ESTRENO El Circo del Sol regresa hoy a Sevilla

Antonio Muñoz, el alcalde confuciano

En su carta de intenciones afloraron los floripondios y las cursilerías inevitables. Pero hemos de ser indulgentes

En el Ayuntamiento ha entrado ahora como un halo de iluminada madurez y docilidad de oídos. Se siente su fluido. Imaginamos al nuevo regidor de Sevilla, en plan confuciano, intentando escrutar los designios celestes de las alturas. Dijo Confucio: "A los cincuenta, conocí los decretos del cielo. A los sesenta, los escuché con oídos dóciles". Antonio Muñoz (La Rinconada, 1959) pertenece por edad a eso que los planes de pensiones llaman el otoño de la vida. A estas alturas del recorrido, quien más y quien menos halla cierto abrigo interior. Uno va notando ya, muy al poético modo, que el tiempo nos alcanza.

No es que el Año Nuevo, tras las palmas de fogueo de La Marcha Radetzky, nos haya traído uno de los 99 nombres que Robert Burton asociara a la bilis negra. Pero, de ser sinceros, en lo primero que hemos reparado en el nuevo alcalde es que puede presumir de edad confuciana. Le deseamos fortuna y clarividencia. En su carta de intenciones afloraron los floripondios y las cursilerías inevitables. Pero hemos de ser indulgentes y generosos.

Dicho esto, a vueltas con lo del tiempo y la edad, hay algo que sí nos inquieta. Habla el alcalde de ponernos todos como meta 2029. Se celebrará el centenario de la Exposición Iberoamericana de 1929. Dice Antonio Muñoz que 2029 "es la fecha del futuro de Sevilla". Pues depende, según se mire. Él tendría 70 años para entonces. Nada que temer en cuanto a gobernanza. Cicerón (Sobre la vejez) dejó claro que el buen gobierno no es cosa de nuevos oradores ni de estúpidos jovenzuelos, sino de viejos clarividentes. Si Antonio Muñoz llegara al promisorio 2029, quiere decirse que habría ganado las elecciones de 2023 y de 2027 (en caso de que repitiese como alcalde). Lo malo es que Confucio, que sepamos, no dijo qué le ocurrió cuando cumplió setenta años (murió a los setenta y uno).

Mejor será pensar en el hoy urgente de la ciudad. Desde su anterior cargo en las Tres Gracias (Hábitat Urbano, Turismo y Cultura), Muñoz lanzó otra idea sobre Sevilla, más allá de la tensión dual y cargante entre tradición y vanguardia. De ahí el logo diseñado por los creativos de Lugadero y de ahí, también, el lema escogido para Sevilla: "Muy Famosa y Muy Desconocida". Hay otra ciudad bajo la luz complaciente, igual que hay otra forma de hacer cultura ajena a la ideología y a la creación untuosa y agradecida (de esto sabemos un poco). Con todo, nos gusta la contradicción planteada por nuestro alcalde. Dijo Simone Weil que "lo contradictorio es el criterio de lo real". Suerte, señor alcalde confuciano, y oídos dóciles.

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