Los protagonistas de la semana Los protagonistas de la semana

Los protagonistas de la semana

Locura en Washington, populismo global

1.- Donald Trump“Vamos a caminar hasta el Capitolio… porque nunca recuperarán nuestro país con debilidad, tienen que demostrar fuerza”

2.- Pedro Sánchez:  “Cuando hablamos de Cataluña, nadie está libre de culpa. Todos hemos cometido errores”

Donald Trump es una excrecencia del populismo, no sólo por lo hecho, que también, sino porque no lo ha hecho en una república bananera sino en la democracia más antigua y contrapesada. Pero el populismo y el nacionalpopulismo se extienden por todo el planeta. Y por eso, al margen de traslaciones lineales más o menos gratuitas, en todo el planeta se analiza hasta qué punto lo ocurrido con Trump amenaza sus democracias; y en qué medidas sus partidos, sus líderes y sus instituciones experimentan el fenómeno. Es un ejercicio intelectual y cívicamente necesario. Y quien se resiste a hacer comparaciones es, seguro, porque les incomoda el resultado.

La realidad es que el pulso entre la democracia liberal y la democracia populista se libra en todas partes: cuestionar resultados (Podemos en 2012 y 2016 con Rajoy; Vox acusando de “fraude electoral” a Sánchez en 2020; con menos tralla retórica, PP en 2004 o 2020, PSOE en Andalucía al aparecer Vox en 2018, Ciudadanos con la moción y el bloquismo constitucional…); deslegitimar las instituciones (“no nos representan”, ‘Ocupa el Congreso’, aunque quedó en rodearlo; ataques desde el poder a la Jefatura del Estado); cuestionar la separación de poderes (Poder Judicial corrupto al servicio del establishment), y todo el programa completo. Vox es el partido de perfil más trampista, e incluso se sumaron a quienes meses atrás pedían el Nobel de la Paz para él, surgido como réplica a Podemos, el partido que metió a hoz y coz –o a hoz y martillo– el populismo en España, y al 1-O.

A todo esto, ¿alguien imagina a Biden diciendo, ante los sediciosos, que “nadie está libre de culpa; todos hemos cometidos errores”? Asens, portavoz de Podemos, socio de Gobierno de Sánchez, califica de golpe de Estado lo sucedido en USA pero de proceso democrático lo de Cataluña. De hecho, piden una respuesta dura para los sediciosos americanos, y a la vez un indulto blanqueador para los sediciosos catalanes, orgullos y dispuestos a repetir. Cataluña, claro, no es el único espejo que refleja a Trump en España o Europa, pero sí un caso rotundo de nacionalpopulismo desafiando la democracia. Puigdemont, por cierto, lleva en sus listas a fervientes seguidores del vademecum de Trump.

En fin, Trump pasará al basurero de la Historia, pero el populismo y el nacionalpopulismo estarán ahí, amenazando la democracia liberal, y no sólo desde los partidos manifiestamente populista.

Vacunación envenenada

3.- Salvador Illa: “Esta misma semana vamos a coger ya una velocidad de crucero, si me permiten la expresión, en este proceso de vacunación”

4- Jesús Aguirre: “En campaña de gripe hemos puesto casi dos millones de vacunas, ¿cómo no vamos a tener capacidad de poner 70.000 vacunas? Si lo que nos faltan son vacunas, y lo que le pedimos al gobierno central son más vacunas…Si en vez de 70.000 nos llegaran 700.000, tendríamos capacidad de aplicarla sin ningún problema”

5.- Juanma Moreno: “Hoy casi 70.000 andaluces han sido vacunados con la primera dosis… hemos puesto casi el 50%, muy por encima de la media del conjunto del país. Somos la comunidad que más vacunas ha puesto”

6.- Susana Díaz:  “Crece la preocupación por la amenaza de la tercera ola de Covid 19 y el Gobierno andaluz, lejos de transmitir seriedad y certidumbre, sigue desaparecido. Otras comunidades ya han anunciado medidas y aceleran la vacunación. Andalucía, ¿a qué espera?”

La logística de la vacunación es un desafío, sobre todo con la vacuna Pfizer. Incluso los países con mayor autonomía y más vacunas, Estados Unidos y Gran Bretaña, no llegaban esta semana al 2% de la población. Es verdad que Israel ha demostrado que se puede ser más eficaz, y también Emiratos; pero potencias como Francia o Países Bajos no han sabido arrancar el proceso. España va algo mejor, como Suecia o Italia, pero al ritmo decepcionante de Europa. Hay una frustración por la logística, quizá empeorada por las fiestas, aunque previsiblemente, como vaticina Illa, se tomará inercia y al centrarse en el ámbito sanitario, en lugar de las residencias, todo irá mejor. Incluso es muy probable que en algún momento esa inercia vaya por delante del suministro de vacunas; por eso ya se reclama desde ya que aumenten las entregas.

Andalucía, contra el irredentismo de quienes creen que siempre hay que estar entre los peores, muestra mejor balance que la mayoría. Una de cada cuatro vacunas se ha puesto aquí, doblando a Cataluña. Moreno, en un tono menos complaciente que Aguirre, ha compartido esos datos; sin embargo, Susana Díaz le acusa de no actuar y de ocultar información, probablemente a sabiendas de que la Sanidad fue clave para perder el poder, y aspira a que eso vuelva a suceder en dirección inversa. Ahora ya es candidata no al Gobierno andaluz, sino a liderar el PSOE, y esto es básico en el vademecum de la democracia populista: los hechos no importan, sino los mensajes viralizados, aunque puedan ser falsos.

Illa, candidato bajo sospecha

7.- Carlos Carrizosa: “Yo le pediría al señor Illa que se marche y asuma los proyectos que haya emprendido… no puede ser a la vez candidato y ministro de sanidad”

8.- Laura Borrás: “En plena pandemia mundial debe ser el único caso de ministro que abandona sus responsabilidades para venir a hacer campaña en Cataluña. Este es el nivel de compromiso del gobierno de Pedro Sánchez con la ciudadanía”

Salvador Illa es una apuesta estratégicamente brillante del PSOE, tras meses de exposición pública intensiva ocupándose de la mayor preocupación de los ciudadanos: el coronavirus. De hecho, la primera encuesta con Illa ya lo sitúa como potencial ganador el 14F. Claro que una cosa es la estrategia y otra la ética. ¿Cuánto tiempo lleva Illa actuando en el Ministerio para mejorar sus expectativas electorales? Es posible que no lo haya hecho, pero no podrá escapar a la sospecha de que así sea. Lo de la mujer del César. La oposición sabe que ese es un punto débil, y ya percuten ahí PP, Vox, Cs… pero también los indepes, inquietos ante la perspectiva de un triunfo de Illa. Pero si algo maneja bien Moncloa es aquello que Trump supo usar para triunfar: en entornos polarizados, los ataques te fortalecen más que debilitarte. No es descartable que la carga paralela de indepes y la derecha le beneficien. Así que Illa se va a mantener como ministro, aunque resulte indecoroso, con la certeza de que le sumará por fas y por nefas.

[El PSOE no ha dudado en prescindir de primarias en Cataluña, y manejar una candidatura oculta. Otra noticia inquietante para Susana Díaz, que se ha apresurado a postularse en esas futuras primarias…]

Subida de la luz, bajada de la vergüenza

9.- Santiago Abascal: “Las facturas de luz y gas se disparan en plena ola de frío, pero como gobiernan PSOE y Podemos te dirán que son las facturas más progresistas de la historia”

10.- Pablo Iglesias (2017): “Disparar la factura de la luz un día como hoy sólo demuestra la codicia de las eléctricas. Si el Gobierno lo consiente, será cómplice”

La subida de la luz provoca desazón, y resulta moralmente devastadora en plena ola de frío. Vox, según la lógica habitual, golpea al Gobierno. Y a la vez se desempolva la hemeroteca –ah, la maldita hemeroteca– que muestra a los partidos del Gobierno, PSOE y Podemos, atacando a Rajoy años atrás por esto mismo. Pedro Sánchez convirtió en mensaje recurrente lo que ahora dice Abascal, pero sobre todo Podemos: Iglesias llamaba a la rebelión y Garzón clamaba “¡Hay que nacionalizar!”. Eso fue con una subida del 8%. Esta semana ha sido un 27%. Ahora miran para otro lado. Ya nadie dice que “si el Gobierno lo consiente, será cómplice”. Así va esto: cuando estás en la oposición, todo es culpa del Gobierno; cuando estás en el Gobierno, todo es culpa de otro, y si es posible, culpa del anterior Gobierno. Eso siempre ha sido así, pero en tiempos de democracia populista, es la lógica de la conversación pública a tiempo completo. Los ‘hechos alternativos’ de Trump no sólo son de Trump. 

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