Coosur Real Betis-Bilbao Básket | La crónica Mejor que no se hubiese jugado (89-96)

  • El Coosur Betis vuelve a perder, esta vez ante un rival directo como el Bilbao, y evidencia la necesidad de cambios si se quiere levantar el vuelo

  • Un ex cajista como Balvin campó a sus anchas en la zona y Kulboka destrozó desde el triple a los verdiblancos

Ndoye trata de rebotear ante Balvin. Ndoye trata de rebotear ante Balvin.

Ndoye trata de rebotear ante Balvin. / F. Ruso (ACB Photo)

Pues mejor que no se hubiese jugado. Porque después de tantas dudas, el equipo que venía sin entrenarse durante casi toda la semana, con la baja de Hakanson por Covid-19 y con un solo triunfo en la mochila llegó a Sevilla para despertar de la mano de un ex cajista como Balvin, imperial en la zona (41 de valoración), y un certero tirador como Kulboka desde el triple (7/9). El Coosur Betis cayó en un partido que era como una final ante el Bilbao Básket por 89-96 y el proyecto, más que nunca, está en tenguerengue. Si hay dinero, hay que ponerlo ya sobre la mesa para darle un giro a esto. Si no lo hay, hay que buscarlo y sacarlo de donde sea y pensar en qué se ha tirado lo que había y cómo: un base que viene de la LEB Oro que no juega, cuando hace dos años ninguno de los que ascendieron al equipo valía; y otro extracomunitario que no marca diferencias; la renovación de Obi, que tampoco cuenta tirando por la borda oportunidad tras oportunidad; Spires, cuyo valor lo pone su condición de jugador de formación; un segundo ayudante en vez de tirar de alguien de la casa... Es cierto que de ganar en Murcia y contra Estudiantes quizá nada de eso tendría valor, pero el deporte profesional va de ganar. No cuenta el "y si...", sino lo que refleja la clasificación ahora. Y lo que muestra es que el Coosur Betis necesita un giro para cambiar la dinámica como se logró la pasada campaña con Jerome Jordan y Green.

Vamos por partes. El Bilbao Básket ganó en San Pablo desde una agresiva defensa que sólo se vio en el cuadro sevillano en los últimos 10 minutos, tirando del compromiso de Borg y los puntos de Feldeine, que empieza a acostumbrarse a meter cuando el partido está perdido. Tras llegar al descanso con el gancho(37-42) un mal tercer cuarto le permitió al conjunto de Álex Mumbrú abrir brecha (62-72) y entrar en los últimos 10 minutos con todo de cara. Con Balvin haciéndose dueño y señor de la pintura, mostrándole a Niang cómo se juega de espalda y cómo hay que encarar el aro con ganas de comérselo. Sin el miedo que insufla el nigeriano o Ndoye, empequeñecido ante el checo. Necesitaba defender el Betis y le costó entenderlo. Creyó que desde el triple era el camino más corto para enjugar esa desventaja y perdió en ello un tiempo valioso. No fue esta vez la indolencia mostrada en el Palau, que era para multa. Quiso, pero no pudo. No da para más el equipo, así que toca remover algo ahora que hay tiempo.

En pleno intento de remontada, no es de recibo que de la personal y la posterior antideportiva de Huskic sobre Ndoye, de una acción de seis o siete puntos yendo 10 abajo el Betis sólo sacó dos. Como tampoco lo es que estando ya sólo cuatro puntos por detrás a Kulboka, en pleno frenesí triplista, se le conceda un metro para lanzar y dar la estocada definitiva sacudiendo los nervios de los Hombres de negro ante un Kay desbordado al que le costó un mundo defender al lituano. En el banquillo el recurso de Curro Segura era Obi o Spires... Lo intentó hasta el final el Betis, pero ha llegado el punto en que con intentarlo no es suficiente. 

James Feldeine. James Feldeine.

James Feldeine. / F. Ruso (ACB Photo)

¿Y cómo se llegó hasta ahí? Arrancó el equipo hispalense mentalizado de la importancia capital de un encuentro decisivo. Acertado desde fuera y con Kay haciendo un gran trabajo, el 11-4 invitaba al optimismo, con el equipo presionando a toda cancha, pero fallando contragolpes y canastas fáciles, lo que permitió al Bilbao meterse en el encuentro apoyando en un acertado Zyskowski. El primer air ball de Kuboka desde más allá de la línea de los 6,75 metros sólo fue un calentamiento. De ahí en adelante, un 7/8 para minar la moral de una tropa verdiblanca cada vez más desesperada con cada canasta del ala-pívot báltico.

Sin defensa en esta ACB no se va a ningún lado. No acaba de Curro Segura de meterle al equipo esa intensidad necesaria y está claro que a la plantilla le falta un hombre que marque diferencias entre tanta medianía. Pero un así aguantaba el tipo el Betis, con Almazán dando un plus atrás. Un triple de Borg para igualar el choque (33-33), pero el granadino impactó con la cabeza contra el parqué al tropezar con la pierna de un rival. No hubo falta. Tampoco a ninguno de los colegiados se les ocurrió parar el partido tras el terrible impacto. De traca lo de un veterano como Daniel Hierrezuelo. Ninguno miró atrás para ver que el alero seguía en el suelo medio conmocionado, hasta que ya en la otra canasta uno de sus compañeros cometió personal para que saliera ensangrentado para ser atendido en el banquillo. 

Al descanso (37-42) aguantaban los verdiblancos, apoyados en un ataque que iba tirando, ya que la defensa hacía aguas. Se rompía pronto la primera línea bética con el bloqueo directo y el pívot verdiblanco saliendo a siete metros ante Huskic o Balvin. Pero todo saltó por los aires en el tercer cuarto, con un excelso Balvin en ataque finalizando el pick and roll con Brown. El ex cajista le enseñaba a Niang cómo se machaca y aunque el senegalés respondió en una ocasión, Balvin se metía bajo canasta con facilidad ya fuera aprovechando la continuación del bloqueo o a culazos. Con la brecha abierta, con Feldeine desaparecido, Campbell inoperante en la dirección y sin poder interior, la cosa parecía imposible en un último cuarto al que se entraba con 62-72.

Campbell trata de dejar atrás a Brown. Campbell trata de dejar atrás a Brown.

Campbell trata de dejar atrás a Brown. / F. Ruso (ACB Photo)

Borg parecía el único en mostrar algo de orgullo yéndose al suelo cada vez que había un balón suelto o atacando con decisión la canasta, aun llevándose el tapón de Balvin. Mejor eso que las entradas a canasta de Campbell que acaban siempre en un pase imposible en el último segundo que nadie se espera  o los triples a la desesperada de Feldeine sin nadie al rebote. El rebote, eso que en buena parte depende del deseo de ir a por el balón, algo que faltó en los verdiblanco a menudo, le daba al Bilbao Básket segundas oportunidades que le daban la vida ante un rival a la desesperada. 

La derrota hace daño, y mucho, a un Betis que en el parón por las ventanas FIBA debe moverse para cambiar la dinámica. Como la pasada campaña, las carencias están claras, pero suele romperse en este casos la cuerda por el mismo lado. Sea como sea, en el primer tercio de competición el cuadro hispalense está metido en el pozo y para salir de él hace falta dinero y movimientos. De qué se haga y de cuándo dependerán las opciones de salvación de un equipo que de verdiblanco, ojo, ya lleva dos descensos (aunque uno efectivo). Sólo por evitar el sonrojo bien vale que alguien abra la caja.   

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