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Fiestas Mayores

Mírala cara a cara que es la Palmera

El alcalde Juan Fernández corta la cinta con la que se inauguró la  Feria en Los Remedios en 1973.

El alcalde Juan Fernández corta la cinta con la que se inauguró la Feria en Los Remedios en 1973. / Gelán

Fue el alcalde que cambió la Feria de emplazamiento, desde el Prado a Los Remedios, el regidor municipal que se atrevió a tocar uno de los intocables de la ciudad, el recinto donde se celebraba desde que la fundaron el industrial vasco José María Ybarra y Gutiérrez de Caviedes (alcalde de Sevilla en 1846) y el fundidor catalán Narciso Bonaplata. Juan Fernández Rodríguez García del Busto (1916-2011) me recibió en su casa de la Plaza de Cuba en abril de 1981, hace ahora 42 Ferias. Esa primavera publiqué una serie de entrevistas con alcaldes de Sevilla de los tiempos previos a la democracia en El Correo de Andalucía. La empecé con su predecesor, Félix Moreno de la Cova, al que Juan Fernández sustituyó en noviembre de 1969.

Me atendió con una hospitalidad exquisita y en su faceta de médico incluso mitigó un ataque de tos del joven reportero que le entrevistaba. Hablamos de muchas cosas, por supuesto de la obra que le llevaría a la posteridad. “Si el traslado de la Feria a su actual emplazamiento llega a ser un fracaso, me tengo que marchar de Sevilla”, me decía Juan Fernández. “En una ciudad como Sevilla había que manejar con especial tacto dos conceptos como cambio y tradición”, añadía, “hay que ser sumamente meticuloso con la tradición, pero no dejar desatendidas las necesidades de expansión de una ciudad cuya periferia había sido objeto de un injusto olvido. Y a eso se responde con nuevas normas de servicio”. Feria sí, pero periferia también.

Se hizo cargo del Ayuntamiento en tiempos convulsos. Llega en noviembre de 1969, un año que empieza con la declaración del estado de excepción. Amigo y médico personal del almirante Carrero Blanco, asesinado por Eta en atentado el 20 de diciembre del año del traslado de la Feria a Los Remedios. Juan Fernández también tuvo una estrecha relación con la familia Real española, vinculados por tradición a la Hermandad de Pasión de la que fue hermano mayor durante 24 años. El rey Juan Carlos I entró con nueve años. El rey Felipe VI estaba a punto de cumplir dos años cuando Juan Fernández accedió a la alcaldía. En la primavera de 1981, los alcaldes de las capitales más importantes de España (el de Sevilla era Luis Uruñuela) se reunieron en Las Palmas y desde Canarias pidieron para el rey Juan Carlos I la concesión del Nobel de la Paz por su relevante papel para reconducir la situación tras la intentona golpista del 23-F.Alcalde entre 1969 y 1975, presentó su dimisión en mayo de este último año, siete meses antes de la muerte de Franco, con quien mantuvo relaciones “estrictamente administrativas”. “Durante mi mandato Franco no vino ninguna vez a Sevilla”. Su última visita oficial había tenido lugar un año antes, 23 de junio de 1968, para inaugurar el puente de Los Remedios que cinco años después empezarían a cruzar miles de sevillanos y visitantes para dirigirse al nuevo real de la Feria.

"Una obra de locos"

La mítica foto de Gelán con Ava Gadner en la caseta de Luis Arenas. La Feria estaba aún en el Prado. La mítica foto de Gelán con Ava Gadner en la caseta de Luis Arenas. La Feria estaba aún en el Prado.

La mítica foto de Gelán con Ava Gadner en la caseta de Luis Arenas. La Feria estaba aún en el Prado. / Gelán

Del traslado de la Feria llegó a decir que era “una obra de locos como lo fue la creación del Trofeo Ciudad de Sevilla”. Esa línea Maginot entre Nervión y Heliópolis, con unos trofeos diseñados en la orfebrería de Marmolejo, despertó también muchas dudas y suspicacias. “Todos vaticinaban un rotundo fracaso. Mantuve contactos con el director de un banco para que cubriera la eventualidad del temible déficit. El recurso fue innecesario: desde el primer día se colocó el cartel de no hay entradas”. La primavera de la entrevista con Juan Fernández se confirmó la presencia en esa edición de dos equipos ingleses. La Feria sigue en Los Remedios, pero el trofeo Ciudad de Sevilla desapareció. El jueves de preferia visita la ciudad el Manchester United. Como los honores deshonoran (Alejo Carpentier), el año del traslado de la Feria el Sevilla, el equipo de Juan Fernández, admirador de Campanal y Guillermo Eizaguirre, estaba en Segunda y el Betis bajaba acompañando al Burgos y al Deportivo de La Coruña.

Con el cambio de recinto hubo que cambiar los hábitos de desplazamiento y hasta las letras de las sevillanas. También las postales y visiones de antaño. Garmendia recordaba haber visto pasear en coche de caballos por la Feria del Prado a Ava Gardner. Compartía emplazamiento con la estación de autobuses del Prado, obra de arquitectura vanguardista construida entre 1938 y 1940 por Rodrigo Medina Benjumea con carteles de Juan Miguel Sánchez, y el nuevo campus universitario en la antigua Fábrica de Tabacos. El traslado a Los Remedios no deja de ser una “expansión de la ciudad hacia el Sur”, en palabras de Soledad Becerril en su libro Idea de Sevilla, escrito antes de que llegara a la alcaldía en 1995, dos décadas después del final del mandato de Juan Fernández. Lo que no cambiaba era el axioma que Chaves Nogales proclamaba en su libro La ciudad: “Cada esquina que doblemos es una nueva ciudad”.

El traslado de la Feria del Prado a los Remedios fue una más de las iniciativas de la alcaldía de Juan Fernández. Puso la primera piedra de Mercasevilla, aunque atribuyó el éxito de la gestión a Félix Moreno de la Cova, su predecesor; el Consejo de Ministros aprobó el primer proyecto del Metro, que va más lento que los coches de caballos; asfaltó mil quinientas calles, iluminó muchas de ellas; creó las figuras del alcalde de barrio y de los distritos urbanos. En la entrevista decía que “me resulta grato recordar cómo uno de aquellos alcaldes de barrio fue Alonso Balosa, que hoy es portavoz del grupo comunista en el Ayuntamiento. Los vecinos de Bellavista tienen mucho que agradecer al señor Balosa”. A éste lo sustituyó en el Ayuntamiento Javier Aristu. Los dos tienen reconocimiento en el callejero, igual que el alcalde Juan Fernández.

De vuelta a su consulta

Cuando dimitió como alcalde volvió a su casa y a su consulta de endocrino, “después de seis años de alcalde me costó trabajo recuperar la clientela como médico”. A la Feria por la Semana Santa. Su inclinación cofrade y religiosa tuvo su génesis en su vocación profesional. “Mi fe se fortaleció en los años de la posguerra, cuando, recién estrenado mi título de médico, vi morir a muchísimos sevillanos en una de las salas del Hospital Central. Sala de desahuciados que morían por edemas de hambre o por tifus. Y todos se despedían de este mundo con estampas de Vírgenes y Cristos en las manos. Comprendí el don que Dios le había dado a Sevilla con la Semana Santa”.

Los cincuenta años de la mudanza de la Feria tienen lugar meses después del quinto centenario de la consumación de la primera Vuelta al Mundo. En su casa de la Plaza de Cuba ya se refería a ese protagonismo de la ciudad. “Te asomas a la terraza de mi casa y te encuentras con este Muelle de la Paja que es un auténtico Museo de América: de ahí salieron todos, desde Juan Sebastián Elcano hasta Lope de Aguirre”.

Fue un precursor de lo que en la época de Paula Garvín se llamaron Presupuestos Participativos. “La elaboración de los 18 presupuestos extraordinarios que se aprobaron se hizo con la participación de los barrios. El 80% de la cuantía de estas partidas presupuestarias se destinó a lo que era la otra Sevilla”.

"Una cosa muy seria"

Primera Feria de Abril en los terrenos de Los Remedios. Primera Feria de Abril en los terrenos de Los Remedios.

Primera Feria de Abril en los terrenos de Los Remedios. / Fototeca municipal

Presumía de que “jamás” tuvo que solicitar audiencia a ningún ministro para que lo recibiera. “Y es que ser alcalde de Sevilla es una cosa muy seria”. Un cargo que abría “muchas puertas” en Madrid, aunque siempre declinó cualquier oferta para dejar Sevilla.

Un alcalde visionario que 125 años después de su creación como feria de ganado se la llevó al antiguo meandro de los Gordales. Bien mirado, es el único alcalde que ha dado un paso importante cerca de Tablada. Intentó paliar las estrecheces espaciales del Ayuntamiento negociando con la Diputación Provincial y con el Arzobispado la posible cesión de locales en el Hospital de las Cinco Llagas y el Palacio de san Telmo. Visión de futuro, porque allí se ubicarían el Parlamento Andaluz y la Junta de Andalucía, respectivamente.

En abril de 1981 Uruñuela era alcalde de Sevilla, Enrique Tierno Galván alcalde de Madrid y Julio Anguita de Córdoba. En esa época se había producido el contencioso del regidor cordobés con el obispo de la diócesis, monseñor Infantes Florido. Juan Fernández coincidía con Anguita en que “casi todas las leyes son buenas, donde fallan en la mayoría de los casos es en su aplicación. Y más cuando la ciudad no es un ente neutro, sino que está constituido por sujetos que en ocasiones tienen intereses contrapuestos. Ésa es una de las razones por las que sería un absurdo la visión del alcalde pastoril que a todos convenciera por igual”.

La Transición municipal

A la Feria por la calle Asunción. Juan Fernández la habilitó, Sánchez Monteseirín la peatonalizó. La Transición municipal. Del Prado a Los Remedios. “¿Es por eso mejor la Feria de hoy que la de hace un par de décadas?”, se preguntaba Fernando Ortiz en el libro Sevilla y los sevillanos, con ilustraciones de Carmen Laffón. “Quizá ha ganado en una mayor participación popular”.

En 1973 El Ajax de Amsterdam ganó su tercera Copa de Europa y Cruyff fichó por el Barcelona. Los Romeros de la Puebla sacaron el disco Sevillanas 73, con letras de Aurelio Verde y José Manuel Moya, que abrían con Solano de las Marismas, que medio siglo después sigue sonando igual de fresca como los clásicos. La Feria llegaba a “la otra Sevilla”. Mírala cara a cara, que es la Palmera. En enero de 1973, antes de la primera Feria en el Prado, el rey Baltasar de la Cabalgata fue Antonio el Bailarín. En enero de 1974 le pasó los trastos a Curro Romero. Un Faraón con calle en el real.

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