Asesinato en Carmona

Hija del joyero asesinado: “nos han quitado la vida y nos han arruinado"

  • La víctima tenía la mordaza y bridas tan apretadas que su hija no conseguía soltarlas

Los dos acusados del asesinato, durante el juicio Los dos acusados del asesinato, durante el juicio

Los dos acusados del asesinato, durante el juicio / José Angel García

El juicio por el asesinato del joyero Francisco Cintado en Carmona escuchó este miércoles el desgarrador testimonio de la hija que encontró su cadáver. Relató que el cuerpo estaba “totalmente destrozado”, lleno de sangre y tenía toda la cabeza tapada con cinta americana de forma que no se le veía la cara. Declaró que ella intentó soltarle las ataduras de la cara, pies y manos pero no podía de tan apretadas como estaban.

Noelia Cintado relató al jurado popular que ella “no quería ver a su padre así”, pero al mismo tiempo intentaba quitarle la cinta americana con las que los ladrones le habían atado las manos, los pies y le habían amordazado. “Estaban tan fuertes que no conseguía soltarlas, no podía hacer nada”, relató entre lágrimas.

En la cabeza, la cinta “era un puro casco, no se le veía la cara” según Noelia. Relató que su padre no se movía y tenía los dedos fríos, por lo que enseguida comprendió que había fallecido.

Según el inventario hecho por la familia, los asaltantes se apoderaron de alhajas valoradas en 306.400 euros, con algunas piezas de especial valor como un reloj de oro, herencia familiar de un cliente, que su padre estaba reparando.

“Esa ha sido la parte más dolorosa”, explicó, porque ahora han tenido que ir casa por casa devolviendo las joyas o el dinero ya que la joyería no tenía seguro. “Nos han arruinado en todos los sentidos”, declaró Noelia, ya que como consecuencia del crimen la familia más directa está en tratamiento psicológico, su madre “no es persona, le han quitado la vida, tiene problemas de estómago y no sé si va a salir de esta” y su hermana tuvo que dejar el trabajo.

A juicio de Noelia, su padre (que tenía 60 años) no era una persona con fuerza suficiente para defenderse pero además “no tuvo tiempo ni de forcejear” porque su ropa no estaba desgarrada ni con señales de haberse resistido.

Frente a la declaración de los dos ciudadanos rumanos que están siendo juzgados por el crimen, George S. e Iulian I., según los cuales solo pretendían robar algunos relojes para pagar su viaje de regreso a Rumanía, Noelia afirmó que los ladrones se llevaron varios centenares de piezas entre sortijas, cadenas, gargantillas, pendientes, gemelos y medallas.

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