Pa'trás ni pa'tomar impulso | Festival de cine de Sevilla La vida por delante

Carmen Mesa se columpia en la Pampa en una imagen de 'Pa'trás ni pa'tomar impulso'. Carmen Mesa se columpia en la Pampa en una imagen de 'Pa'trás ni pa'tomar impulso'.

Carmen Mesa se columpia en la Pampa en una imagen de 'Pa'trás ni pa'tomar impulso'.

A Carmen Mesa la conocimos en uno de esos Andaluces por el mundo capaces de convertir a cualquiera en estereotipo autonómico. Bailaora de flamenco cordobesa afincada en Buenos Aires, Mesa ya desprendía en aquel formato tan encorsetado un cierto aire de autenticidad indomable, algo que se confirma ahora, y cómo, en este curioso híbrido entre documental y ficción que vuelve a seguir sus pasos por Argentina, ahora sí con las herramientas del cine libre y con ciertas inquietudes de búsqueda.

Porque es ella también la impulsora de este filme dirigido por Lupe Pérez García que camina siempre en la cuerda floja del docudrama y el retrato íntimo, un filme de concisa y sintética narración que la acompaña en un trayecto que, en efecto, no mira nunca hacia atrás, si acaso para materializar cierta nostalgia de las raíces aunque sin demasiado sentimentalismo, una nostalgia que se cuece en el perol de un pollo al ajillo cocinado encima del escenario, en el santo colgado en la pared, en las llamadas telefónicas a casa o en ese diálogo bailado y cantado con las amigas que se quedaron en España.

Superando todos los prejuicios y balbuceos de su arranque, Pa’trás ni pa’tomar impulso se abre paso de manera firme y sincera asida al empuje arrollador de su personaje, a la energía de su cuerpo y la verdad de su palabra, en sus viajes, actuaciones, ensayos, encuentros, clases y decepciones, dejando que ese esbozo de ficción que la acompaña, los desamores y los posibles amores futuros, no sólo no entorpezcan el camino sino que lo hagan si cabe más interesante de cara a una lectura feminista que no necesita altavoces, teoría ni subrayados.

Dialoga esta película así con las Nueve Sevillas de Pelayo y Romero vista en este mismo festival, de donde podría haberse escapado como un décimo desvío posible, pero es precisamente en la limpieza de su trazo y en la ligereza de su concepto donde la supera y la trasciende por arriba y por abajo, por soleares y por alegrías.