Una columna como clave
Torrecilla y Poyet coinciden en la necesidad de encontrar refuerzos de jerarquía para el centro de la zaga, el mediocampo y la delantera. El uruguayo quiere otro perfil en la media.
Si ayer el director deportivo, Miguel Torrecilla, continuó con las conversaciones individuales con la plantilla verdiblanca, el diálogo entre éste y el entrenador, Gustavo Poyet, también ha sido fluido desde que el charrúa llegase a la capital andaluza hace apenas ocho días. Y ambos tienen claro que una de las prioridades para la próxima temporada pasa por configurar una nueva columna vertebral para el Betis, con al menos tres o cuatro refuerzos de jerarquía, a los que se destinará buena parte de la inversión económica para fichajes.
Para el centro de la defensa, con la deseada salida de Westermann se pretende liberar una alta ficha que iría destinada a un central de garantías, que, en principio, vendría a ocupar una plaza de titular. Además, la idea sería la de incorporar un cuarto, que se añadiría a Bruno y Pezzella, los dos que se mantendrían de la actual temporada y de los que se espera que continúen creciendo en el segundo año de ambos en la máxima categoría.
La gran revolución se reserva para el centro del campo. Tanto Poyet como Torrecilla entienden que el Betis de esta Liga recién terminada no contaba con el perfil de jugadores que ellos entienden como esencial para su propuesta futbolística, por lo que el club acudirá al mercado a cubrir esas necesidades.
La idea es encontrar un perfil de centrocampista organizador, que le dé buena salida al balón desde atrás y que a la vez reúna un conocimiento táctico para mantener la posición y equilibrar el mediocampo. Incluso los técnicos no descartan la llegada de otro medio con un perfil más ofensivo, aunque para esa posición también cuentan con el esperado crecimiento de Dani Ceballos y Fabián.
Mientras tanto, la dirección deportiva también pretende aligerar la nómina de centrocampistas, aunque no será tarea fácil. A Xavi Torres le queda un año de contrato, por lo que habrá que negociar su rescisión; con Digard esperan un acuerdo para encontrarle acomodo en alguna de las propuestas extranjeras que han llegado por sus servicios; y más ardua está siendo la tarea con Van der Vaart, con quien incluso se han planteado unas fórmulas de pago aplazadas para poner fin a su vinculación con el Betis, a la espera también de que el holandés encuentre un destino entre las distintas propuestas que viene manejando desde hace varios meses.
La tercera pata de esa columna vertebral se centra en la delantera. Con las salidas confirmadas de Jorge Molina, Leandro Damiao y el regreso de Van Wolfswinkel al Norwich, los técnicos pretenden aumentar la competencia a Rubén Castro con un refuerzo por el que se realizará la inversión más alta entre las previstas. Aunque la confianza en el canario es absoluta, los técnicos entienden que el Betis necesita encontrar un relevo adecuado para el ya veterano goleador, aunque también sería complementario si el técnico así lo decidiera.
Además, los responsables sondean el mercado para encontrar a otro delantero que pudiera recalar a bajo coste o incluso como cedido con opción de compra y junto al repescado Álex Alegría -quien incluso estuvo el pasado domingo en el Benito Villamarín presenciando el partido- completarían el cuarteto ofensivo.
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