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Preocupa el tono muscular

  • Granero piensa que algunos futbolistas llegarán debilitados a Cádiz · El plan de trabajo se acordará cada mañana

La incertidumbre sigue marcando la actualidad verdiblanca desde que el pasado martes se sospechó, ya con demasiado fundamento, que una epidemia de gripe A se había instalado en el vestuario. A las medidas preventivas que se impusieron de inmediato y al tratamiento médico de los primeros afectados, siguió la preocupación por la posibilidad, aun mínima, de tener que disputar un partido de fútbol en semejantes condiciones. Suspendido el encuentro ante el Villarreal B, el fin de semana se ha tomado en el equipo como una tregua para que los jugadores infectados por el virus vayan restableciéndose.

El día D se fija para el lunes, cuando la plantilla regresará a los entrenamientos, suspendidos por Antonio Tapia desde mediada la semana aunque los futbolistas sanos tienen un plan de trabajo especial, similar al que reciben en los periodos vacacionales.

A las 9:30 en la ciudad deportiva, quizá antes, se reunirán los cuerpos técnico y médico para decidir el plan semanal. "Ahora mismo no sabemos qué vamos a hacer. Todo dependerá de cómo lleguen los jugadores el lunes. Estamos en una situación en la que no podemos prever nada. Tenga en cuenta que ayer mismo cayeron Damià, que ya estaba tocado, Óscar López y Rodri. No podemos hablar de plan de trabajo porque no podemos planear nada sin conocer el estado de la plantilla", asegura Paulino Granero, preparador físico del Betis.

El técnico ejidense no tiene duda alguna de que la semana va a estar cargada de trabajo para los responsables de la plantilla. "Lo suyo es que fuera una semana normal, pero no lo va a ser, ya que hay jugadores que cayeron recientemente y el lunes no podrán hacer nada. Con el resto, trataremos de realizar un trabajo suave el primer día y luego, en vistas de cómo lo haya asimilado, veremos qué hacemos el martes. Es que aunque la sesión del lunes sea suave cabe la posibilidad de que al día siguiente alguno la acuse", informa Granero.

"Va a ser una semana complicada, el objetivo es llegar vivos el domingo a Cádiz. Hay que hacer lo que sea para que nuestra forma sea la mejor posible, aunque la planificación tendrá que ser diaria, dependiendo de cómo vaya el futbolista asimilando el trabajo", añade el preparador físico verdiblanco, quien no descarta que tengan que dividir a la plantilla en grupos, ya que hay jugadores que no han contraído la gripe y se encuentran en perfecto estado. "Reaccionaremos sobre la marcha, no puedo decir más", apunta el almeriense.

Con todo, lo que más preocupa es el desgaste que el virus H1N1 provocará seguro en los organismos de los futbolistas, principalmente en los que sufren la enfermedad con todo su rigor. "Por lo que hemos podido saber, tras haber recabado información de otros profesionales que sufrieron también la gripe A, el equipo nota en los partidos una bajada del nivel muscular, ya que los futbolistas quedan debilitados y les lleva unos días reponerse. Tenemos que ir con cuidado para no equivocarnos", anuncia.

La táctica inicial es clara: comenzar suave e ir progresivamente elevando el volumen del trabajo si el organismo del futbolista no protesta. "El 90 por ciento ha sufrido el contagio, de una u otra manera. Yo, por ejemplo, he notado síntomas leves, como dolor de cabeza, de estómago... Lo suficiente para enviar a mi familia a Almería y aislarme", confiesa.

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