Análisis

pilar larrondo

Teresas, por favor

El cada vez más tardío prime time ha conseguido que las series de televisión dejen de interesarme. Aunque a veces ocurre la magia y de toda la parrilla una logra engancharme. Me pasa con La otra mirada (TVE), de la que desde el primer capítulo soy fan incondicional. Cada episodio trasciende la ficción y plantea en el espectador dudas sobre el presente actual. El de hace un par de semanas, que trataba sobre educación sexual, fue una sacudida.

Cuesta creer que en la Sevilla de los años veinte una mujer pudiese hablar a sus alumnas con la libertad con la que lo hizo Teresa (Patricia López Arnaiz). No me imagino yo a mi abuela preguntando por el orgasmo tan abiertamente, oye. Conocimiento del propio de cuerpo (el que no aparece en los libros de anatomía), el deseo y, sobre todo, la advertencia a las niñas sobre no hacer nada que no quisieran hacer fueron los pilares sobre los que la clase se sustentó. Todo con una claridad pasmosa, algo que me hizo plantearme cómo se enseña educación sexual actualmente, cómo se trata el tema y cómo acceden nuestros adolescentes a esa información.

Los centros de enseñanza -en su mayoría públicos- suelen impartir lecciones sobre métodos anticonceptivos, ETS y salud sexual. Básico y fundamental en los tiempos que corren. Pero, ¿se contestan todas las dudas de esas pequeñas cabezas pensantes que sólo saben de sexo lo que han visto en las películas y lo que escuchan en las canciones? ¿Se habla tan abiertamente como lo hizo Teresa sobre qué es una relación sexual, qué se puede esperar de ella o qué es normal y qué no? En cierto modo, las prácticas sexuales siguen siendo un tema tabú entre los mayores y a los más jóvenes les produce pavor acudir a un adulto para resolver las dudas que todos, absolutamente todos, nos hemos planteado alguna vez. El adulto calla y el adolescente busca, indaga y se informa de la peor manera posible. Lo que diga Fulanito -que es dos años mayor- lo que lea en una revista subida de tono o lo que escuche en la nueva canción de Bad Bunny se convierten en sus referentes y lo aprendido en clase sobre ETS y métodos anticonceptivos lo mandan al cajón de las cosas que se olvidan. Y lo que es peor, terminan por considerar normales actitudes que son más que reprobables. Intententemos ser Teresa, por ellos. Lo necesitan y se lo merecen.

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