El Intercity Torre del Oro no fue ayer el tren de la bruja; más bien el del infierno. Al menos durante el tramo entre Albacete y Córdoba. Cubre diariamente la ruta Barcelona-Cádiz. Muchos de sus pasajeros se dirigían a Sevilla y todos ellos, como el resto, sufrieron la ausencia del aire acondicionado entre esas dos capitales con temperaturas como las de Andújar (44,8 grados) o Montoro (46,2). El viaje se les hizo eterno, con paradas interminables. Las personas que se dirigían a Sevilla completaron el viaje en un Avant hasta Santa Justa. Muchos pasajeros presentaron reclamaciones a Renfe.

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