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Antonio Guisado. Escritor

“Hemos infravalorado la literatura que proponía un entretenimiento al lector”

  • El autor publica ‘La muñeca’ (Siruela), una intriga situada en Rota y contada entre dos tiempos, la adolescencia y la edad adulta.

  • “En la novela negra cabe todo”, opina el narrador

Antonio Guisado (Sevilla, 1973).

Antonio Guisado (Sevilla, 1973). / D. S.

–¿Cómo animaría a un lector a que se acerque a La muñeca, la novela que ha publicado en Siruela?

–Lo único que le puedo contar, aparte del argumento, que tampoco debo desvelar mucho, para no destriparlo, es que se trata de una novela que tiene misterio, thriller, algo de terror y trama policíaca. Yo lo único que le pido a una novela es que me entretenga, que me pida seguir leyendo, y creo que eso es lo que La muñeca ofrece al lector. Porque se trata de eso, o así yo lo entiendo, de pasárselo bien leyendo. Durante demasiado tiempo se ha infravalorado la literatura que proponía entretenimiento para el lector. Y así, se ha infravalorado todo lo que englobaba a la novela negra. Y yo lo que le pido a un libro es que me entretenga. Obviamente, lo disfruto más si cuenta con calidad literaria, pero la premisa fundamental es que me lo pase bien leyendo, que me divierta, y que me anime a seguir leyendo. Y lo mismo me sucede con la música o con el cine.

–Su novela oscila entre varios géneros, pero lo hace de manera muy acentuada en sus aproximaciones.

–Cuando comienzo a escribir una novela no pienso en el género por el que me voy a decantar, no sé si va a ser rosa, negra o gris, todo depende de lo que me va pidiendo la historia en cada momento. Mi anterior novela (Cuervos blancos, palomas negras), por ejemplo, yo la califico como gris.

"Stephen King vive en Maine y ambienta allí sus libros. Yo elegí Andalucía para no tener que investigar nada”

–Imagino que le nombrarán con frecuencia a Stephen King...

–Me lo nombran con frecuencia, sí, y de hecho se alude a él en la contraportada, pero también tengo claro que no tiene mayor influencia sobre mí que otros autores que también leo. La realidad es que me he acercado a Stephen King recientemente, porque yo era de los que pensaba que se trataba de un autor que no merecía la pena, por esa premisa preestablecida que dice aquello de que “la calidad está reñida con lo comercial”, y lo tenía apartado por ese motivo. Y cuando al fin lo leo descubro que me entretiene, y mucho. Tengamos en cuenta que el terror es muy complicado trasladarlo a la literatura, sobre todo mantener la tensión. Aunque la influencia real de King en esta novela no viene en cuanto a sus tramas, si no en cuanto a los consejos que descubro en Mientras escribo (2000), que es una especie de autobiografía que explica cómo comenzó en la literatura, además de ofrecer una serie de consejos, como el que más he tenido en cuenta: “Para ser escritor sólo hay que hacer dos cosas: leer mucho y escribir mucho”. Cuando leí esto, lo primero que pensé fue: ya sólo me falta el 50%... [risas].

Cubierta del libro. Cubierta del libro.

Cubierta del libro. / D. S.

–¿Cómo ha sido, hasta el momento, su trayectoria como escritor?

–Colgué mi primera novela en Internet (Cuervos blancos, palomas negras) y tuvo una cierta repercusión, hasta el punto de que una editorial se interesó por ella. Pero no llegó a buen termino porque entendían que ya estaba publicada. A partir de ahí comencé a enviar la novela a varias editoriales y agencias literarias, hasta que una de ellas se interesa, pero me pide que escriba una nueva novela, que es La muñeca. En un principio no pensé que se trataba de una novela, ya que comencé a escribir un relato. Una historia de cuando vivía con mi hermana y ella tenía una muñeca enorme, una Rosaura, y yo recordaba que todas las noches tenía que darle la vuelta porque me provocaba pánico su mirada. Y así es como realmente comienza a gestarse mi novela. Y lo que sucedió es que el relato se descontroló un poco y escribí algo más de la cuenta, tanto que tuve que llamar a la policía [risas].

–En La muñeca juega con referencias cinematográficas que la mayoría tenemos muy presentes.

–Visualizo todo lo que escribo, tal vez por influencia del cine. Veo escenas de películas, que trato de transformar en palabras. Y sí, me gusta introducir en mis textos referencias literarias y cinematográficas, incluso musicales, pero que casi salen sin pensar, por esas influencias que no controlamos. Quien lea mi novela, sobre todo en la primera parte, va a recordar películas de adolescentes que a todos nos han marcado, como Stand by me (Cuenta conmigo) o It.

–Igualmente, hay en su novela una contraposición entre la adolescencia y la edad adulta.

–En la novela hay una frase de un protagonista, que no es mía, que dice: Los adultos son mentira. Y es verdad, porque creo que en el fondo todos seguimos siendo niños, seguimos teniendo los mismos anhelos, pero las responsabilidades y la realidad nos ponen los pies en el suelo. Pero no dejamos de ser niños, que nos hacemos grandes.

"Hay una frase que dice que los adultos son mentira, y es verdad. Todos seguimos siendo niños”

–En la novela, casi como en la vida, el pasado siempre vuelve...

–Sí, así es, el pasado siempre vuelve. Todo lo que hacemos tiene su repercusión, más tarde o más temprano. Y algo que escuché hace poco, lo resume muy bien: Si quieres que algo no se sepa, no lo hagas. Todo termina sabiéndose.

–¿Qué le llevó a situar la novela en Rota?

–Cuando comencé a escribir, situaba mis relatos en lugares exóticos y desconocidos, que quedan muy bien en una novela, pero no deja de ser algo que no es real, auténtico. Stephen King, por ejemplo, vive en Maine, y sitúa todas sus novelas en Maine, que es donde vive y conoce perfectamente. Porque es lo más fácil. Si yo vivo en Andalucía y conozco perfectamente Rota, por qué no llevar allí mi novela, sin tener que investigar ni imaginar nada. Además creo que hay una tendencia en la actualidad, dentro de la novela negra, de ubicar los personajes e historias en los ámbitos geográficos de los autores, como si estuviéramos volviendo a nuestros orígenes. De ahí que podamos hablar de novela negra andaluza, pero también vasca o gallega. Ahora esto tiene una especial relevancia, hasta hace muy poco no se daba.

–¿Tal vez sea el género negro el más híbrido en la actualidad, el que admite más referencias y temas?

–Yo creo que sí. Hasta hace poco yo situaba a la novela negra como la típica historia de gángsters en blanco y negro, pero hoy en día se ha ampliado mucho el concepto. Toda historia en la que hay un asesinato y una investigación la denominamos novela negra. Y la verdad es que cabe todo en ese concepto. Abarca casi todo. 

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