Fernando Mellet | ex director general de Mercasevilla "No me llevé ni un euro de Mercasevilla. Me usan de cabeza de turco para dar ejemplo"

  • El ex director general de Mercasevilla insiste, tras su condena a dos años por dar una beca, en que es "inocente" y ha sufrido durante diez años una pena de banquillo "durísima".

  • "No me llevé ni un euro y dejé una empresa saneada, con ocho millones en la tesorería"

  • "Las macrocausas transmiten una situación irreal y ficticia"

Fernando Mellet, a la derecha, con su abogado, José Manuel Carrión. Fernando Mellet, a la derecha, con su abogado, José Manuel Carrión.

Fernando Mellet, a la derecha, con su abogado, José Manuel Carrión.

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Tan sólo un día después de conocer su condena a dos años de cárcel por haber concedido a una beca a la hija del presidente de los mayoristas de Pescado, el ex director general de Mercasevilla Fernando Mellet insiste en su inocencia y asegura que siente que hay "una inquina, que le usan como cabeza de turco para dar ejemplo". El ex responsable del mercado mayorista también critica en esta entrevista que las macrocausas judiciales "transmiten una situación irreal y ficticia", y asegura que siempre actuó para beneficiar a la empresa, de la que no se llevó "ni un euro" y que dejó saneada, con ocho millones de euros en la tesorería, afirma.

-¿Supongo que usted esperaba una sentencia absolutoria?

-Por supuesto que sí, siempre he mantenido y mantengo mi absoluta inocencia por los hechos investigados dado que, como así recoge la sentencia, siempre he actuado defendiendo los intereses de la empresa y respetando las facultadas plenas y amplias concedidas por los órganos societarios de Mercasevilla y de la Fundación Socioasistencial, y dentro de la más estricta legalidad, como dice la sentencia sobre los demás asuntos que han sido enjuiciados y de los que he sido absuelto.

Es cierto que me han absuelto de otros tres delitos por los cuales, en su conjunto con el que se ha producido la condena, pedían las acusaciones la friolera de 24 años de prisión y 40 años de inhabilitación, más 442.000 euros de indemnización. Sin embargo, y siendo completamente sincero, la verdad, esperaba que la sentencia que hubiera supuesto mi completa absolución.

-¿Por qué?

-Porque nunca he actuado a espaldas de los órganos societarios de Mercasevilla, ni del Patronato de la Fundación, los cuales tenían pleno conocimiento de mi gestión de manera regular, continua y periódica; aprobando los órganos societarios siempre mi gestión y sin ocultación alguna de los datos económicos de la Empresa, ni de la Fundación; el Patronato conocía mi gestión y mi actuación dentro del margen concedido por ellos.

En primer lugar, porque desde hace 10 años venimos diciendo que no existe hecho alguno que suponga que se haya despilfarrado nada en Mercasevilla durante la etapa de mi gestión. No ha existido daño para la empresa. Y menos para el erario público. Y en segundo lugar porque durante el juicio, con el discurrir de las sesiones del mismo, había quedado demostrado que no existía ningún hecho que pudiera considerarse delictivo o perjudicial para la empresa.

-Dicen los jueces que usted no tenía "facultades" para conceder la beca a la hija del presidente de la asociación de Mayoristas de Pescado. ¿Qué le parece?

-Con todos mis respetos a la Audiencia, a quien agradezco públicamente el trato dado a todos los investigados durante el proceso y su exquisita actuación durante la vista, vamos a recurrir la sentencia por cuanto consideramos que, en la concesión por mi parte de la beca de 16.000 euros, de la que no se duda de su realidad y existencia, y por la que se me condena a dos años de prisión; yo tenía plenas facultades para su concesión, porque mis poderes de actuación eran ilimitados y, en su caso, limitados a 60.000 euros, cifra muy superior al importe de la beca; concesión que además se encuentra dentro de los fines sociales de la de la Fundación Socio Asistencial, la cual conocía su existencia.

Además ya se habían concedidos otras ayudas/becas, como a la Hermandad de La Macarena; becas para desplazamientos para alumnos que acudían a diferentes cursos impartidos por la Fundación; ayudas concedida a Doña Mariana Cordero, etc., es decir, no fue la primera ni la única y el proceso de concesión fue el mismo: decisión por mi parte de concederla e información al Patronato de la Fundación. Es más, dichos pagos figuran todos ellos en las cuentas de la Fundación, cuestión que tampoco se pone en duda.

Nos parece desproporcionada la condena cuando hablamos de una beca concedida por 16.000 euros. De todas formas quiero insistir en que desconozco sinceramente cómo se puede llegar a tal conclusión, y lo digo con todos mis respetos a la Audiencia, de que se me condene por conceder una beca de 16.000 euros, considerando que carezco de facultades para concederla y que se encuentra su concesión fuera de los fines de la Fundación, cuando hay documentación, estatutos sociales de la Fundación y escritura de poder de dicha Fundación a mi persona, en la que de manera literal se recoge y deduce todo lo contrario. Lo que desconozco es cómo y por qué no puede estar esa documentación, en su caso, en las actuaciones, siendo absolutamente necesaria para ello.

Quiero insistir que se supone que así debe constar en las actuaciones. La pregunta que me hago es que, si no llegara a constar en las actuaciones, ¿qué es lo que ha podido suceder? Porque tanto Mercasevilla, como la Instructora, como la Fiscalía tendrían que haber cuidado de que todo el material obrara en la causa.

Estamos examinando estos datos por si acaso no hubiera sucedido así. ¿Se puede seleccionar por el Juzgado y por las acusaciones qué documentos son los que se aportan y cuáles no?

-En cualquier caso, se trata de una condena mínima, que su abogado ya ha anunciado que va a recurrir y por la que no tendría que ingresar en prisión en principio...

-A mí sinceramente no me parece mínima, es cierto que muchas personas y compañeros de profesión me han felicitado, no olvidemos que la Fiscalía pedía una condena de 24 años de prisión y la Audiencia la ha fijado en dos años, pero reitero que actué siempre con la plena convicción de actuar dentro de mi poderes con director general de Mercasevilla y como gerente de la Fundación, siendo consciente de que los órganos societarios y el Patronato conocían siempre de primera mano mis gestiones.

Aunque pueda ser considerada una condena mínima la situación, sobre todo familiar, es de satisfacción parcial, puesto que los que me conocen creen en mi inocencia y saben que lo hice todo por la empresa Mercasevilla y la Fundación, y que ni me he llevado un euro y lo que hacía lo ejecutaba con el máximo cuidado posible.

Dejé Mercasevilla saneada, con ocho millones de euros de tesorería, con un futuro prometedor y pleno de modernidad con el cambio de ubicación a La Negrilla, con la construcción de un barrio pleno de mejoras sociales. Sin embargo, tengo una condena que no entiendo y que mi familia la sufre y que ve el hecho de que se hable de pena de prisión como algo con lo que preocuparse. Aunque no llegara a entrar en prisión, no es de agrado que te condenen a ello sin haber cometido conscientemente o inconscientemente hecho delictivo alguno. Ello sin pensar en la pena de banquillo de estos diez años, la cual ha sido durísima.

"Hay asesinos y personas que han despilfarrado el dinero público a los que se les ha pedido menos pena”

-Y la Audiencia le absuelve de los otros delitos por los que la Fiscalía le había pedido una condena de hasta 24 años de cárcel. ¿Qué le pareció esa petición del Ministerio Público?

-La petición de Fiscalía, y con todos mis respetos a la Fiscalía, siempre me pareció desmedida, carente de fundamento, un sinsentido legal. Piense usted en una cosa. Hay asesinos a los que se les pide menos pena. Hay personas que, habiendo despilfarrado el dinero público, se le ha pedido menos pena. La verdad es que sentí que, evidentemente, existe una especial atención sobre mi persona, por algún motivo. Siento que existe inquina, utilizándome como cabeza de turco para intentar ejemplificar algo.

-Esta sentencia supone un nuevo varapalo a la instrucción de la juez Mercedes Alaya, que ya ha sufrido otros varapalos por parte de la Audiencia. ¿Cuál es su opinión sobre estas macrocausas?

-Normalmente estas macrocausas no suelen llevar a una correcta aplicación de la Justicia, ni para los investigados, ni para la opinión pública a la que se les transmite una situación irreal y ficticia.  Mi opinión sobre las macrocausas instruidas es que se han construido sobre bases carentes de fundamento, por las que se las instrumentalizan. En mi caso, por ejemplo, ha quedado demostrado, después de diez años que mi gestión fue absolutamente impoluta. Que se han revisado todos los documentos y no falta un euro. Que todo se encontraba contabilizado. Que todo era aprobado por los órganos de gobierno de Mercasevilla. Y que robaron un disco duro donde se encontraba toda la información y que, de haberse cuidado debidamente, es probable que todo este procedimiento se hubiera cerrado mucho antes.

La macrocausa de Mercasevilla en lo que respecta al denominado delito societario no tenía justificación desde un principio y se ha sustentado en informes de auditorías y de funcionarios de Hacienda que no conducían a confirmar nada de aquello que se decía que existía.

-Usted fue muy critico con la juez Alaya, a la que incluso llegó a acusar de incriminarle en el caso para excluir la "responsabilidad" de su marido, el auditor Jorge Castro, que había auditado en su día las cuentas de Mercasevilla. ¿Sigue pensando que esto ocurrió así?

-Lo único que puedo incidir es que cuando yo asumo la Dirección General de Mercasevilla, comprobamos que los auditores externos que auditaban las cuentas de Mercasevilla no detectaron durante años unas irregularidades derivadas de falta de cobro a los empresarios mayoristas de miles de euros. Esa situación la detecté yo con mi equipo directivo y con la auditoría que practicó en aquella fecha la Presidenta Auditora de cuentas de Andalucía, que corroboró tales extremos.

Eso llevó que yo propusiese el cese y cambio de los auditores externos que trabajaban en Mercasevilla, auditoría en la que trabajaba el señor Castro. Mire, yo he sido crítico desde esa perspectiva, porque cuando una de las defensas planteó la recusación de doña Mercedes, la propia Fiscalía la apoyó. Se sustentaba la recusación en el contacto que tenía con el asunto a través de su marido.

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