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Análisis

fernando faces Santelmo Business School

Entre la insolidaridad y la necedad

Todos sabemos que nos enfrentamos a una pandemia global, de la que o salimos todos juntos o no salimos ninguno. Mientras exista un solo país que no alcance el nivel de vacunación que le garantice la inmunidad toda la humanidad estará en peligro. Ante una pandemia global, solidaridad y egoísmo se dan la mano. La irrupción de la nueva variante sudafricana ómicron es la prueba de la gran insolidaridad e infinita insensatez de los países desarrollados ante la pandemia del siglo. Cuando por falta de vacunas y medios sanitarios el virus circulan libremente las variantes siguen multiplicándose sin límite. Es lo que actualmente está ocurriendo en África y en los países pobres como consecuencia de la falta de vacunas.

No todas las variantes son igualmente contagiosas y mortales. El Covid-19 ha generado ya cientos de variantes, de las cuales la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha considerado preocupantes (VOC) tan sólo a las variantes alfa, beta, gamma y delta. Ésta última ha sido la más peligrosa por su capacidad de contagio y de escape al sistema inmunológico. Cuando una variante posee las características de la delta se convierte en dominante y sustituye a las demás. La OMS ha dado una nueva señal de alerta tras la irrupción de la variante sudafricana ómicron, Por su gran capacidad de transmisión y por su habilidad para sortear el sistema inmunológico, la OMS la considera una variante preocupante (VOC). Habrá que esperar a que los laboratorios investiguen su peligrosidad, transmisibilidad, mortalidad y capacidad de escape al sistema inmunológico. Desconocemos el grado de inmunidad que nos proporcionarán las vacunas hasta ahora desarrolladas. Las grandes farmacéuticas ya están trabajando en el diseño de nuevas vacunas.

La irrupción de ambas variantes, delta y ómicron, pone de manifiesto el gran fracaso, la insolidaridad y la extrema insensatez de la injusta distribución de las vacunas. Los países desarrollados han acaparado el 89% de las vacunas y tienen comprometidas el 73% de las futuras. En los países desarrollados el 95% de los adultos está vacunado, frente al 4% de los países pobres. En África sólo el 7% de la población está vacunada. En el sector sanitario el 73% de los trabajadores no están inmunizados.

El Covax es una iniciativa público-privada promovida por la OMS, Unicef y fundaciones público-privadas como GAVI o CEPI. Su misión es proporcionar vacunas a los países pobres. El compromiso es de 2.000 millones de vacunas para el 20% de la población mundial más pobre, 92 países. De los 2.000 millones comprometidos tan sólo se han distribuido 430 millones. Entre las causas: incumplimiento de lo prometido por los países ricos, retrasos en las entregas, caducidad de las vacunas, infraestructuras logísticas deficientes, prioridad de los contratos bilaterales y descoordinación entre los países y el Covax. Un gran caos. Esta semana se reúne la Asamblea Mundial de la Salud (AMS). La salud y sostenibilidad ambiental son el nuevo reto de la humanidad. Se necesita un nuevo acuerdo y un órgano internacional de salud global, vinculante para los países, con empoderamiento y financiación suficientes para asegurar la salud global. Será el gran tema de discusión de la Asamblea Mundial de la Salud en 2021.

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