Informe Tecnico · Sevilla-Athletic

La recta, la vía más corta entre dos puntos

  • El 1-0 fue el ejemplo de una verticalidad bien entendida

El Sevilla volvió a ser implacable en el Sánchez-Pizjuán y sumó su octavo triunfo consecutivo gracias a la realización de un partido inteligente y a la eficacia de un juego directo ejecutado a ras de suelo casi a la perfección. El equipo de Unai Emery, que sigue ganando futbolistas para la causa, supo aguantar los arreones de un Athletic que apretó en los primeros 20 minutos, ganando terreno y presencia conforme transcurrió el partido. En medio de un choque intenso, con numerosas idas y venidas, el sostén en el centro del campo correspondió a Krychowiak y a Cristóforo, siendo el uruguayo el futbolista clave, junto a Banega, a la hora de superar la alta presión bilbaína, encontrando siempre astutamente la vertical.

Ya con el 2-0 a favor, el juego perteneció por completo al Sevilla, cuya medular superaba en número a la visitante, renunciando al uso de los extremos. Ni falta que hizo: el equipo encontró exitosamente los huecos por el centro y supo hallar los espacios detrás de los defensas.

Defensa

Pese a las apreturas del primer tramo del encuentro, el Sevilla no sufrió en defensa. La muestra fue que Sergio Rico apenas tuvo que intervenir. Sólo el balón parado generó algo de inquietud en las filas sevillistas. La contención en la medular, con ayudas constantes de los interiores e incluso de Gameiro, fue creando una superioridad que desarmó la zona de creación del equipo bilbaíno. Sólo al final, con el cansancio acumulado, el resultado a favor y la entrada de un activo Muniain, hubo más peligro.

Ataque

Lejos de complicarse con toques o con una inane circulación de la pelota, el Sevilla optó por el juego directo. La línea recta era la forma más corta de unir los puntos desde el centro del campo a la punta del ataque: así lo entendieron a la perfección Cristóforo, Banega y Vitolo, siendo el canario quien más acechó la zaga del Athletic gracias a su poderoso galope. Gameiro, esta vez, anotó a la primera ocasión que tuvo.

Virtudes

La paciencia de los primeros minutos ante el vendaval bilbaíno, el desenfado al entrar en el intercambio de golpes propuesto por el Athletic, la confianza con la que jugó a raíz del 1-0 y, sobre todo, la actuación de un enorme Cristóforo.

Talón de aquiles

No haber matado el partido a la contra, así como un cierto exceso de imprecisiones en el pase.

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