla olímpica.

Con una puesta en escena que, como había anunciado, acabó haciendo llorar de alegría a su compañera de selección Sara Hurtado, que siguió la competición en la grada, junto a su pareja de danza, Kirill Jaliavin; al otro español que compitió el viernes, Felipe Montoya; al representante del madrileño, Jorge Serradilla; y a Sonia Lafuente, amiga del campeón y olímpica hace ocho años, en Vancouver (Canadá).

Todos fueron testigos directos de un bronce con sabor a oro con el que Javier recuperó lo que el destino le quitó de forma injusta hace cuatro años. El madrileño lo logró, al fin; y ya podrá descansar tranquilo. Quedarse fuera del cajón no hubiese alterado para nada una brillantísima carrera. Pero esta medalla olímpica confirmó, no obstante, que 'SuperJavi' es una de las grandes figuras de toda la historia del deporte español.

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