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Jazz

Un viaje de altos vuelos

  • La compositora y guitarrista norteamericana Mary Halvorson prolonga su proyecto Amaryllis Sextet de la mano de un excelente álbum

La guitarrista Mary Halvorson.

La guitarrista Mary Halvorson. / Michael Wilson

Propietaria de una de las más brillantes irrupciones en el escenario jazzístico de los tres últimos lustros, la compositora y guitarrista Mary Halvorson suscribió en 2022 un tándem discográfico que copó los primeros puestos de las listas de mejores trabajos de la temporada. Su fichaje por la autorizada discográfica Nonesuch quedó marcado por un nuevo sexteto cuya carta de presentación se bautizó como Amaryllis (2022) –un recuerdo: el mismo título que Marilyn Crispell, Paul Motian y Gary Peacock utilizaron en su inolvidable álbum de 2001– a la vez que su pareja Belladonna (2022) mostraba a Halvorson secundada por las cuerdas de The Mivos Quartet en la enésima exhibición, otra más, de su versatilidad creativa.

Lejos quedan ya sus años de formación bajo la tutela del gigante Anthony Braxton así como su magnífico debut con Dragon’s Head (2008). Una sustanciosa trayectoria discográfica, jalonada de proyectos, avalan desde entonces una crónica que no atiende a modelos o previsiones y que se despliega en múltiples direcciones: desde el monólogo de Meltframe (2015) al octeto del excelente Away with You (2016), sin olvidar el perfil vocal del no menos atractivo Code Girl (2018). Por no hablar de una relación de alianzas con nombres tan destacados como Tim Berne, Bill Frisell, Ingrid Laubrock, Jason Moran, Tomeka Reid, Marc Ribot, John Zorn o, recientemente, Jamaaladeen Tacuma, además de empresas de mayor duración como el magnífico Thumbscrew con Michael Formanek al bajo y Tomas Fujiwara a la batería o el más cercano Clone Decay.

Portada del disco. Portada del disco.

Portada del disco. / D. S.

Publicado en vinilo, cedé y streaming, Cloudward llega ahora para ratificar la durabilidad del bautizado como Amaryllis Sextet, que ya figuró en la nómina del citado álbum homónimo de hace un par de años. Un compacto grupo integrado por la propia Halvorson, Patricia Brennan (vibráfono), Nick Dunston (bajo), Tomas Fujiwara (batería), Jacob Garchik (trombón) y Adam O’Farrill (trompeta) que entiende y empatiza con la angulosa partitura de la guitarrista norteamericana a través de espontáneos espacios de expansión, más habituales incluso que en Amaryllis, donde despuntan Brennan y O’Farrill.

Halvorson ha ido postergando su faceta solista en aras de un papel más grupal donde dominan sus composiciones, siempre imprevisibles, trazadas desde una disposición asimétrica que baraja controlada turbulencia y elegante atención y que desfila con soltura tanto por la calculada estructura como por la perturbada disonancia. Ni más ni menos que el reflejo del optimismo que embargó a la compositora ante una pandemia en retroceso durante el año 2022 en que estuvo trabajando en estas nueve piezas, bautizadas en su conjunto con un título –literalmente, Hacia las nubes– que también quiere expresar vuelo y viaje de su grupo.

Registrado en solo dos días –27 y 28 de marzo de 2023 – en el neoyorquino Sear Sound, Cloudward incluso cuenta con una colaboración de lujo: el violín de la veterana compositora y artista Laurie Anderson en un Incarnadine erigido en una de las piezas más abstractas de un admirable álbum, rematado por un diseño gráfico cuya autoría vuelve a correr a cargo del músico DM Stith. Una apuesta de altos vuelos.

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