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Little: la emoción está garantizada

  • El creador inaugura en Di Gallery 'Una montaña rusa', una muestra en la que reivindica su visión amable, esperanzada y cada vez más colorista del mundo en este tiempo difícil de la pandemia

Algunas de las piezas que se exponen en Di Gallery hasta el 17 de enero. Algunas de las piezas que se exponen en Di Gallery hasta el 17 de enero.

Algunas de las piezas que se exponen en Di Gallery hasta el 17 de enero. / Juan Carlos Vázquez

Pablo J. Rodríguez, el hombre que se esconde tras el seudónimo de Little, es una de esas personas que se aferra a la esperanza, que ha decidido creer. No es casual que entre sus piezas haya dado forma a unas tiritas de cerámica: el creador concibe el arte como una experiencia terapéutica, y reivindica también un mundo donde los unos se cuiden a los otros. Little no oculta las dificultades del punto de partida –palabras como miedo o monstruos asoman por su obra–, pero sabe que es posible construir un refugio, que el amor de (y a) los otros ejerce de contrapeso ante la adversidad. En ese adulto que aún conserva una parte del niño que fue, en su apuesta consciente por una visión amable y naíf de las cosas, subyace una intuición, la de que quizás seamos más fuertes de lo que pensamos.

Ni una catástrofe mundial como la pandemia ha debilitado el buen ánimo de Little, aunque las primeras semanas de confinamiento el artista e ilustrador se sintiera incapacitado para "hacer nada que tuviera una mínima complejidad". Pero quizás él llevaba ventaja: este año fatídico la humanidad comprendió que era más vulnerable de lo que creía, y él ya había reflexionado largamente sobre la fragilidad y poseía algunas claves sobre cómo manejarse con ella. Así ha podido convertir esa amalgama de sensaciones –la perplejidad, la indefensión– que trajo el virus en "la exposición más bonita que he tenido hasta ahora", Una montaña rusa, una muestra que acoge Di Gallery hasta el 17 de enero en la que mantiene ese universo confiado y cada vez más colorista –aunque a menudo se exprese también en blanco y negro– y se atreve con piezas de gran formato.

Little buscaba, para titular su nueva propuesta, un concepto que resumiera esa inestabilidad que ya de por sí poseen las personas sensibles y que la incertidumbre de la pandemia ha acentuado, "todas esas emociones que en un momento te elevan y en otro te hacen estar abajo. No recuerdo ya si fue en la Wikipedia o en otra página, pero en la descripción de una montaña rusa que en principio debía de ser más neutra alguien había escrito que en un sitio así la diversión estaba asegurada. Esa valoración personal, esa opinión ahí metida, me encantó. ¡Yo me siento así!", exclama el autor, que tanto en sus cerámicas y sus dibujos como en sus libros –publicó a principios de año Eres mi persona favorita– se exhibe como es, "bailando, llorando, riendo. Con mis altibajos, mis contradicciones. Esa idea de montaña rusa reflejaba bien cómo soy".

Pablo J. Rodríguez (Córdoba, 1989), más conocido como Little. Pablo J. Rodríguez (Córdoba, 1989), más conocido como Little.

Pablo J. Rodríguez (Córdoba, 1989), más conocido como Little. / Juan Carlos Vázquez

Para esta muestra, Little se ha aliado con Di Gallery, a cuyos directores, Juan Cruz y Santiago Bedolla, conocía bien. "A nosotros nos encantaban las obras que él mostraba en sus redes sociales, y él valoraba mucho lo que hacemos, pero no hablábamos nunca de colaborar", recuerda Juan Cruz, también comisario de la exposición. "Éramos como una pareja que se gusta pero no se lo dice. Hasta que un día al fin nos lo confesamos y surgió esto", añade.

Desde la galería han trabajado para que Little, "que puede que no encaje exactamente en lo que busca el mercado, en la visión que se tiene de las artes plásticas", volcara su "maravilloso" universo, "ese carácter tan especial que tiene" en piezas de gran formato, para que se sintiera cómodo, ganara confianza y se planteara nuevas posibilidades. Esa idea que Little se repite en sus dibujos: si creen en mí, podré crecer. "A nosotros nos gusta hacer piña con los artistas con los que trabajamos. Deberíamos decir que el cliente es lo más importante, y al cliente lo asesoramos, siempre le decimos que adquirir una obra es algo íntimo, que lo haga por los gustos personales y no como mera inversión... pero nos importa mucho el creador, queremos estar ahí para ver qué es lo que necesita, apoyarlo", admite Cruz.

"Retrato ese cúmulo de emociones que un día te elevan y otro te impulsan hacia abajo", dice Little

El responsable de Di Gallery desearía encontrar un coleccionista al que le interesara "replicar esta instalación al completo", afirma señalando una estantería donde se despliega, en cerámicas y cuadros, el imaginario de Little. Pero las obras también se venden por separado y a un precio asequible, porque la preocupación de su autor siempre ha sido hacer accesible su trabajo, llegar a los otros. "Me emociona atraer a gente a la que le gusta el arte, pero que igual no tiene la costumbre de visitar galerías", analiza Little. "Todo el mundo que quiera tener algo mío puede". Una filosofía en la que, destaca Cruz, "no escatima en calidad. Para los dibujos utiliza un papel y una tinta excelente, un marco de madera de haya... A Little le interesa que sus obras no sean caras, pero también, y eso es muy generoso, que a los compradores esa pieza les dure en el tiempo".

Un detalle de la muestra. Un detalle de la muestra.

Un detalle de la muestra. / Juan Carlos Vázquez

La pandemia ha alterado el modo en que se planteaban las inauguraciones: en vez de hacerlo en una tarde, como era costumbre en el orden pre-Covid, la apertura se ha prolongado desde el jueves hasta hoy, que abre desde las 11:00 hasta las 14:00. "En estos meses me di cuenta de que la gente tiene ahora otra actitud", advierte Little. "Antes de todo esto, yo organizaba exposiciones en mi estudio [ubicado en la calle Correduría] que eran verdaderas fiestas, donde en realidad yo no veía a nadie y los asistentes, con tanta aglomeración, no podían ver la obra. Ahora la gente tiene miedo, y es comprensible. Hemos repartido esa inauguración en varios días para que quienes vengan se sientan a salvo". Esa búsqueda de seguridad se antoja un planteamiento consecuente en un artista que, como apunta el especialista Guillermo Amaya en un texto escrito para la exposición, ha construido con su obra "unas trincheras en las que refugiarse cuando no todo va bien". Ya lo anotó alguien: en la montaña rusa pueden sucederse las emociones más diversas, pero habrá diversión y no se correrá ningún riesgo.

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