TEATRO

Daniel Ibáñez protagoniza 'Para la libertad' en Sevilla: La lucha eterna de un poeta

Pablo Sevilla, Eva Rubio y Daniel Ibáñez protagonizan la obra 'Para la libertad'

Pablo Sevilla, Eva Rubio y Daniel Ibáñez protagonizan la obra 'Para la libertad' / M. G.

"Tu risa me hace libre, / me pone alas. / Soledades me quita, /cárcel me arranca", gracias a estos maravillosos versos de Nanas de la cebolla muchos se acercaron a la figura del poeta eterno Miguel Hernández. Gran parte de la culpa de esta aproximación la tuvo el también eterno Joan Manuel Serrat. El niño del Poble-Sec puso música –en 1972– a poemas como Romancillo de mayo, Umbrío por la pena, El niño yuntero o Para la libertad. Este último da nombre a la obra de teatro que recorre la vida de Hernández –con la dirección de Gabriel Fuentes y el asesoramiento del propio Serrat– y se representará sobre las tablas del Cartuja Center los próximos 1 y 2 de junio.

En la piel del dramaturgo de Orihuela se introduce Daniel Ibáñez (La valla, Las leyes de la frontera), quien confiesa que ha sido "todo un reto" en lo artístico y en lo personal, además de un camino "a hombros de gigantes". Un proyecto en el que Serrat ha asumido el rol de "padrino, mentor y gurú" ofreciendo una confianza "que nos ha servido para no acogotarnos". Ha otorgado esa espontaneidad creativa que él tuvo para musicalizar los poemas del oriolano: "Él hizo el primer viaje trayendo a los oídos de todos unos versos que, en lugar de ser olvidados, se convirtieron en mainstream".

Pero Serrat no fue el primero que rindió homenaje a Miguel Hernández. Antes fue Enrique Morente con su inconfundible quejío en los versos "Que mi voz suba a los montes / y baje a la tierra y truene, / eso pide mi garganta / desde ahora y desde siempre" de Sentado sobre los muertos. "El de Morente fue un disco delicioso que Serrat tuvo la dignidad para acercar a la gente con melodías que, en esa época, tuvieron una onda expansiva", reflexiona Ibáñez. En este punto, pone en valor el trabajo de Daniel Molina, director musical de Para la libertad, quien ha tratado de trasladar estos sonidos de los 70 a la actualidad con un aire "delicado y luminoso". Promete que los sintetizadores e incluso una bachata darán un toque de modernidad a las canciones.

"El viaje de un héroe al que silenciaron muy joven"

Ingredientes que conforman "el viaje de un héroe al que silenciaron muy joven". La obra narra la infancia y juventud de Miguel Hernández en esa Orihuela rural que sirve para "ubicar su mundo en la poesía", al principio "inexperta", hasta alcanzar "cotas inigualables". Y más allá de la música, no se puede olvidar el importante componente político. "Miguel fue un luchador por una libertad que, en ese momento, era inalcanzable", reflexiona el protagonista y no duda en dedicar la obra "a todos aquellos que, estén donde estén, han dejado un lugar en sus vidas para la libertad y nos han inspirado para conseguir la nuestra".

Pero además de servir como una suerte de "faro", esta obra pretende acercar la figura del poeta alicantino a los mas jóvenes atendiendo a las palabras del propio Miguel: "La juventud siempre empuja, la juventud siempre vence, y la salvación de España de su juventud depende". Pero Ibáñez insiste en que no se trata de un llamamiento "de arenga", sino "de esperanza" a través de una historia llena de amor y amistad. Una trama que comparte con los actores Eva Rubio y Pablo Sevilla.

Devolver a Miguel Hernández al imaginario colectivo a través del teatro no es una decisión baladí. También ha pasado –este mismo año– con Federico García Lorca o con Carmen Sevilla. Algo que puede deberse, según el actor, "a una falta de iconos". "Las referencias están un poco desdibujadas y, a lo mejor, se representan en ciertas figuras. Traerlas a la actualidad es una forma de que la gente pueda readmirar a ciertas personas que, como Serrat, representan valores de bondad”, matiza el intérprete.

Protagonista de Los Planetas

Pero Daniel Ibáñez no sólo encarna a Miguel Hernández. La semana pasada estrenó la cinta Segundo premio –dirigida por Isaki Lacuesta y Pol Rodríguez– en la que de antemano se advierte que no es una película sobre Los Planetas. Y quizás sea así. El largometraje aborda la publicación de Una semana en el motor de un autobús, álbum que encumbró a los granadinos y cambió la música de todo un país.

En el largometraje, Ibáñez asume el papel del cantante. Un rol que considera "una fortuna" por vivir una "aventura imposible en su inicio y en su desarrollo, que al final ha sido posible". Y es que una de las principales dificultades ha sido la propia música. "Con Isaki Lacuesta no iba a ser un musical al uso y necesitaba que nosotros tocáramos en directo. En las películas normales se graba a posteriori y durante el rodaje se hace una especie de playback", explica el intérprete y pone en valor que el objetivo era dar mas "veracidad" a la narración y a la propia historia. "Los chicos de la película son músicos, yo estructuralmente no, pero necesitaban a un actor que pudiera cantar y tocar", detalla y señala que el resultado ha sido "una especie de banda".

Como pasa con la vida de Miguel Hernández, Segundo premio no puede considerarse un biopic fiel. "La idea es contar cómo sería la historia recordada por personas que la demonizarían y otros que la idealizarían", matiza Ibáñez. Aunque es cierto que hay puntos "fácilmente identificables" que sí sucedieron en la vida real. Pero generalmente "es un mundo de ensoñación", que "podría haber sido, pero a la vez no". Atiende más bien a la creación de "un universo propio" con referencias a Federico García Lorca o con una fuerte presencia de la simbología de Granada. "Para la gente que está esperando encontrar exclusivamente la vida de Los Planetas, podría ser decepcionante", porque Segundo premio es única. Musical sin ser un musical. Histórica sin ser estrictamente biográfica.

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