Solistas de la ROSS | Crítica

Una pequeña joya entre los maestros

Ronda, Medina, Torralba y Carmel en el Espacio Turina Ronda, Medina, Torralba y Carmel en el Espacio Turina

Ronda, Medina, Torralba y Carmel en el Espacio Turina / Guillermo Mendo

En la segunda mitad del siglo XVIII la flauta se convirtió en un instrumento habitual de los músicos aficionados en buena parte de Europa. Por eso, el incremento notable de ediciones con obras camerísticas en las que participa el instrumento.

Curiosamente, Franz Joseph Haydn, uno de los grandes maestros del período, posiblemente el más influyente de todos, apenas le prestó atención, ni a la flauta ni a los instrumentos de madera en calidad de solistas. El hecho de que sus dos principales empleadores, Nikolaus Esterházy y Fernando IV de Nápoles, fueran aficionados a exóticos instrumentos de cuerda, tuvo mucho que ver en ello. De hecho, la obra que abría esta matinal ni siquiera es de Haydn: se trata de un arreglo anónimo hecho a partir de un sexteto juvenil del maestro, obra muy primaria que, arcos caídos mediante, provocó auténtico sopor.

Algo más de intensidad en la articulación aplicaron las tres solistas de cuerda a los cuartetos de Mozart, lo que aprovechó Juan Ronda para mostrar su hermoso sonido y la plasticidad de su fraseo, capaz de cantar con elegancia alejada de cualquier veleidad sentimentaloide en la cantilena del raro Adagio de KV 285, como de estirarse con languidez en el inicio del Tema con variaciones que abre de forma también sorprendente el KV 298. La sonoridad global del conjunto se vio afectada en cualquier caso por pequeñas impurezas en la afinación de violín y viola y cierta falta de empaste. Mejoró mucho la cosa en la estupenda obra de Krommer, muestra de que los grandes nombres han dificultado muchas veces la difusión de repertorio de interés. El carácter concertante de la pieza permitió que Ronda luciera toda su musicalidad y su capacidad para la matización agógica. El trío lo siguió con un sonido más compacto, pero ganando incluso mayor claridad textural.

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