Análisis

juan antonio solís

Esto es más grande que barcelonaUna imagen lo más parecida a un sueñoBalón, pierna, debate, fútbol...A falta de gente, otros espectadores

El gran margen para la interpretación, luego el debate y el error hacen del VAR puro desvarío

Pasan las jornadas y cada vez me convenzo más de que los desvaríos son premeditados. Porque no se concibe tal grado de incompetencia. No puede ser que señores que cobran un sueldo propio de un CEO de cualquier multinacional desempeñen su trabajo de forma tan desmañada.

O quizás sea que avivar la polémica, el debate más agrio, es una maquiavélica estrategia para que LaLiga gane espacio mediático a coste cero. No sé ya qué pensar.

Estaba empezando a escribir esta columna movido por el agarrón de Lenglet a Sergio Ramos y la inevitable comparación con el de Le Normand a Sanabria la jornada anterior en el Benito Villamarín. Y mientras tecleo, veo el penalti que Gil Manzano acaba de pitarle a Djené por su impetuosa entrada sobre Yangel Herrera dentro del área. El impacto es duro, propio del central del Getafe, pero toca balón aunque luego colisione con el buen medio venezolano. Vamos, una jugada casi calcada a la que un día antes protagonizó Casemiro -el futbolista con reglamento personalizado- sobre Messi, que el valenciano Juan Martínez Munuera no consideró punible.

Nos ha pregonado Velasco Carballo que el VAR, con su naturaleza científica -ya me dirán la exactitud científica que tiene el trazado de las líneas en no pocos fueras de juego, que tanto encrespa, y con razón, a los hinchas perjudicados- va a potenciar la objetividad al tiempo que va a reducir la interpretación hasta ese espacio ya inevitable en el que el árbitro, la persona, el ojo, no tiene más remedio que decidir.

Pero no es así. El campo de la interpretación, lejos de menguar, se nos antoja hoy "más grande que Barcelona", como suele decir mi padre. No hay jornada que no depare jugadas contradictorias, en las que no se ponen de acuerdo ni siquiera esos ex árbitros que eran mudos cuando pitaban y ahora ponen el cazo para criticar a quienes los han relevado. Qué espanto.

El británico Tao Geoghegan Hart reconoció que soñó toda su carrera con conquistar el Giro. Y lo que vivió frente al Duomo de Milán fue lo más parecido a una estampa onírica, con una lluvia de papelillos dorados y, sobre todo, una plaza desierta de público. Como un extraño sueño.

Yangel Herrera se dispone a chutar dentro del área y el coriáceo Djené llega con su habitual ímpetu a cortar por lo civil o por lo criminal. Toca el balón, como refleja la foto, pero luego impacta también al medio venezolano. Y con la acción, estalla el debate futbolero una vez más.

Unos espectadores muy especiales veían pasar el pelotón durante la sexta etapa de la Vuelta a España 2020, que ayer domingo transcurrió entre Biescas y Formigal, por la prohibición de las autoridades francesas de cruzar la frontera para ascender el puerto del Tourmalet.

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