Crónica de una sesión privada

Las ocurrencias del telepatronato del Real Alcázar de Sevilla

  • El nuevo alcaide dice que el monumento sufre "daño antrópico". Y la concejal de Podemos propone su cierre un día a la semana para que el edificio pueda "descansar". 

Turistas en el Real Alcázar Turistas en el Real Alcázar

Turistas en el Real Alcázar / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

El teletrabajo ha llegado al Alcázar como el tapicero a su localidad. La tecnología punta para reuniones se usa ya en el palacio almohade con tal soltura que se ha creado un término: el telepatronato. En vez del Cuarto del Maestre, con su elegante mesa de caoba, el ordenador de cada uno en su “hábitat”, como le gusta decir al delegado de Urbanismo. Se habilitó un televisor en el Salón Colón, con las dimensiones del de un bar para ver el fútbol, todo un detalle por parte de mi Juan (Espadas).

Las reuniones por videollamada permiten atender al móvil sin que se note demasiado. El último telepatronato se celebró el 28 de diciembre, lunes navideño. Había que aprobar la inocentada de las tarifas para 2021. El euro manda. Pronto se vio entre los participantes que era tiempo de chaleco a la caja y pocas corbatas. Faltaron apellidos ilustres como Fitz-James Stuart (no simplemente Alba, como le dice mi alcalde) o Marañón. Se ausentó Antonio Pulido, barón de Cajasol. Por fin debutó en la distancia Benito Navarrete, ex alto cargo de Zoido y buen colaborador de Espadas. Lo mismo te organiza una exposición sobre Zurbarán que te escribe un libro sobre Murillo. Benito tiene sus partidarios en Sevilla, esa acidez con la que nunca te aburres y ejerce su libertad como pocos.

Los políticos no faltaron salvo Vox que no compareció. Las malas lenguas dicen que porque ellos le tienen más cariño a Fernando III que a Pedro el Justiciero, verdadero promotor del espacio Real habitado más antiguo de Europa. Cosas de la derecha con doble azucarillo de testosterona.

Román Fernández-Baca Román Fernández-Baca

Román Fernández-Baca / M. G. (Sevilla)

El frío se notaba tela, que se dice en Sevilla. Alguno no paraba de frotarse las manos. Espadas dio la bienvenida a los “patronos y patronas”, en expresión acorde con el sanchismo… Tras el recuerdo debido a don Manuel del Valle, que en febrero había asistido a la última sesión, se presentó el nuevo alcaide, Román Fernández-Baca, que se estrenó con buenos deseos y auspicios. Uno de sus propósitos es prevenir al Alcázar del “daño antrópico”. ¡Pista, que va el artista! ¿Y el aspecto zarrapastroso de muchos visitantes es contaminación paisajística, mal gusto o simplemente daño antrópico?.

La sala de juntas donde se celebran los patronatos presenciales La sala de juntas donde se celebran los patronatos presenciales

La sala de juntas donde se celebran los patronatos presenciales / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

Está claro que algunos piensan que el hombre es la nueva termita del planeta y no su constructor. Menos mal que Baca no ha apostado de momento por un “Alcázar inclusivo cardiosaludable en diversidad de género”... Todo se andará. Cosas peores ha resistido el palacio o, mejor dicho, el conjunto de palacios. La directora informó de la finalización del nuevo espacio para las taquillas (aunque ahora la venta es toda por internet) y la dotación de más puestos administrativos. Uno ya lo ocupa la asesora y ex concejal Encarni Martínez, que es como la pica de Celis en el Alcázar. Martínez era la que en tiempos organizaba en su casa las barbacoas a las que acudía una tal Susana Díaz. Pero eso era en los tiempos casi de la carta de ajuste.

La directora afirmó que muchos sevillanos han redescubierto el Alcázar con la pandemia. ¡Albricias! Han aumentado su presencia en esos días en que se podía visitar como en los años de la infancia, con comodidad para admirar los peces coloraos y no con sobredosis de turismo.

Con las tarifas hubo pocos trámites. La solución de siempre en tiempos flacos. Un eurito más al chancletero pagano y punto. Siempre nos queda la excusa de que la Alhambra es más cara. Por el camino que vamos, en dos años la superamos. Habrá tarifa reducida para las fotos de boda, costumbre cada vez más de moda. La directora reveló que “los sevillanos tienen muy presente al Alcázar en sus rituales” (sic). Seguro que se ha leído aquello del Rito y la regla. Influencias de Montesinos.

Susana Serrano solicitó un “día de cierre para que descanse el monumento”. ¡Eso es poesía pura! Ya se sabe que la piedra callada sufre y llora. ¡El Alcázar está estresado! ¿Quién lo desestresará? Susana, pero no la que presiona a periodistas en los bares del Museo, sino la de Unidas Podemos o como se llame ahora la facción, diócesis, agrupación o lo que sea.

La aportación al Ayuntamiento para la restauración de otros monumentos se reduce considerablemente. Menos paella se traduce en menos arroz para cada uno. En el orden del día rezaba textualmente la suspensión del convenio de la aportación, pero se achacó a un “error” de redacción. El secretario municipal, el siempre diligente señor Flores, sacó el capote para justificarlo y actuó como el VAR con el Real Madrid. Ganan los merengues.

Con el nuevo director de Seguridad se ha impulsado el nuevo contrato de protección reforzada del monumento con un centro de control para la vigilancia. Se pondrá en marcha la restauración de algunas fuentes con fondos del ministerio. Existe el proyecto de la puesta en marcha de la exhibición de un fondo de piezas arqueológicas… Y poco más. En llegando las dos ya se le notaba la prisa al alcalde. O se agotaba el tiempo de la suscripción de la videoconferencia.

Queda un puesto libre de patrono. Espadas quiere contar con Patrimonio Nacional para ello, a ver si así el roce hace el cariño y ponen menos pegas para algunas cosas… En tiempos de José María Cabeza tenían que ir repasando por colleras el estado de las piezas en depósito cada año. Doña Enriqueta Vila preguntó por el siempre proyecto de adquisición de las Casas del Patio de Banderas. Se le contestó al estilo Aznar: “Estamos trabajando en ello”. Algunos aludieron al “secreto de las deliberaciones” como si se tratara de miembros del Colegio Cardenalicio en días de cónclave... Como si los cardenales no fueran los primeros deslenguados.

–El Lagarto. El problema es el Lagarto, señor Navarro.

–Diga usted que sí. Uno ya está acostumbrado. Llevo siglos aquí colgado. Unos vienen y otros van, el lagarto siempre está.