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Vuelta al pragmatismo

  • El Sevilla intentó un fútbol físico y directo viendo el terreno y el rival · Nunca estuvo a gusto pero solventó la papeleta gracias a dos destellos de calidad... y a Javi Varas

Siete días después, vuelta a la tortilla. Si ante el Espanyol el Sevilla ofreció un juego frenético, con combinaciones, desmarques, toques, regates y en menor medida remates, ayer volvió a comparecer en Chapín ese Sevilla más prosaico, más primario, que recurrió al fútbol directo casi siempre y que se encomendó a la calidad individual de sus atacantes. Apareció esa calidad, pero menos mal que también lo hizo Javi Varas en el minuto 85 para responder a ese cabezazo a bocajarro de Leandro. Por supuesto que los porteros están para eso, para parar y evitar goles, pero resulta difícil de justificar que, con 0-1 todavía, un teórico aspirante a todo ceda metros poco a poco y apenas vea la pelota ante el Xerez.

Defensa

Era un partido para mantener plena concentración en los rechaces, los rebotes, las pelotas sin dueño. El mal estado del césped podía jugar una mala pasada a los defensores. Era un terreno abonado para cualquier error en un control o un despeje cerca de Javi Varas que pudiera resultar decisivo. Por eso, los puntas xerecistas, Maldonado y Mario Bermejo, corrían como posesos a cualquier balón largo a la defensa sevillista, esperando un fallo para robar la pelota y sorprender.

Otro recurso para el equipo local llegó a balón parado. Las faltas laterales, sobre todo desde la derecha, estuvieron bien sacadas y no tan bien resueltas en las marcas. Maldonado perdonó un gol en un cabezazo con todo a favor en el minuto 34, que envió fuera, y Leandro sí que mandó la pelota entre los tres palos pero se topó con la respuesta de Javi Varas.

Los cuatro zagueros sí que hicieron un buen trabajo para anticiparse y cortar los balones colgados desde atrás en busca de una segunda jugada.

En estos partidos hoscos, tan proclives a que los futbolistas más creativos le cojan asco, es fundamental que alguien mantenga la tensión en el medio, choque, las gane y transmita esa energía a sus compañeros. Y ahí apareció Zokora, que contagia. Y une.

Ataque

Apenas intentó el Sevilla probar el juego elaborado desde atrás. Javi Varas sacó en largo una y otra vez, buscando sobre todo a Negredo con poca fortuna. Renato no bajó a recibir y Zokora se desentendió de ese inicio de la jugada desde atrás. El irregular terreno de juego no acompañaba, la presión de los xerecistas era ordenada y atosigante y los sevillistas no quisieron correr riesgos cerca de Javi Varas. Pero los balones largos casi nunca eran prolongados a las bandas o a la incorporación de Renato, con lo que Perotti y sobre todo Jesús Navas recibieron pocos balones. Y casi ninguno en ventaja.

Los puntas tuvieron que buscarse la vida en acciones individuales. La calidad de Negredo afloró en el 0-1 y la de Jesús Navas y Luis Fabiano en el 0-2.

Virtudes

Era un partido de esos que hay que sacar por las bravas, con un fútbol poco vistoso, y lo hizo.

Talón de aquiles

Le costó mucho cerrar el partido, y su debilidad defendiendo a balón parado le pudo costar cara.

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