Idos de marzo

15 de marzo 2023 - 01:45

Era un 15 de marzo como éste, hace 2.067 años. Julio César, dictador, es vilmente asesinado a puñaladas. Le asestaron veintitrés golpes afilados, y lo dejaron caer, muerto y desangrado, de mano de sus mejores y más cercanos consejeros. "Aún no han terminado los Idus de Marzo", parece repetirnos aquel ciego visionario. Y nosotros echamos la cuenta, y petrifica pensar que, tras veintitrés días punzantes como aquellas puñaladas, habrá llegado a nosotros un Viernes Santo al que no sabemos si llegaremos, vivos, "medio muertos" a lo Montesinos o reinando quizás en un lugar distinto, porque dijo Borges que "la vida es una muerte que viene".

En ese espacio invisible, en esa dimensión feliz a la que no restan destellos ni los pesares del Purgatorio, están los que ya no están, los "idos de Marzo", que se fueron para no mirar jamás, con los mismos ojos, lo que nosotros hemos de contemplar, con veintitrés puñaladas en los ojos, durante las eternas primaveras que caben en un atardecer del Parasceve. El profeta Ageo, desconocido, nos pone las palabras en los labios aturdidos: "¿qué es lo que veis ahora? ¿No es como nada a vuestros ojos?"; y así que nos parecerá tan poco lo que gozaremos, pero tanto para los que ya nunca, con los ojos de la carne, mirarán junto a nosotros.

Se va la tarde, colgada en los balcones, pesando en los hombros, latiendo en las manos que ya no saben de caricias porque lo han perdido todo. Y cada poro de la piel descubre su memoria. Los Idos de Marzo, los que ya no volverán, regresan por abril para arrebatarnos de la muerte. Y ante cada paso y cada levantá, con el corazón herido por su puñalada, a un recuerdo tras otro, diremos, como Julio César: "¿Tú también?" y nos dejaremos arrancar las entrañas, por si acaso el crimen tiene algo de resurrección del amor que se nos escapa por la herida. Allí nos dejará abandonado, alzando el vuelo, como avecilla temerosa, que no vuelve a posarse nunca más.