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La pinza táctica de Jiménez

  • El parón alarga la resaca del debut y los jugadores asumen que el Sevilla no jugó como se había trabajado · El uso del popular 4-4-2 a domicilio choca con la idea prevista de presionar arriba

Ya se dijo en estas páginas que el plato fuerte del estreno liguero tendría una larga y pesada digestión para aquel que cayera, según la forma en que lo hiciera. Y le tocó al Sevilla tener esa lenta resaca que se alarga por la imposibilidad de responder de forma inmediata con fútbol. La Liga se para tras el esperado estreno por su incompatibilidad con el calendario FIFA y eso no hace sino dar pie a que se prolongue la discusión sobre cómo y por qué perdió el equipo de Manuel Jiménez en Mestalla. Por un lado, al técnico sevillista le da cierto margen a corregir los primeros errores, si bien la diáspora de internacionales minimiza la posibilidad de rectificar. Y, por otro, aquí y allá se alzan voces sobre las razones y los motivos de la derrota y, sobre todo, de la imagen del equipo en el feudo de un igual, no se olvide. Pero el Sevilla se ha instalado en una atalaya tan alta que perder en Mestalla a las primeras de cambio da lugar a todo tipo de debates.

Ayer, dos jugadores de la plantilla asumieron que el equipo no funcionó en Mestalla tal y como estaba previsto. Más o menos, dejaron caer Duscher, titular en Valencia, y Lolo, que conoce perfectamente los métodos de Jiménez, que el equipo no fue fiel al estilo buscado.

El porqué de esta traición tiene varios condicionantes y uno de ellos podría ser la tremenda presión que sufre Jiménez en cada convocatoria y en cada alineación. Así, el entrenador de Arahal se ha encontrado tras el debut como la víctima de una pinza táctica, la de elegir entre el sistema que ha venido trabajando todo el verano o entre el popular 4-4-2 con Luis Fabiano, Kanoute y dos extremos de clara vocación atacante: Jesús Navas y Perotti. Para equilibrar tal arsenal ofensivo, Jiménez optó por un centro del campo en el que no estaba el futbolista fichado para construir un equipo con más dinamismo y presencia en el campo del contrario: Zokora. Y el resultado fue una desconexión entre los encargados de atacar y los de defender, un equipo partido en dos que careció de llegada antes de la expulsión de Kanoute. Luego de la roja al franco-malí, todo se derrumbó como un castillo de naipes.

La llegada de Negredo a un equipo al que lo que más se le echó en falta el curso pasado fue fuerza y dinamismo en la medular también obligó a Jiménez a salir en Mestalla con dos puntas del perfil de Luis Fabiano y Kanoute, cuyas características son muy válidas para jugar juntos fuera si están mejor arropados en el centro del campo. Pero ante un igual, a domicilio y con dos alas tan abiertas como Jesús Navas y Perotti no funcionó la apuesta.

Duscher habló ayer de las razones de la derrota y de la mala imagen: "Fue, más allá del resultado, que no hicimos lo que teníamos que hacer, no presionábamos, no jugábamos. Luego, con la expulsión, jugar con uno menos en Mestalla se hace muy difícil, ya nos pasó el año pasado con Adriano. Pero fue un día para olvidar. No hicimos lo que veníamos haciendo, porque en el Carranza el equipo fue mucho más agresivo. Se vio un Sevilla que no se había visto", argumentó el medio argentino en Radio Marca.

En similares términos se expresó ante los medios de comunicación Lolo, quien también adujo que el Sevilla no respondió a la idea táctica con la que se había estado trabajando durante el verano: "No era la imagen que todos deseábamos, pero por las circunstancias del terreno de juego y del propio partido no pudo ser. La verdad es que en Valencia no se hizo nada de lo que se trabajó en la semana. Nosotros teníamos la mentalidad de defender en campo contrario, apretar al rival y no salió... Todo se hizo al revés y a partir de ahí el partido no fue como esperábamos y el resultado tampoco. Queríamos presionar al rival, pero las circunstancias no lo permitieron y al final acabaron ellos dominando", explicó el onubense.

Según Duscher, "el equipo no estaba, fue un día malo". "Por suerte, esto acaba de empezar y nos abre los ojos". ¿Y cuál es la solución a corto plazo? "Ganar, mejorar lo del otro día, volver a lo que veníamos haciendo. Queda mucho por delante", replicó el argentino. Y Lolo está igual de esperanzado: "Al míster lo veo tranquilo, confía en su trabajo, los resultados permitieron que siguiera esta campaña y al final acabarán llegando en ésta. Son los resultados los que reabren o callan los debates y el equipo va a trabajar para que ese debate se acabe de una vez por todas". El problema es que Jiménez ya tiene que luchar contra corriente desde el prncipio y así es más difícil ser fiel a sus ideas.

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