Guía para coreógrafos | Crítica

Los números y la identidad

  • Eva Moraga publica un mapa para coreógrafos que invita a no perderse en la intrincada legalidad de esta profesión

La compañía 'Flamenconautas', creada el año pasado, en el Festival de Jerez. La compañía 'Flamenconautas', creada el año pasado, en el Festival de Jerez.

La compañía 'Flamenconautas', creada el año pasado, en el Festival de Jerez. / Javier Fergo/Festival de Jerez

Los datos que recoge esta obra son francamente duros: la realidad es muy tozuda. En 2015 menos de 900.000 espectadores acudieron a una representación de danza. El 18 % de estos espectadores acudieron a un evento de baile flamenco. El volumen de recaudación rondó los 8 millones de euros. Lo positivo es que cada vez hay más compañías de danza y que Andalucía es la tercera comunidad autónoma en este ranking, por detrás de Madrid y Cataluña, siendo la primera en el número de festivales de danza de España. Tan sólo el 7% de los espectadores de la cultura acudieron a una obra de danza ese año. Las administraciones autonómicas en España dedican unos 12 millones de euros anuales a la danza, por los cerca de 100 millones para la música o el teatro, por ejemplo. Por otra parte, la mayoría de los bailarines, incluyendo a los bailaores, de las grandes compañías tienen contratos eventuales o no tienen contrato en absoluto. Algunos de ellos, incluso, trabajan como voluntarios o becarios.

Portada del libro de Eva Moraga Guerrero. Portada del libro de Eva Moraga Guerrero.

Portada del libro de Eva Moraga Guerrero.

En España el coreógrafo, como el bailarín, tiene la obligación de darse de alta tanto en Hacienda como en la Seguridad Social, tenga o no tenga ingresos, desde el comienzo de su actividad, incluyendo la fase de creación y de ensayos. Frente a esta realidad, francamente complicada, está la ilusión y el talento de los cientos de personas que en España se dedican a la creación coreográfica y de una compañía propia. En este momento hay unas 900 personas en España estudiando coreografía. Para moverse en esta realidad complicada nace esta guía que nos enseña cómo hemos de formarnos si queremos ser coreógrafos, qué pasos debemos seguir, a nivel legal y práctico, para formar nuestra propia compañía y cómo componer y representar nuestras obras y recibir una remuneración por nuestro trabajo. Es un libro muy práctico que muestra a las claras lo difícil que es vivir del arte en España, más aún si se trata de danza y baile flamenco. Algo que sabíamos todos, naturalmente, pero que en esta obra se presenta avalado por números, datos, fechas, leyes, etc. Leyes que, desde luego, favorecen poco la labor de los creadores e intérpretes.

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