En varias ocasiones he escrito que se debe cambiar la mentalidad. Acabar con ese catetismo de las fronteras provinciales que es un lastre para Andalucía. Se ha hablado en varias ocasiones, tanto en Sevilla como en Cádiz, de crear una plataforma logística del sur de Europa. Pero se planteaba con una visión cateta, que establecía los límites en El Cuervo, o por ahí. Sin embargo, esa capacidad logística nunca funcionará bien si no se aprovechan las sinergias existentes. Por eso, es una buena noticia que los delegados de las Zonas Francas de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, y de Cádiz, Victoria Rodríguez Machuca, se hayan reunido para buscar fórmulas de colaboración, y no hacerse mutuamente la puñeta, según es costumbre habitual en Andalucía.

El llamado Eje Logístico del Sur de Europa es más o menos como el Triángulo del Flamenco. Eso que se llamaba la Baja Andalucía. El eje logístico se reforzaría mucho si fueran capaces de combinar los intereses de los puertos de Algeciras (que es líder en tráfico de contenedores) y Cádiz (que se ha especializado en cruceros de envergadura y se va a ampliar para tráficos) y el de Sevilla (que es el mayor puerto fluvial del sur, con sus ventajas y limitaciones). Competir entre ellos es ilógico. Ya no estamos como en el siglo XVIII, cuando el traslado de la Casa de la Contratación de Indias. Las necesidades son diferentes.

Lo mismo se puede decir de las zonas francas. La de Cádiz viene del siglo pasado y la de Sevilla está buscando su identidad. La Zona Franca de Cádiz tuvo problemas de gestión con algunos de sus delegados, pero en los últimos años se ha expandido hacia Algeciras y Jerez, como complemento estratégico y logístico. La de Sevilla está pendiente de ampliarse hasta el Polígono Astilleros y captar empresas. Está funcionando peor y más lenta de lo que se esperaba. Por lo cual ampliarse hasta Algeciras le viene bien; y a la de Cádiz ampliarse hasta la Giralda también. Puede que en el futuro interese fusionarlas, con dos sedes, o algo así. Pero ahora plantear eso sería transgresor.

Esperemos que este eje logístico no se quede en bonitas palabras, como suele pasar cada vez que se habla de integrar algo de dos o tres provincias en Andalucía. En la Europa actual, las regiones no se pueden dedicar a fastidiarse con una mentalidad provinciana. Vivimos en un mundo globalizado, donde las estrategias cambian. Y estamos a las puertas de África, un continente que en el futuro debería ser civilizado.

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