El sí quiero de Alberto II y Charlene, minuto a minuto
El enlace del príncipe monegasco y la guapa nadadora sudafricana contará con diversas celebraciones, que empezarán el 30 de junio y finalizarán tras la boda.
Alberto de Mónaco ha tardado en decidirse a dar el paso y pasar por el altar, y ahora que lo tiene tan claro quiere que su boda sea grande, fastuosa e histórica. A un mes y medio del gran día, el soberano monegasco y su prometida, Charlene Wittstock, ya tienen previsto el guión y los escenarios de su unión en matrimonio, que contará con diversas citas. Celebraciones que darán comienzo horas antes del sí quiero y verán su fin unos días después.
La página web oficial de la boda real ha anunciado parte de los preparativos para el gran día del principado. Festejos que darán su pistoletazo de salida el 30 de junio, un día antes del enlace, con un concierto en el estadio Louis II del rockero Eagles para 15.000 personas. Unas horas antes, los periodistas acreditados están citados en el Hotel Méridien para una conferencia.
El primer gran momento de la boda llegará el día 1 de julio a las 17.00 horas, cuando lo novios se conviertan definitivamente en marido y mujer en una íntima ceremonia civil, que tendrá lugar en el Salón del Trono del Palacio del Príncipe. La pareja hará su entrada en el mismo unos minutos antes y tendrán el primer contacto con sus conciudadanos, que podrán seguir el enlace a través de unas pantallas gigantes que se instalarán en la Plaza del Palacio.
Una vez casados, y cuando Charlene ya sea oficialmente la princesa consorte del principado monegasco, el matrimonio llevará a cabo el tradicional saludo desde el balcón del Salón de los Espejos. Un emotivo momento al que seguirá un suculento buffet, que ofrecerán a sus invitados con una rica variedad de platos mediterráneos y comida típica sudafricana. La jornada verá su fin con una recepción en el puerto de Mónaco, acto amenizado con la música de Jean-Michel Jarre.
El día 2 de julio tendrá lugar una de las citas más importantes y emblemáticas para los recién casados, la ceremonia religiosa. Una boda más, que se celebrará al aire libre, tal y como la pareja ha querido, pues desean que todo Mónaco viva junto a ellos este gran acontecimiento. El segundo sí quiero, que está previsto tenga lugar a las 17:00, será en el Patio de Honor del Palacio, con las puertas abiertas y más pantallas, para que nadie se quede sin ver el feliz momento. A las 18:30, la novia depositará su ramo de novia en la Iglesia de Santa Devota y justo después hará un recorrido junto a su marido en un coche híbrido por las calles principales de Mónaco. Un camino donde ambos sentirán el cariño de la gente antes de presidir una cena oficial en la Ópera Garnier de Montecarlo, donde también se ofrecerá a los invitados un gran baile.
Tras tanta celebración y por si fueran pocas, los recién casados partirán hasta Sudáfrica, donde disfrutarán de su luna de miel. Allí, en Durban y cinco días después de casarse, pondrán el broche final a su boda real con una fiesta para 200 invitados en el Hotel Oyster Box.
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