¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

lmolini@grupojoly.com

Altadis, la Palmera... más de lo mismo

Intereses económicos se han fijado en la Palmera y la transformarán en una avenida vulgar más

Ni en la retirada de mascarillas, ni en el besuqueo generalizado, ni en la velocidad de crucero de las vacunaciones, ni en los guiris en Las Teresas… donde de verdad se observa que Sevilla está regresando a la vieja normalidad es en que volvemos a tropezar con los mismos errores de siempre. En algún momento, alguien con la capacidad de análisis de un molusco llegó a decir que la pandemia dejaría una herencia positiva y nos empujaría a reconsiderar el modelo de ciudad. Falso de toda falsedad. Pasados los momentos más críticos del virus (toquemos madera) volvemos a retomar la novela de Sevilla por donde la dejamos. Ayer lo vimos claro con dos noticias que recogía este periódico: el proyecto de un hotel de lujo asiático en los terrenos de la antigua Altadis (que se disimula con algunas dotaciones para servicios públicos) y el anuncio del derribo del número 38 de la Palmera (un chalet de estilo Docomomo) para la construcción de… ¡una nueva residencia para 400 estudiantes!

Ya tenemos, pues, el regreso de las dos burbujas, la hotelera y la universitaria, que por el bien de la ciudad esperemos que vuelen ingrávidas y gentiles durante mucho tiempo. La construcción de la residencia estudiantil huele especialmente a tomadura de pelo. Sólo hace unos días, ante la avalancha de artículos que denunciaban la degradación estética y atmosférica de la Palmera -la gota que colmó el vaso fue el mamotreto que están construyendo en el número 17-, el Ayuntamiento anunció con gran despliegue de tambores y chirimías que, por un milagroso cambio en el PGOU, ya no se podrían cometer más desmanes urbanísticos en la que era una de las avenidas con más personalidad de España. Ahora, sin embargo, nos enteramos de que nos espera un nuevo adefesio en el número 38. La culpa no es sólo del Ayuntamiento. Ya no hay duda alguna de que determinados intereses económicos se han fijado en la Palmera y no la van a soltar hasta que la transformen en un lugar vulgar más. Lo mismo pasó con el Nervión que soñó Aníbal González.

Respecto al hotel en Altadis, desde el Gobierno municipal se hace mucho hincapié en que será de alta calidad arquitectónica. Desconfíen. El laboratorio de lo que probablemente será ese rincón de Los Remedios lo hemos visto en la Magdalena: un hotel lujoso, nuevo (que no moderno) y horroroso; una plaza sin alma, plana y gris en la que los magnolios parecen de plástico y la fuente de Calíope un cacharro que alguien olvidó con las prisas. Es difícil ser optimista.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios