May viaja a Estrasburgo con la soga al cuello

La 'premier' británica se reúne a la desesperada con Juncker para desatascar unas negociaciones estancadas

Los Comunes deciden este martes si tumban o no su plan del 'Brexit'

Jean-Claude Juncker recibe a Theresa May esta noche en Estrasburgo.
Jean-Claude Juncker recibe a Theresa May esta noche en Estrasburgo. / Patrick Seeger / Efe
Agencias

11 de marzo 2019 - 22:18

Estrasburgo · Londres/La primera ministra británica, Theresa May, partió de Londres a Estrasburgo para reunirse esta noche de urgencia con el presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, y tratar de concretar modificaciones al acuerdo del Brexit, horas antes de que la Cámara de los Comunes vote este martes si tumba o no el nuevo plan retocado por la premier.

La jefa de Gobierno espera obtener clarificaciones al tratado de salida de la Unión Europea que fue sellado el pasado noviembre, antes de que sea sometido a votación, por segunda vez, en el Parlamento británico.

May ha llegado al Parlamento Europeo (PE) a las 21:00 por la entrada del edificio Winston Churchill, el mismo en el que tienen sus despachos los miembros de la CE.

Su viaje relámpago apenas unas horas antes del voto "clave" en Londres fue leído por varias fuentes europeas y parlamentarias como "buena señal" de un acercamiento de posturas para intentar afinar las diferencias que aún persisten entre Londres y Bruselas por asuntos como la salvaguarda irlandesa.

Los servicios jurídicos de Londres y Bruselas habrían avanzado en su acuerdo para la redacción e interpretación jurídica sobre la salvaguarda irlandesa en el acuerdo del divorcio, explicaron a Efe fuentes del grupo europarlamentario de los conservadores británicos.

Este avance, del que no se conoce más contenido ni detalles, daría suficientes garantías a las partes sobre un asunto, el de la frontera irlandesa, que se ha convertido en el principal escollo en las negociaciones entre las partes para la salida de Reino Unido, prevista para el 29 de marzo.

La salvaguarda prevé que el Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del Mercado Único.

May, que busca reforzar el acuerdo de salida que este martes volverá a defender ante la Cámara de los Comunes, ha tenido que viajar a Estrasburgo (Francia) y no a Bruselas porque en las semanas de sesión plenaria el Colegio de comisarios se reúne en la capital alsaciana.

Acuerdo, salida abrupta o prórroga

Un año y nueve meses después del referéndum que supuso el pistoletazo de salida del Brexit, el Reino Unido afronta una semana definitiva que podría terminar de perfilar cómo se saldará finalmente el divorcio con la UE. Este martes será la primera jornada clave, a la que seguirán el miércoles y el jueves, siempre y cuando la solución no se alcance en esa primera instancia.

Theresa May regresa este martes al Parlamento con un Acuerdo de Salida, supuestamente renegociado (hasta esta noche en Estrasburgo), sobre el que se pronunciarán los diputados de los Comunes. Si el pacto sale adelante, el Reino Unido abandonará el bloque comunitario el próximo 29 de marzo, salvo que, como señaló la semana pasada el negociador jefe de la UE, Michel Barnier, se necesitara "por razones técnicas" prorrogar esa fecha.

A sólo 17 días de la ruptura oficial, para Barnier es improbable que dé tiempo a ultimar toda la legislación necesaria para materializar el Brexit, a pesar de haber alcanzado un acuerdo.

Si el día anterior los diputados deciden por mayoría no respaldar el acuerdo de May –como ya hicieron el 15 de enero por 432 votos en contra y 202 a favor–, entonces, tal y como se ha comprometido la jefa de Gobierno, podrán votar 24 horas después sobre salir de forma abrupta del bloque comunitario. Si venciera esta opción, el Reino Unido se iría de la UE el 29 de marzo sin ningún tipo de pacto ni periodo de transición, un escenario temido por muchas facciones en el país y que parece improbable que se produzca.

En caso de rechazarse las dos posibilidades anteriores, el jueves la Cámara votará por prorrogar el Artículo 50 del Tratado de Lisboa, en virtud del cual el país debía abandonar la UE el 29 de marzo, concluido el plazo de dos años de negociación para la salida. Esa extensión será, en palabras de May, "corta y limitada", para tratar de conseguir un Brexit ordenado.

El aplazamiento sólo se producirá si dan su aprobación explícita cada uno de los 27 países restantes del bloque comunitario.

Si finalmente es la prórroga lo que sale adelante, ese tiempo extra podría utilizarse para volver a votar el acuerdo, convocar elecciones generales, celebrar un nuevo referéndum del Brexit, renegociar el pacto... se abriría un abanico de posibilidades que continuarían ahondando en la crisis abierta en el país.

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