Análisis

Juan Cartaya

Historiador

Cinco siglos de Jarana

El español es hoy la tercera lengua de internet y la segunda materna tras el chino

Efectivamente, de Jarana. En concreto de Antonio Martínez de Cala y Jarana, más conocido como Elio Antonio de Nebrija, que daba a las prensas salmantinas su Vocabulario Latino-Español, la primera gramática española, en fecha tan temprana como 1492: ese año prodigioso (con la venia de wokes y ofendidos) que nos conformó como lo que hoy somos y nos hizo entrar por la puerta grande de la modernidad. Una obra pionera, que se adelantó a las primeras gramáticas toscana (1524), francesa (1550) y portuguesa (1536). Fallecido en 1522 -de ahí la efeméride-, Nebrija convirtió el entonces castellano y hoy español en una lengua estructurada, limpiándolo y dándole esplendor (incluso con lustres imperiales) siglos antes de que la Real Academia comenzara a pulir vocablos y conceptos con su ilustrada bayeta. Aún sirvió el humanista lebrijano a nuestro idioma antes de su muerte, participando en el ingente proyecto de la Biblia Políglota alcalaína auspiciada por Cisneros, e impartiendo clases en Salamanca, Sevilla y Alcalá, a dónde fue llamado por el cardenal toledano para que en su cátedra "leyese lo que él quisiese, y si no quisiese leer, que no leyese; y que esto no lo mandaba dar porque trabajase, sino por pagarle lo que le debía España". Por todo ello bien merece Nebrija todas las conmemoraciones que quieran, y sobre todo deban, hacérsele en el centenario que celebramos este año.

Pero tras el azúcar va el vinagre, y hoy el español (al que interesada y provincianamente se vuelve a nombrar como castellano), con más de 580 millones de hablantes (casi un 8% de la población mundial), de los que 480 millones son nativos, se ve amenazado y perseguido, ninguneado en su suelo mientras fuera, en otros lares, crece sin cesar: lo estudian 22 millones de personas (Instituto Cervantes dixit, que no yo). Es la tercera lengua de Internet y la segunda materna tras el chino; en Estados Unidos es el idioma más estudiado, y la segunda lengua en Wikipedia, Facebook, Twitter o Linkedin. Pero en Cataluña, o en Baleares, o en Valencia, o en el País Vasco, se le aplican cuotas y se desafían sentencias que garantizan su uso, o se potencian lenguas de laboratorio. Mas el español no se rinde; el español -como esos padres de Canet- resiste, numantino, y nos lleva de la mano hacia la realidad: el catalán ha perdido en estos días 500.000 hablantes (o quizá votantes, lo que preocupa mucho a aquellos caballeros independentistas), y el español es una opción natural en todas las regiones de España al ser nuestra lengua materna, esa que como madre une. Y porque como bien decía el Emperador cuando habló en nuestro idioma ante Paulo III en la Pascua de 1536: "no espere de mí otras palabras que de mi lengua española; la cual es tan noble, que merece ser sabida y entendida de toda la gente cristiana". Y por eso resistirá a todas las policías lingüísticas, aduanas de recreo o cuotas de Netflix que se quieran. Cinco siglos de Jarana, y con salud; y desde aquí, a por cinco más.

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