Crónica personal

Pilar Cernuda

Antigualla

NO hay nada más ridículo que un progre pasado de moda, un progre que intenta sacar cabeza con argumentos que son una auténtica antigualla.

Hace años, décadas, que las feministas más radicales dejaron aparcado aquello de "el cuerpo es mío", lo que aparentemente daba pie para que cada uno hiciera con su cuerpo lo que le diera la real gana. El ministro de Sanidad nos viene ahora con esa terminología para apoyar así la reapertura del debate sobre el aborto y también el de la eutanasia. Dos asuntos polémicos echados atrás por Zapatero en la anterior legislatura porque no le convenía, y sacados ahora a la palestra por Zapatero y sus ministros y ministras por lo mismo: porque les conviene. Nada como hablar de asuntos que levantan ampollas para impedir que otros tengan protagonismo; nada como pronunciar las palabras aborto y eutanasia para impedir que se ponga el acento en lo que de verdad importa a los ciudadanos: la crisis económica y qué piensa hacer Zapatero para que esa crisis dure lo menos posible.

Que estamos ante una estrategia política es algo que advierte cualquiera con dos dedos de frente, pero además lo cuentan socialistas destacados que suelen conocer las intenciones del presidente de Gobierno: va a dar largas a esas dos cuestiones, aborto y eutanasia, por mucho que Aído y Bernat Soria salgan ahora con entusiasmo a la busca de protagonismo y de titular. Pero la intención del presidente es que tanto aborto como eutanasia sirvan para cumplir un objetivo muy concreto y muy necesario: enredar.

Cosa distinta es que pretenda sacarlos adelante en esta legislatura, entre otras razones porque sabe que no contaría con los apoyos parlamentarios suficientes, y no está el horno como para presentarse en público con un descalabro electoral. Si ya tiene problemas para aprobar los Presupuestos Generales del Estado -que tiene a sus colaboradores intentando buscar diputados acomodaticios, uno a uno-, es difícil que pueda encontrar diputados de otros grupos dispuestos a poner el cascabel al gato del aborto y de la eutanasia. ¿CiU? ¿PNV? Se puede apostar sin miedo a perder que no están por la labor. No solamente por las raíces democristianas del PNV y Unió, sino porque a ninguno de los dos partidos les interesa irritar a un sector del electorado que, incluso no sintiéndose especialmente religiosos, sienten una profunda repulsa moral ante el aborto y ante la eutanasia.

Estamos, por tanto, ante una operación política de envergadura: provocar polémica social para impedir o al menos evitar que se centre el debate político en algo que a Zapatero y a su gobierno no interesa. Lo que habría que preguntarse es si es decente, políticamente hablando, entrar en ese tipo de estrategia.

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