Graziella Moreno | Juez "Internet es una gran herramienta para encontrar a la gente"

"Internet es una gran herramienta para encontrar a la gente" "Internet es una gran herramienta para encontrar a la gente"

"Internet es una gran herramienta para encontrar a la gente"

La juez Graziella Moreno (Barcelona, 1965) ha cultivado su relación con la escritura "desde pequeña". "De hecho, hubiera querido estudiar Periodismo, pero se me pasó el plazo de inscripción y me incliné por hacer Derecho", explica la autora de Invisibles (Alrevés), una novela negra basada en su experiencia en los juzgados de Instrucción que relata el drama de los casos de desaparecidos.

-¿Cómo surge Invisibles?

-Es una novela dedicada a los que desaparecen sin dejar rastro y a los que no renuncian a encontrarlos. Quería explicar de alguna manera todas las vivencias que he tenido cuando he estado en un juzgado de Instrucción.

-Es un drama diario.

-Claro. Hay gente que sus familiares están pendientes de ellos, pero también hay otros a los que nadie les preocupa que estén vivos o muertos ni lo que sucede con ellos. Es muy triste que nadie se interese por ti.

"Que nadie te eche de menos es lo peor que le puede pasar a una persona, es muy triste”

-Que nadie te eche de menos es...

-Para mí es lo peor que le puede pasar a una persona: que nadie se preocupe de dónde estás, de si estás bien o mal... Es muy triste. De hecho, hay muchas noticias de gente que encontramos muertas en casa que hace años que estaban ahí.

-¡Qué paradoja ahora que estamos más conectados!

-Ahora con lo móviles parece que localizar a alguien es muy sencillo, pero a la hora de la verdad, si quieres desaparecer, se puede.

-Eso es complicado.

-Sí, es complicado, porque no tienes que utilizar tarjetas de crédito, no te conectes, no digas nada en las redes, no cuelgues fotos...

-Llama la atención una estadística de su libro: cada día desaparecen en España 38 personas.

-Es mucha gente. Son datos sacados a fecha 31 de diciembre de 2017. Pero ahora ya tenemos el informe a 31 de diciembre de 2018 y sabemos que el total de desaparecidos es de 12.330, cuando en 2017 eran 6.050.

-Es más del doble.

-Exacto. Es un registro histórico que empezó a funcionar en el año 2010. Son cifras escandalosas.

-¿Cuáles son las causas más comunes?

-En el caso de las voluntarias, puede ser porque quieren abandonar sus familias o el lugar donde residen. Si son mayores de edad y no hay ninguna circunstancia extraña, que hubieran sido captados por una secta o alguna circunstancia de ese tipo, la persona es libre de marchar.

-Ahí poco se puede hacer.

-El problema de nosotros son las involuntarias, gente que desaparece sin ningún motivo, sobre todo niños, menores, que los padres no saben absolutamente nada. Ahí, en la mayoría de los casos de desapariciones suele haber un delito detrás: un homicidio, un secuestro...

-¿Y la trata de personas?

-También. De hecho, hay una parte oscura en internet, que se menciona en la novela, donde se vende y se compra de todo.

-¿Qué se le dice a unos padres cuando su hijo a desaparecido?

-Es durísimo. Tienes mucha frustración, porque tú querrías darle una respuesta: con su hijo ha pasado esto y está aquí o allí. Y cuando no puedes... Recuerdo un caso, que es el que se refleja un poco en la novela, que es cuando encontramos los huesos de un chico que había desaparecido hacía un año y el mar devolvió resto de un pie. Ahí tuvimos que entregar, una vez analizado el ADN, los restos a la familia y no le pudimos dar ninguna explicación.

-O pasa como el caso de Marta de Castillo, que se ha celebrado incluso el juicio pero el cuerpo no aparece.

-Es una de las mayores tragedias, porque la familia lo que necesita es cerrar el duelo. De alguna manera, aparte de saber lo que ha sucedido, tienes que cerrarlo, es decir, yo tengo que enterrar a mi hijo en algún lugar y llevarle flores.

-Es brutal.

-Ésa es la impotencia que sientes en estos casos. Además, aquí hay un despliegue de medios para buscar, que en eso se ha mejorado muchísimo, porque hay años no había tantos medios y no se invertía tanto. Ahora no se piensa en el dinero que vale buscar a una persona.

-Ya no se escatima.

-Exacto. Y de eso se trata. Porque hay otros casos muy graves, como el de Cristina Bergua, que desapareció en Cornellá un 9 de marzo, por eso se celebra el Día de los Desaparecidos en esa fecha. A esta chica se la empezó a buscar en un vertedero y se paralizó la búsqueda porque estaba costando mucho dinero. Esto hace tiempo que ya no se valora así.

-¿Una desaparición es un duelo continuo?

-Es horroroso. No se le pone nunca fin. Esa incertidumbre de si estará vivo o muerto... Las familias siempre intentan pensar que está vivo, es lógico. Pero van pasando los años y llega un momento en que tienen que abrir una serie de trámites, como la declaración de fallecimiento y es muy duro.

-¿Qué lleva a un caso a ser mediático?

-Bueno, quizás eso es la prensa la que tiene que responder. Desde luego, cuando hay menores o chicas jóvenes pues llaman más la atención. Las familias se quejan mucho de esto, en el sentido de que hay dos o tres desapariciones en el mismo tiempo y se le presta más atención mediática a una y a las otras no. Y todas son igual de importantes.

-Quizás la desaparición de Maddie McCann marcó un antes y un después la atención de los medios.

-Sí, hubo un gran seguimiento, una presión a los padres y una cantidad de mentiras que se dijeron de ellos. Todo el mundo opina, todo el mundo quiere meter baza... Hay que ponerse en el lugar de los padres que han perdido un hijo.

-Ahora con internet más gente opina.

-¡Huy! Internet es una gran herramienta para encontrar a la gente, de hecho la utilizan todas las fuerzas de seguridad para colgar las fotos de los desaparecidos. Siempre alguien puede verlos y dar alguna pista. Pero por otro lado, también está la vertiente de las personas que hacen un mal uso y pueden llegar a perjudicar a la familia, incluso hasta la investigación.

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