Mijailo Podoliak: "No hay ningún riesgo de guerra nuclear en Ucrania"

Entrevista al principal asesor del presidente Zelenski

El principal asesor del presidente ucraniano reconoció que "no es el momento de negociar" y apunta a "entre 350 y 450 tanques" como "necesarios `para liberar los territorios ocupados"

El principal asesor de la Presidencia de Ucrania, Mijailo  Podoliak.
El principal asesor de la Presidencia de Ucrania, Mijailo Podoliak. / Hennadii Minchenko / Zuma Press / Contactophoto
Marcos Méndez Moreira

03 de febrero 2023 - 05:00

Kiev/Mijailo Podoliak es el asesor principal del presidente Zelenski, su mano derecha, para muchos el segundo hombre más influyente del país tras el presidente. Nos recibe en su despacho –convertido casi en apartamento– del edificio presidencial, al que accedemos tras pasar varios y rigurosos controles. Las luces del edificio están apagadas por seguridad y los funcionarios se mueven con las linternas de sus móviles por los pasillos alfombrados. En el despacho hay una gran mesa redonda, su escritorio y ropa y calzado acumulados por todas partes "Es así desde el primer día de la invasión", nos dice. Se disculpa por habernos hecho esperar algo más de media hora, algo más que entendible dadas las circunstancias. Hacemos la entrevista en ruso, de hecho Podoliak lanza mensajes todo el tiempo tanto para los europeos como para el propio pueblo ucraniano, pero también para la sociedad rusa.

Hoy viernes una delegación de la Unión Europea, encabezada por Úrsula Von der Leyen y Charles Michel, se reunirá a aquí en Kiev con el presidente Zelenski y parte de su gobierno. Sobre la mesa, la situación de la candidatura del país para entrar en el grupo europeo, y por supuesto la situación de la guerra y la ayuda al país.

-¿Qué esperan de esta cumbre con la Unión Europea?

-Hay dos aspectos fundamentales a destacar de esta cumbre, el emocional-simbólico y el político. Por una parte envía un mensaje muy claro al mundo: en la etapa más cruel de la guerra, en el momento en el que Rusia está usando todos sus recursos para cambiar el rumbo de la misma, los mandatarios europeos vienen a Kíev. Esto demuestra la solidaridad europea para con nosotros y además es un modo claro de decir que los aliados van a seguir a nuestro lado hasta que la guerra termine con nuestra victoria. Por otra parte la cumbre nos va a servir para explicarle a Europa los cambios que estamos haciendo para poder entrar en la unión. Que podamos demostrarles que estamos trabajando en lo que nos ha pedido.

-En las últimas horas hemos conocido varias investigaciones contra la corrupción que implican a políticos y altos funcionarios ucranianos. La corrupción es precisamente uno de los temas que más preocupa a Europa... ¿Qué medidas están tomando al respecto?

-La corrupción es un problema común de todo el espacio exsoviético. El presidente Zelenski es muy claro en esto: "Tenemos que ser un país transparente". La guerra no puede ser una excusa para la corrupción. Es importantísimo que la sociedad ucraniana confíe en el estado, pero también que podamos demostrar a nuestros aliados que no vamos a tolerar ningún tipo de corrupción, que hay control en la gestión pública. Con estos pasos dados demostramos que tenemos un estado fuerte, que no hay un caos generado por la guerra. La lógica es simple: tenemos que mostrarle a la sociedad y a los aliados que si alguien pretende aprovecharse de su cargo tendrá que dejarlo inmediatamente. Habrá que investigar todos los casos denunciados y por último hacer que la justicia funcione, mostrarle a la gente que tenemos un sistema judicial en el que se puede confiar. En Ucrania no hay lugar para corruptos. Para nosotros la reputación del país es fundamental.

"Dispuestos a pagar con sangre la europeidad"

-Hace unos días un miembro del gobierno aseguraba que en dos años contaban con entrar en la Unión Europea. Ucrania logró el estatus de país candidato en junio del año pasado, Turquía lleva en esa situación 24 años, ¿qué les hace pensar que su caso va a ser tan rápido?

-Cada país tiene su propio camino hacia la integración. Nosotros estamos pagando ese camino con sangre de nuestra gente. Esta no es una guerra por territorio, es una guerra entre dos modos de entender el mundo. Estamos luchando por la libertad, la democracia y los derechos individuales, como se entienden en España, por ejemplo. Creo que Europa va a tener esto en cuenta. Estamos pagando un precio altísimo por la libertad. En esta cumbre precisamente Europa analizará lo que hemos hecho para ingresar en el grupo y contamos con que nos diga que más tenemos que hacer. Es por eso que soy muy optimista con los tiempos de nuestro ingreso en la familia europea tanto a nivel cultural, como económico y político.

-Pero la Unión Europea no puede admitir un miembro nuevo que esté en pleno conflicto bélico con un país tercero...

-Europa entiende el coste de la guerra para nosotros, las causas y lo que el mundo se juega en ella, eso ya está hablado a distintos niveles. Europa entiende que esta guerra no se puede rematar a medias, no podemos permitir que Rusia logre ningún beneficio con ella, significaría que la legislación internacional no sirve para nada. Dejar que Rusia gane algo con la invasión generaría mucha desestabilización en las políticas internas de los países socios, en el vuestro, en Alemania, en Francia... Por eso tenemos que ser rápidos y terminar esta guerra cuanto antes, pero para eso precisamos ayuda. Somos conscientes de que nuestro sueño europeo solo se materializará después de la guerra.

-En las primeras conversaciones bilaterales después de iniciada la invasión, en Bielorrusia y de las que usted formó parte, Ucrania exigía la vuelta al statu quo del 23 de febrero. Después de los sucesos de Bucha, y según ustedes por la presión interna, Ucrania ya no se conformaba con eso y quería recuperar el Donbás pero también Crimea -anexionada ilegalmente en 2014-. A día de hoy, ¿cuándo dará por finalizada la guerra Ucrania?

-Cuando las tropas rusas salgan de todo el territorio ocupado, por supuesto eso incluye a Crimea. Cuando se vuelva a las fronteras reconocidas internacionalmente. Esto, además, por lógica histórica ha de llevar a un cambio político en Rusia. Los mandatarios rusos actuales han hecho ver a su población que la única salida para la supervivencia rusa es la expansión. Cuando la sociedad rusa se de cuenta de que no es así cambiará a sus élites. Luego tendremos que hablar de reparación, de persecución de crímenes de guerra y de una zona desmilitarizada en la frontera entre ambos países, y con nuestros socios europeos negociar nuevas formas de seguridad mutua.

-¿Están negociando con Rusia ahora?

-No es el momento de negociar, Rusia no quiere negociar. Está atacando con sus misiles a la población civil. Es muy importante que sus lectores entiendan esto: solo hay un camino, ganar esta guerra.

-Hablemos de armas. Ya han conseguido los tanques, los aviones parece que dividen a sus aliados y llevan desde el inicio de la invasión pidiendo munición de medio y largo alcance que ahora parece que podría llegar. ¿Tienen algún compromiso concreto?

-Nuestros aliados saben en qué etapa de la guerra estamos y cuáles son nuestras necesidades. La guerra no es algo abstracto. Cada etapa precisa de unos recursos determinados. Nosotros analizamos los recursos que está movilizando Rusia y en base a eso calculamos nuestras propias necesidades. Primero precisamos misiles de 150-200 km de alcance para poder cortar el abastecimiento de las tropas rusas, ya estamos negociando sobre ellos, pero solo los confirmaremos cuando los tengamos. Luego precisamos como mínimo dos brigadas de blindados de asalto, entre 350 y 450 tanques, con los que podríamos rápidamente penetrar en los territorios ocupados y liberarlos. En tercer lugar artillería, y luego aviación para apoyar y asegurar ese avance. Estamos negociando, el propio presidente está negociando, nuestras peticiones son razonables.

"Nosotros también tenemos miedo"

-Bakhmut lleva cinco meses de ofensiva, una de las más largas y costosas en número de muertos desde el inicio de la invasión. Allí queda menos de un 10% de la población. Hay aliados que dudan de que este coste tan elevado sea rentable a nivel estratégico. ¿Por qué es tan importante Bakhmut? ¿Puede darnos una cifra de pérdidas humanas diarias en sus tropas en este frente? (Noto que esta pregunta lo incomoda, o por lo menos hace que su respuesta sea mucho más impulsiva, más emocional que hasta ahora).

-No se trata de un 10% de la población, se trata de nuestro territorio, de nuestras casas. Nosotros también tenemos miedo, claro que lo tenemos, y estamos pagando un precio altísimo por proteger Bakhmut, pero no podemos dejarlo atrás. Esto demuestra cómo somos nosotros, y esto se tiene que entender claramente en Europa. Nuestros jóvenes están ahí dando la vida por el derecho a vivir en nuestras casas. Bakhmut no es un lugar cualquiera, es nuestra casa. Si entendiesen esto no preguntarían: ¿Por qué no se van? ¿Por qué no escapan? ¿Por qué non están dispuestos a firmar algo con Rusia? Nuestros niños quieren jugar en los parques de Bakhmut, y yo no quiero que jueguen rodeados de militares rusos. Sobre las pérdidas humanas no le puedo contestar ahora. Será cuando termine la guerra y podamos verificar todas las pérdidas una por una cuando podamos dar esa cifra.

-Kyrylo Budanov, jefe de los servicios secretos ucranianos, dijo hace unos días que la ofensiva para recuperar Crimea de ningún modo va a desencadenar el uso de armas nucleares por parte de Rusia, a pesar de las advertencias de la otra parte y de la inteligencia de varios países aliados. ¿Descarta ese uso?

-Nada de riesgo nuclear. Rusia está dispuesta a matar fuera de su territorio, pero los dirigentes rusos no quieren morir. Los países con armas atómicas le dejaron muy claro a Rusia cuál sería el precio de un ataque nuclear, esa asimetría no la quieren las élites rusas. No están dispuestos a morir. Vamos a recuperar Crimea con una ofensiva convencional, y además en muy poco tiempo. La central de Zaporiyia está ocupada, pero controlada por el OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica). No hay riesgo en Zaporiyia, a pesar de que Rusia siempre lo va a utilizar para chantajear al mundo. Yo le digo a la gente de Europa que no le tenga miedo a Rusia, que no escuche a Rusia y que haga lo que tiene que hacer.

Hacia el final de la entrevista Podoliak no deja de consultar su móvil. Yo le pregunto por un cuadro que me llama a atención, en un lado de su escritorio hay un lienzo sin enmarcar: claramente es un retrato suyo con dos enormes alas negras a los lados. Ríe, me dice que es un regalo y que sí, que es él. Yo insisto en el detalle de las alas negras y señalando la enorme mesa redonda nos explica que allí se sienta mucha gente: ministros, mandos militares etc. Que, para quien no lo conozca, ese cuadro es un aviso de cómo es, “y por lo visto funciona”, dice entre risas.

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