Salud Alergia al frío: desde ronchas a pérdida de la conciencia

El tren de la bruja

BRUJA de mis desvelos, ¿qué te parece la iniciativa por la que, esta tarde, la Calle del Infierno resultará mucho menos ruidosa y así pueden disfrutar de los cacharritos muchos niños que viven como un tormento, por su especial sensibilidad, los chillones estruendos de ese sitio tan propio de la Feria?

-Desvelado te voy a dejar yo, pero para que te arrastres pidiéndome que te devuelva el sueño, plumilla zalamero.

-No serás capaz porque sólo te gusta asustarme y, aunque lo pretendas, no puedes ser bruja mala. Por eso Satanás te tiene señalada, no cuenta contigo para maquinaciones mayores y has tenido que reciclar tus hechizos vendiéndote al mejor postor. Venga, ¿te va la Feria sin ruidos?

-Pagarás ese atrevimiento, cenutrio, vas a pagarlo caro. Y sí, esta tarde silenciaré los altavoces del tren, no pitarán las sirenas y solo daré toques cariñosos con la escoba a esos zagales tan afectados por el estrépito del ruido.

-Ésa es mi bruja buena. Qué digo bruja, una fantástica hada madrina.

-Pocos pelos te quedan en la cabeza, zangolotino, pero menos vas a tener y, además, chamuscados. Porque no te libras de la incendiaria magia negra que te aplicaré cuando más lejos estés de donde encontrar agua.

-Déjate, déjate, que te tomas las cosas a la tremenda y me han costado un pico los implantes capilares, porque no me fiaba de hacérmelos en Turquía.

-Conque juntaletras presumido. Pues a ti te apaño yo con un hechizo barato y te crecerán pelos de calidad. Vamos, que te trasplanto cabello del mismísimo Satanás. Si él va de Sansón, yo de Dalila y al menor descuido en un aquelarre desmelenado se queda sin un buen mechón.

-Me quieres comprar el alma, bruja, y yo estaría dispuesto a regalártela. ¿Ahora qué?

-Turbada me dejas y acostumbrada no estoy. Te has ganado un fabuloso vuelo por los cielos de Sevilla, los que perdió Romero Murube buscándolos desde sus calles, pero que tú podrás gozar cuando la noche se cierre y en el firmamento brillen las estrellas como prodigioso alumbrao de la bóveda celeste.

-Y podré agarrarme a tu cintura.

-Hay cosas que deberías haber aprendido a no preguntar.

-Pues, entonces, ya sé lo que hacer. Y respóndeme ahora, a esta pregunta sí por lo que empezamos hablando: ¿formas parte, bruja del tren, de la Asociación de Empresarios Feriantes de Andalucía, Ceuta y Melilla?

-No llego a la categoría de empresaria, escribidor, y el Diablo es celoso de otros aquelarres. Pero sé por qué me lo preguntas y te digo que merece reconocimiento la muy conveniente respuesta que han dado a la petición de la Asociación Asperger-Sevilla, para que los chavales que no soportan el ruido puedan gozar de una Feria más silenciosa.

-A lo mejor, bruja, la Calle del Infierno parece otra… y mejor.

-Recuerda que el papa Juan Pablo II, aunque me la juegue con el Diablo, afirmó que el infierno no es un lugar físico, sino un estado del ánimo.

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