Coosur Real Betis El extraño curso del otro Facu

  • Facundo Corvalán llegó en 2019 para comprometerse con el Betis, aunque el precontrato firmado no cuajó al final.

  • Regresó a Argentina contagiado por el Covid-19.

Facundo Corvalán deja atrás a un rival durante un partido del Real Canoe esta temporada en LEB Oro. Facundo Corvalán deja atrás a un rival durante un partido del Real Canoe esta temporada en LEB Oro.

Facundo Corvalán deja atrás a un rival durante un partido del Real Canoe esta temporada en LEB Oro. / Julia Martínez / FEB

No es fácil cruzar el charco, en una u otra dirección, para afrontar con 21 años la primera temporada en una liga, un país y una cultura diferentes. Facundo Corvalán lo hizo el pasado verano confiado en que el precontrato que tenía con el Coosur Real Betis se ratificase, pero no fue así.

“Aún no sé qué pasó”, afirma el base argentino, que jugó cedido por su club de origen en el Real Canoe de LEB Oro, regresando a su casa en marzo, cuando se pararon las competiciones, contagiado por el coronavirus. Ahora será agente libre y su deseo es volver a España en busca de una oportunidad en ACB o LEB Oro para demostrar, “plenamente adaptado ya”, todo lo que en esta “extraña temporada” le ha quedado por hacer.

“Es un baloncesto distinto y tenía un rol diferente. Me costó al tener menos minutos de los que tenía en Bahía Básket. En Argentina era más protagonista y aquí me exigían más en defensa y en ataque. Me costó encontrar el equilibrio entre lo que se me pedía y mi juego, pero mejoré y el club logró la salvación, aunque nos hubiera gustado que fuese de otra manera”, destaca el base, que espera que su futuro pase por regresar a España y “dar el salto a la ACB”. “Pero considero que repetir en la LEB Oro y demostrar que puedo estar con los mejores de la competición también sería muy bueno”, explica.

En su país se entrena a diario para ello, “dentro de las posibilidades" que tiene, ya que allí tampoco son ajenos a la pandemia que azota a todo el mundo. De hecho, él fue de los primeros contagiados en su país. “Diría que de los primeros. De Junín, mi ciudad, seguro que fui el primero. Un día antes de regresar de España tenía algunos síntomas. En la noche del vuelo empeoré y me sentía bastante mal. Al llegar al aeropuerto de Ezeiza declaré los síntomas e ingresé en el hospital con mi madre, que me acompañaba en el viaje. Volví sin saber que estaba afectado, pero lo sospechaba por la situación que había en Madrid. A la semana de hospital me confirmaron el positivo”, apuntó el pase, quien detalló cómo pasó la enfermedad: “Pasé varios días con mucha fiebre, por encima de los 41,5 grados, con dolores musculares, óseos, cansancio y una tos seca muy fea. Tras cinco o seis días el cuerpo fue eliminando el virus y tras casi tres semanas y dos negativos me dieron el alta”, relató.

Por fortuna, aunque va en aumento, las cifras en Argentina no son las de Europa (unos 500 fallecidos), gracias a que “las medidas que se han tomado en otros lugares han hecho que aquí actuemos rápido y con tiempo para prepararnos”.

“Estamos en cuarentena y eso ayuda. Mi madre dio negativo y tuvo que encerrarse en casa, pero nunca estuvo mal. Me tranquiliza pensar que no contagié a nadie”, indicó Corvalán, que, superado el virus, sigue entrenándose pensando en la próxima campaña. “Sigo una planificación semanal con musculación, cardio, balón... Lo que se puede hacer confinado y tirando de lo que tengo a mano. Hace falta mucha disciplina, pero sé que debo hacerlo para que la vuelta al trabajo sea más llevadera”.

Que la normalidad, sea la nueva o la vieja, llegará es algo en lo que el base confía plenamente: “Hay mucho en juego en cuanto a la salud, que es lo más importante, y la economía. Esto tendrá efectos a todos los niveles, también en el deporte. Ojalá pronto volvamos a la rutina”. Más incierto es en dónde llegará para él, ya que acaba su vinculación con Bahía Básket, que mantuvo su contrato al no fructificar su opción por el Betis. El jugador estuvo en Sevilla conociendo a los técnicos, la ciudad y las instalaciones el pasado verano.

Estaba todo pactado con un contrato de tres años más uno opcional e incluso el técnico del Real Canoe, Miguel Ángel Aranzábal, hablaba de él al inicio de la temporada como jugador “cedido por el Betis”. Entonces, ¿qué pasó? “A día de hoy todavía desconozco qué ocurrió. Todo se fue dejando para más adelante y ya había arrancado a jugar con el Canoe sin tener firmado nada con nadie. Era una responsabilidad grande de jugar, ya que una lesión podría arruinar mi carrera. ¿Quién me cubría? Al final todo se arregló y jugué cedido por Bahía. Tenía un acuerdo con el Betis por tres años, pero el tiempo iba pasando y el contrato nunca se firmó. No sé por qué, pero no culpo a nadie. Me encantó Sevilla y la profesionalidad de la entidad. Ojalá pudiera regresar. Ahora en junio ya soy agente libre y me gustaría tener la oportunidad de nuevo. Si se fijaron en mí una vez...”, señala Corvalán.

Del Betis aún tuvo algún contacto durante la campaña, “alguna llamada”, pero recalca que queda libre y está “ansioso” por saber qué le deparará la próxima temporada, con la “tranquilidad” de sentirse “preparado para la ACB o dar un paso más adelante en la LEB Oro”.

El año ha sido duro en Madrid, “acostumbrado a vivir en ciudades pequeñas”, adaptándose a un nuevo país, un nuevo baloncesto y otro rol, pero “fue muy productivo en lo deportivo”. Todo se paró abruptamente por un virus que lo agarró con fuerza, pero pudo recuperarse, como va haciendo el planeta, para pensar ya en baloncesto de nuevo. Dónde, y quizás cuándo, es la pregunta que queda por resolver.

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