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Análisis

rogelio rodríguez

Todos reclaman su tributo

Tienen que entonar muchas flautas para que cese el rebuzno en el desconcierto político y la fraccionada clase dirigente ofrezca un recital de pactos que apacigüen al inquieto auditorio. Mucho pedir. Las urnas han sido generosas, también con los perdedores. Hasta los diablos han obtenido cosecha. Por eso todos reclaman su tributo y el vencedor la justa potestad de gobernar. Una algarabía cuando la política de personas prevalece sobre la política de ideas y las alianzas están vinculadas a intereses sectarios. El bipartidismo mantiene sus constantes, pero la bomba de oxígeno de los dos grandes, PSOE y PP, está en manos ajenas, dispuestas a cerrar la válvula si no participan en el convite del poder, caso de Podemos y de Vox, o el poder les niega sus ilegítimas ambiciones, caso de los grupos secesionistas. Pedro Sánchez ha vencido de forma contundente y arruinado el liderazgo de Pablo Iglesias y Pablo Casado ha ganado tiempo y frenado a Albert Rivera. Dos victorias con efectos paliativos que, sin embargo, no les alcanza para caminar a solas, sobre todo al discutido líder popular, salvado por el gong en el preciado ring madrileño.

El centro derecha está obligado a sellar acuerdos de gobierno allí donde la aritmética lo permita. Lo hicieron en Andalucía y es probable que lo reediten en otras comunidades y municipios. Y, aunque Ciudadanos está bajo sospecha, es de suponer que, a pesar de sus liebres sueltas, al final preferirá consolarse antes que ahorcarse, que decía Diógenes El Cínico. Ciudadanos acaba de descubrir que determinados pactos se firman con cicuta. Los naranjas esconden la mano. Albert Rivera pecó de altanero cuando negó cualquier posibilidad de acuerdo con el PSOE, craso error, y ahora peca de hipócrita contradicción al tratar a Vox de pestífero, como si la formación ultraderechista nada tuviera que ver con la participación de Cs en el Gobierno andaluz. El objetivo más generalizado es confinar a Vox, y motivos hay, pero por qué sólo a Vox. ¿Qué pasa con los nacionalismos independentistas o con la izquierda anticonstitucional? Vox es el extremo opuesto a Podemos, aunque políticamente ofrecen similar grado de toxicidad. El 26-M ha marcado el principio de su irrelevancia, pero ambos harán valer la tajada que les queda. O les conceden árnica o harán tierra quemada.

El PSOE ha escalado al liderazgo socialdemócrata de Europa. Incluso los liberales rinden pleitesía al líder que resurgió de las cenizas, laminó a la vieja guardia socialista, expulsó a Rajoy de La Moncloa mediante una moción de censura y, tras incumplir casi todo cuanto prometió y compadrear con los enemigos de la unidad de España, ha obtenido la confianza de una mayoría de españoles. Solo una pega: con 123 disputados la legislatura se le puede hacer tortuosa. Hay quien dice que Pedro Sánchez opina como Emilio Castelar sobre las coaliciones: "Son siempre pujantes para derribar, pero impotentes para crear". Y alguien ha filtrado que, si es víctima de bloqueo, el presidente responderá con nuevas elecciones en otoño, aprovechando el viento de cola. Cosas veredes.

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