La cantera etarra echa el cierre

la lucha antiterrorista Cinco miembros fueron condenados la pasada semana a seis años por integración en banda armada

La sucesora de Jarrai y Haika pone fin a treinta años de agitación callejera · Garzón la ilegalizó en 2002 y el Supremo certificó en 2007 su condición de grupo terrorista

Manifestación de simpatizantes de Segi por las calles de Bayona el 14 de julio de 2011.
Efe / Madrid

23 de junio 2012 - 05:05

El anuncio de disolución de Segi pone fin a más de treinta años de movimientos organizados de los denominados cachorros de la organización terrorista ETA que comenzaron en mayo de 1979 con la fundación en Leioa (Vizcaya) de Jarrai.

"Seguir" (Jarrai), "Levantarse" (Haika), "Continuar" (Segi) son expresiones que han marcado tres décadas de agitación social e intimidación en las calles del País Vasco y Navarra.

Un documento interno de 33 páginas al que tuvo acceso Efe a mediados de mayo anunciaba para este mes el paso que ahora ha dado la organización ilegalizada y avanzaba que a ella seguiría la creación de una nueva, Kimua (Brote), en la línea de lo que auguran los portavoces de Segi al anunciar que seguirán trabajando "con instrumentos que ya existen o los que puedan surgir nuevos".

Jarrai surgió hace 33 años a partir de las juventudes de la Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS) y, desde entonces y con distintos nombres, este movimiento siempre ha sido considerado por las Fuerzas de Seguridad como cantera de nuevos terroristas y por el entorno etarra como "materia prima de futuros revolucionarios".

La principal contribución que hizoJarrai a la estrategia terrorista fue la kale borroka que, a partir de 1988 y 1989, llevó a las calles vascas a grupos organizados -los denominados Grupos Y- cuyos actos intimidatorios de violencia callejera contra bancos y sedes judiciales y de partidos políticos supusieron un poderoso instrumento de agitación social de los terroristas.

Jarrai se fusionó con la organización francesa Gazteriak en abril de 2000, con lo que nació Haika, cuya aparición fue saludada por ETA en un comunicado en el que se refería a sus miembros como "retoños de la lucha por la independencia del País Vasco".

En 2000 la Policía española se incautó de unos documentos de la banda terrorista en los que se demuestra la existencia de un plan por el que miembros de Haika se encargarían de perturbar, con acciones y actos en favor de la independencia vasca, el desarrollo de la cumbre de la Unión Europea que se celebró en Biarritz (Francia) en octubre de aquel año.

El juez Baltasar Garzón dirigió una operación policial contra Haika el 6 de marzo de 2001. En la misma fueron detenidos quince personas, consideradas la cúpula dirigente de la organización.

El mismo día, la organización convocó una rueda de prensa en San Sebastián en la que Asier Tapia, a la sazón portavoz de la organización juvenil de la organización terrorista, amenazó con actos de violencia en protesta por las detenciones.

La reacción de la militancia de Haika fue inmediata, con una sucesión de incendios, sabotajes y diversos actos vandálicos que se cometieron en diferentes puntos del País Vasco.

Asier Tapia fue detenido, por orden del juez Garzón, acusado de apología del terrorismo y de ser responsable de los actos de violencia callejera ocurridos tras el acto informativo.

El 10 de mayo de 2001 el juez Garzón declaró la ilegalidad de Haika, a la que acusó de "formar parte de la estrategia de violencia y terror de ETA, y de animar a sus militantes a integrarse en los comandos armados de la organización terrorista".

Un mes después, Segi tomó el relevo de la ilegalizada Haika y el juez Garzón sólo tardó ocho meses en ilegalizar también la nueva marca al considerar a la organización un mero "sucedáneo" de Haika y parte integrante de la organización terrorista ETA-KAS-Ekin.

En junio de 2005, la Audiencia Nacional ordenó su disolución y en 2007 el Tribunal Supremo dijo que eran organizaciones terroristas y no meras asociaciones ilícitas. Precisamente el jueves de la semana pasada se conoció la última sentencia a miembros de Segi: cinco miembros de la organización fueron condenados a seis años de prisión por integración en banda armada.

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