Luis Vidal | Arquitecto "Un aeropuerto no puede parecer un centro comercial"

Luis Vidal Luis Vidal

Luis Vidal / Antonio Pizarro

Tiene en capilla una universidad en Sevilla -el nuevo campus de Loyola-, oficinas y edificios de uso mixto. "Son como un barrio concentrado en un edificio", explica Luis Vidal (Barcelona, 1969), arquitecto multidisciplinar que, sin embargo, destaca por el diseño de aeropuertos por los cuatro puntos cardinales. De hecho, ahora mismo está embarcado en diez aeródromos, edificios que equipara a las catedrales. Sus referentes, su socio Richard Rogers, autor de la T-4 de Barajas; y Mies van der Rohe.

-Si los grandes estadios de fútbol son las nuevas catedrales, ¿qué serían los aeropuertos?

-Si se considera a la catedral como una concentración de fieles, evidentemente, los estadios lo son. Pero las catedrales han sido, durante muchos años, bastante más que una concentración de masas. Han sido siempre el centro de la ciudad, estaban al lado de la plaza del pueblo, donde se genera actividad social y economía. Han sido el icono visible de la ciudad desde la lejanía. Sólo viendo el perfil se sabía a qué ciudad se estaba llegando. Y, desde ese punto de vista, el aeropuerto es también la catedral del siglo XXI. Es un motor de generación social y económica y la puerta de entrada y salida de la ciudad. Es la primera imagen de una nación.

Habrá más turistas. La brisa, el color y la interacción con la gente no se pueden transportar"

-¿Tiene algún aeropuerto preferido? De los que haya diseñado usted.

-Sí, claro. El próximo.

-¿A qué se refiere?

-Al próximo aeropuerto que me encarguen.

-¿En España tenemos buenos aeropuertos?

-Tenemos una excelente red de infraestructuras. No sólo de aeropuertos. Tenemos un país modélico en el mundo, a pesar de las críticas de algunos. Tenemos un país casi perfectamente conectado.

-¿A qué se refiere con las críticas de algunos?

-Ha habido gente que ha hablado de dispendios y gente que decía que hemos gastado por encima de nuestros posibilidades.

-Me recuerda al aeropuerto de Castellón, aquel inaugurado por Carlos Fabra y que no tenía aviones.

-Hay que analizar el contexto con mayor distancia. La historia juzgará si ese aeropuerto era necesario en ese momento o no. Pero estoy seguro de que llegará un momento en que ese aeropuerto será útil a la región.

-¿No faltan zonas al aire libre en los aeropuertos?

-En Palma de Mallorca hay un área exterior con jardines fantásticos. Y en Almería hay un aeropuerto con un balcón y una terraza mirando al mar que yo pocas veces he visto algo de esa categoría y calidad.

-¿Dónde se están haciendo ahora más aeropuertos a nivel mundial?

-En Asia. Están viviendo allí una revolución social. El crecimiento de las clases medias, con más poder adquisitivo, introduce una mayor presión en el transporte y reclaman una red de infraestructuras que funcione.

-¿Hacia donde va el diseño de aeropuertos?

-Conceptualmente existen tres tipos de aeropuertos. Está el megaaeropuerto o hub, un lugar donde llegan aviones para repartir a otros destinos. Está el origen-destino, que son destinos finales, y los aeropuertos regionales, que van a servir lugares de un tamaño menor. Cada tipología tiene su propia vida.

-¿A qué retos se enfrentan los arquitectos especializados en el diseño de aeropuertos?

-Lo más importante es conseguir que la experiencia del pasajero sea lo más placentera posible. Nuestro reto real es que el pasajero quiera ir antes al aeropuerto. Puede ser porque sea un buen espacio tranquilo para trabajar o donde pueda comer o desayunar y tenga una oferta de calidad. Tiene que ser un lugar donde, si quiere comprar, pueda, pero que no se sienta obligado a ello. Que no parezca un centro comercial de donde salen aviones. El pasajero tiene que sentir que está en control de su tiempo y no que le estén intentando imponer nada.

-¿Qué opinión le merece la corriente crítica con la masificación del turismo?

-Somos 7.500 millones en el planeta. Y dentro de nada vamos a ser 10.000 millones. Por mucha videoconferencia y demás inventos que haya, al final la gente quiere verse las caras. Las personas viajan por dos motivos, por trabajo o por placer. El viaje por placer no va a haber nada que lo sustituya. Ni una videoconferencia ni una película. Los lugares tienen sabor, olor y temperatura. La brisa, el color y la interacción con la gente no se puede transportar. Va a haber un incremento del turismo en el mundo entero. Las ciudades se tendrán que preparar para dimensionarse y poder acoger, con calidad, al número de turistas que esa ciudad pueda acoger en un momento determinado. No todas las ciudades pueden recibir avalanchas de turistas, pero hay ciudades que ya se están organizando en ese sentido. En Florencia y Venecia hay ya cuotas de entrada diarias a las que uno se tendrá que apuntar.

-¿Están bien considerados los arquitectos españoles a nivel internacional?

-Sí, sí. Tenemos prestigio. El arquitecto español es un arquitecto muy bien formado en todas las disciplinas que componen la arquitectura. Son profesionales técnicamente muy sólidos y con una formación humanística y artística muy buena. Por donde voy por el mundo siempre me encuentro con un arquitecto español.

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