Condenan a tres años de cárcel al hombre que pegó fuego a una residencia de mayores de Sevilla y puso en peligro de muerte a doce personas
La Fiscalía pedía inicialmente 20 años por doce tentativas de homicidio, pero un acuerdo entre las partes conduce a esa sustancial rebaja de la pena, basada sobre todo en la discapacidad mental del acusado
La Fiscalía de Sevilla pide 20 años de cárcel para el interno que pegó fuego a una residencia de Alcosa: "Vais a morir ardiendo"
El hombre que pegó fuego al colchón de su cama en una residencia del Parque Alcosa y que en consecuencia pudo matar a varios usuarios, como personas mayores o con discapacidad, ha sido condenado a tres años y medio de cárcel después de reconocer los hechos en la Audiencia de Sevilla. La pena es fruto del acuerdo alcanzado antes por su abogado, la Fiscalía y la acusación particular. Antes de esa conformidad, el Ministerio Público llegó a reclamar ni más ni menos que veinte años de prisión para el encausado por un delito de incendio en concurso con doce tentativas de homicidio, ya que ese es el número de víctimas que pudieron perecer por su culpa.
El acuerdo entre las partes, según recoge Europa Press, ha sido posible gracias a la valoración de varias circunstancias atenuantes que suavizan la dureza de todos esos delitos: reparación del daño, ya que antes de la vista oral ingresó 1.000 euros en concepto de indemnización; drogadicción; y anomalía o alteración psíquica. En este sentido, tal y como enmarcaba la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales, el investigado padece una incapacidad reconocida de un 67%.
Además de los tres años y seis meses de reclusión, que está por ver si cumplirá, el procesado también ha aceptado diez años de libertad vigilada; la prohibición de aproximarse a menos de 300 metros de la residencia donde sucedieron los hechos y a los residentes afectados; y el pago de distintas indemnizaciones a las víctimas o a los herederos de las que ya han fallecido. La sentencia, que ya es firme tras este acuerdo de conformidad, ha sido leída en la misma sala por la Sección Séptima de la Audiencia.
Tras la lectura del fallo, la defensa del pirómano ha solicitado la suspensión de la ejecución de la pena de cárcel basándose en el estado de su salud mental y en que ya ha permanecido dos años en prisión preventiva. Esta decisión ha quedado pendiente de la fase de ejecución de la sentencia. La fiscal ha argumentado que esperará al reconocimiento y el informe de un forense sobre el encausado y que después se pronunciará sobre esta petición.
Los hechos ocurrieron sobre las cinco de la madrugada del 16 de abril de 2022, Sábado Santo para más señas, en el Centro de Asistencia Vitalia Alcosa RGB. La “mayoría” de los residentes eran personas “dependientes por su edad avanzada, deterioro cognitivo y otras discapacidades” y muchos necesitaban ayuda “para las actividades más básicas de la vida, incluso levantarse de la cama”. El interno, de 48 años, cogió “de forma intencionada” un mechero y “prendió fuego al cochón de la cama de su habitación”, la 234. La estancia quedó “totalmente calcinada”. Según el Ministerio Público, el hombre obró así “con la voluntad” de que el fuego “se extendiese a otras dependencias y habitaciones” mientras internos y trabajadores dormían. Lo hizo, por tanto, “a sabiendas de que con su acción era probable que les causara la muerte”.
El incendio no derivó en drama gracias a la “rápida intervención” de los Bomberos y la Policía, que “permitió evacuar” a decenas de personas “antes de que el fuego se propagase por sus habitaciones”. La segunda planta (allí estaba el foco) y la primera acabaron “afectadas por el humo”.
La Fiscalía no acusó a la dirección del centro pero considera que “no adoptó las medida de protección necesarias”, sobre todo porque el acusado “en reiteradas ocasiones” había dejado claras sus intenciones con frases como “vais a morir todos”, “vais a morir, guarras”, “cualquier día vais a morir ardiendo” o “yo hoy te mato”. “Lo gritó horas antes de prender fuego a su colchón”, apuntaba la acusación en su escrito provisional, que este viernes se ha convertido en definitivo con la aprobación del encausado.
No hubo víctimas mortales, por suerte, pero los servicios de emergencias tuvieron que atender a doce personas por inhalación de humo que además tardaron un par de días en recuperarse. El escrito de calificación provisional de la Fiscalía citaba todos los casos uno por uno. Eran once hombres y una mujer en un abanico de edad muy amplio: el más joven tenía 34 años en el momento de los hechos y el más mayor, 87. La única mujer del grupo tenía 74 años. De todas formas, los afectados no pasaron de sufrir “inhalación leve”, según hace constar el Ministerio Público.
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