Betis Energía Plus-Peñas Huesca | La crónica

Que pase el siguiente (84-65)

  • El Betis encadena la decimoquinta victoria consecutiva tras vencer al Huesca

  • La defensa sobre Haws y Gjuroski fue clave para el triunfo final

El bético Borg busca superar la defensa de Haws. El bético Borg busca superar la defensa de Haws.

El bético Borg busca superar la defensa de Haws. / Víctor Rodríguez

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"No hay que centrarse sólo en evitar que tiren de tres puntos, sino que lo hagan lo peor posible", aseguraba Curro Segura en la previa ante el Peñas Huesca. Y el plan marcado por el técnico granadino salió redondo. Prácticamente a pedir de boca, como suele decirse. Llegaba a San Pablo la revelación de la LEB Oro, el equipo que mejor porcentaje de triples tenía y el Betis Energía Plus volvió a demostrar que su pabellón, pese a la escasa afluencia de público, es un fortín. Quien quiera hacer postrarse al equipo verdiblanco en su casa deberá rozar la perfección y aprovechar un día malo de los locales, una hipótesis que ahora mismo, con el equipo rodado, parece una quimera. Así que mientras que la catástrofe no aparezca por Sevilla, las victorias continuarán cayendo prácticamente por inercia y, con ellas, el regreso a la ACB por la vía rápida con el primer puesto estará más cerca.

El equipo está inmerso en una dinámica positiva en la que los triunfos prácticamente caen por inercia. Las 15 victorias consecutivas, 16 en total para colocarse como intratables líderes de la LEB Oro, permiten soñar con escribir el nombre del Betis en el récord que ostenta el CB Murcia desde la temporada 2010-11 de 16 victorias seguidas. Y ante el Leyma Coruña, el martes en la jornada intersemanal, puede igualar esa marca.

Para el duelo ante los gallegos, el equipo bético contará, además de con su espectacular racha como escudero, con la mayoría de sus jugadores descansados. Con el partido ante el Peñas Huesca prácticamente sentenciado al descanso, el técnico granadino no dudó en darle minutos a todos los jugadores y rotar al máximo a la plantilla. Así, salvo Dani Rodríguez (21:38), ningún otro jugador superó la veintena de minutos sobre el parqué de San Pablo. Las rotaciones no varían el nivel y esa es un as en la manga que tiene el técnico.

La victoria, una vez más, llegó desde la defensa sobre jugadores como Haws o Gjuroski, pilares oscenses. Curro Segura se encargó de inculcarlo al equipo durante las jornadas de trabajo previas, que salió desde el principio concentrado a impedir tiros cómodos de los oscenses. El juego psicológico se encargaría de hacer el resto. Los 6 puntos anotados por el Huesca en el primer cuarto fueron una clara demostración de intenciones por parte del bando local: 3/12 en tiros de dos y 0/5 en triples. Con estos números, el mejor anotador desde fuera de la competición iba a tener crudo el sacar algo positivo de su visita al líder, que sin hacer un baloncesto espectacular, había logrado sobreponerse al intercambio de hasta nueve fallos para, gracias a un gran Malmanis (siete puntos en el primer acto), llegar a doblar en el luminoso a su rival al llegar al primer intermedio (13-6).

El primer triple forastero llegó en el minuto 14, por parte de Gjuroski. Para entonces, los béticos ya habían abierto la veda anotadora, demostrando los argumentos que los convierten en el máximo anotador de la liga (24-13). El Huesca era un muñeco roto en manos del Betis, que se vengó con creces de aquella primera derrota en liga. Tras un palmeo y un tapón ilegal de un activo Tunde, los oscenses llegaron a romper la barrera psicológica de los diez puntos. Pero Dani Rodríguez y Obi, con sendos triples, se encargaron de colocar de nuevo la renta por encima de los diez puntos. El Huesca entonces comenzó a hacer la guerra por su cuenta, un hecho que aprovechó el Betis para continuar abriendo brecha en el marcador. Con una canasta más adicional, Pablo Almazán dejaba a su equipo 13 arriba al descanso (41-28).

Sans, con un triple tras el paso por vestuarios, volvía a colocar a su equipo a diez puntos. Pero el espejisimo duró lo que tardó Dani Rodríguez, con dos lanzamientos desde más allá de la línea de 6,75, en volver a poner las cosas en orden (47-31, minuto 31). En la pintura, Stainbrook era un muro infranqueable para los interiores visitantes y Guillermo Arenas, técnico visitante, buscaba soluciones con un tiempo muerto. Pese a ello, su equipo seguía empequeñecido ante la demostración de músculo de los locales, que continuaron ampliando su ventaja en el luminoso. Bropleh, ansioso de recuperar sensaciones tras varios partidos sin excesivo protagonismo ofensivo, tomó las riendas del ataque, con algunos tiros liberados y otros tantos forzados. A pesar de ello, el alero norteamericano anotó nueve puntos que permitieron a su equipo abrir todavía más brecha en el marcador, hasta marcharse al último cuarto 23 puntos arriba (63-40).

Fue el último cuarto un mero trámite y Curro Segura lo sabía. Aprovechó para dar minutos a jugadores como Samb o Marcius, que habían tenido poco o nada de protagonismo hasta el momento. El interior croata tuvo algunos buenos minutos, con algún lanzamiento de cinco metros y fuerza bajo el aro que permitió tomar confianza. El duelo finalizó con 84-65, y la sensación de que todos son importantes para lograr el objetivo.

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